EX PRESIDENTE Y CONSEJERO DELEGADO DE LILLY
Prácticamente toda su vida profesional, desde 1963 hasta 2001, ha discurrido en la farmacéutica Lilly, de la que fue consejero delegado. Esta empresa fue en España durante tres décadas una joint venture al 50% entre la multinacional estadounidense del mismo nombre y la familia del entrevistado. Ocupó en la compañía toda suerte de posiciones hasta llegar a la presidencia de 1992 a 2001. En los últimos años compatibiliza su presencia en el consejo de Bankinter con el consejo de Faes Farma y con la actividad altruista en el patronato de la ONG Plan España. José Ramón Arce Gómez realizó sus estudios de Derecho en la Universidad Complutense de Madrid y sólo al final del periodo de formación reenfocó su vida profesional hacia el mundo de la empresa. En esta transición fue clave la realización de un MBA en la Escuela de Organización Industrial, en 1964, y su especialización en Gestión de Marketing en la Universidad de Columbia.
Me recomendó un curso de posgrado en la Escuela de Organización Industrial. Yo había decidido dedicarme al mundo de la empresa al final de mi formación. Fue una gran ayuda porque me transmitieron la experiencia formativa de Estados Unidos, que era entonces, y sigue siendo ahora, número 1 en el mundo.
Recomiendo que todo el que pueda complete su formación empresarial con un máster en business. Después verá cómo y dónde puede hacerlo; en Estados Unidos, en una gran universidad europea o en uno de los tres o cuatro centros excelentes que existen en España. En caso de que alguien no pueda permitirse estos estudios, aconsejo que en su formación regular presten más atención a las clases prácticas que a las teóricas.
El desconocimiento de la vida empresarial. La formación universitaria para la empresa está todavía lejos de la realidad. Estados Unidos es la antítesis.
En Lilly, y creo que lo mismo ocurre en la mayoría de las empresas, las entrevistas no las hace una sola persona. El currículo es un arma importante pero no definitiva. Vale para que seas entrevistado o no. Cuanto más exagerado es el currículo más puntos pierdes en la entrevista. Si el currículo es una obra de arte, pero lejana a la realidad, indudablemente la persona se deprecia. Si ya en el currículo me ha vestido un muñeco que no existe, ¿qué va ser cuando tengas al candidato en la empresa? La entrevista o las entrevistas son la clave para ser contratado. Captas la personalidad. El factor conocimientos no es el definitivo. Una personalidad que no encaja en la cultura de la empresa y que descoloca lo que en deporte denominamos el vestuario, no interesa aunque el candidato sea un fenómeno.
Buscamos una personalidad atractiva en la vida normal. Una persona que no sólo sea inteligente sino que también sepa comportarse de manera equilibrada; que sepa estar en el punto medio. Saber trabajar en equipo es básico en el mundo de la empresa. El sabio solitario que no hay quien trabaje con él, es muy respetable, pero no interesa a las compañías.
Cada año más. Hace menos de una década era una experiencia al alcance de los universitarios. Entonces lo fundamental para la gente sin experiencia laboral era el envío por carta del currículo en respuesta a los anuncios en demanda de trabajadores que las empresas insertaban en los medios de comunicación. Las cosas han cambiado e Internet juega un papel cada vea más importante en nuevas contrataciones. Para puestos de relevancia, sin embargo, las cosas siguen siendo como siempre; se recurre a las agencias especializadas de contratación de directivos.
En Lilly la filosofía de remuneración es alta en relación al resto del mercado, desde la contratación y luego a lo largo de la carrera profesional. Mileuristas hay poquísimos. La mayoría de los universitarios que se contratan son de ciencias (Farmacia, Biología, Química y Empresariales) y el contrato temporal sólo se usa para que las partes se conozcan. El universitario se embarca en una nueva aventura, pero también la empresa realiza una apuesta arriesgada. En España la legislación laboral es más rígida que en otros países y la contratación temporal permite saber qué da de sí una persona. Hacer un contrato temporal para poder prescindir del empleado, sea bueno o malo, a la finalización del periodo pactado, no lo hemos hecho casi nunca.
Me cabe la satisfacción de recordar que un destacado becario llegó a ser uno de los directores generales de Lilly. Nos impresionó desde su entrada y se le dio todo tipo de facilidades. Posteriormente tuvo una oferta para convertirse en presidente de otra compañía y fue uno de los empresarios más importantes del país. Lilly durante mucho tiempo ha sido una de las empresas que más ha gastado en formación externa para sus trabajadores. Nuestro personal recibía cursos en los mejores centros españoles de formación y también fuera de España. Hemos entendido la formación como una herramienta de gestión y también como una vía para fidelizar a nuestros mejores empleados y directivos. Si remuneras bien, das formación y ofreces un ambiente de trabajo grato, pones todos los ingredientes para que la gente quiera seguir en la compañía.
Hay personas con talento que si no se cuida el ámbito en el que se desarrolla pueden echarse a perder. Otras tienen una personalidad tal que aunque no se las cuide salen a flote. En Bankinter estoy muy gratamente impresionado por la manera en que gestiona la promoción del talento. Aplica políticas en cuanto a los tiempos máximos en que los empleados pueden estar en un mismo puesto de trabajo. Tiene procedimientos estudiadísimos, cuidadísimos para analizar el desarrollo de cada carrera profesional. Anualmente, de una plantilla de casi cuatro mil personas, se revisan cientos de expedientes para proyectar a cada empleado.
Las que están medianamente bien gestionadas, desde luego. Los gestores no somos tan necios como para no comprender que los empleados son la clave del éxito. En Lilly en Estados Unidos se hablaba de las tres ‘p’: productos, personas y productividad. Luego yo pensaba que los productos se desarrollan y se vierten en el mercado gracias a las personas. La productividad se consigue por las personas. Más que de las tres ‘p’, tendríamos que hablar de una, las personas. Por ello las personas, las quieras o no las quieras, tienes que ser consciente de que son la clave.
He tenido la suerte de que Lilly en España era hasta hace unos 15 años una joint venture, 50% de capital español, concretamente de mi familia, y el otro 50% norteamericano. Era el mejor de los mundos. Teníamos el saber hacer de una farmacéutica que está entre las 10 primeras del mundo, combinado con una gestión imbuida de la idiosincrasia española. Gozábamos de una autonomía grande, lo que producía un híbrido interesante. No sufrimos esa presión frustrante que provocan muchas organizaciones multinacionales al aplicar en un país políticas globales que sabes que no van a funcionar. Yo no creo que hubiera sido tan feliz si hubiera trabajado para una multinacional cien por cien.
Se ha evolucionado mucho. No sé si, partiendo de una situación tan anormal y distante, ahora hemos encontrado la colaboración ideal. Hace años el gap que existía era bestial. Eran dos mundos que no se miraban. En los últimos años se intenta hablar el mismo idioma y entre los investigadores ha comenzado a comprenderse el idioma del mercado.
Los genéricos son necesarios y abaratan el gasto farmacéutico en el mundo entero. Pero sería una monstruosidad que se aceptaran antes de los plazos previstos en las legislaciones del mundo occidental. El plazo deseable, 20 años; aunque no se completen nunca. Son plazos básicos para que se pueda retornar el brutal gasto en investigación de las grandes farmacéuticas. El respeto a la patente es algo incuestionable en el mundo civilizado. Las empresas farmacéuticas son sociedades anónimas y sus accionistas invierten en ellas para ganar dinero de manera legal y ética.
El envejecimiento es una oportunidad para la industria farmacéutica. La eutanasia pasiva, los cuidados paliativos; estoy convencido de que es un tema que está ahí. Lo demás es andar en disquisiciones sobre el sexo de los ángeles. El sentido común en la vida es importantísimo y me indica que sólo se puede abordar este asunto incluyendo esas vías y no me da ninguna vergüenza decirlo públicamente. Siempre se ataca a la industria farmacéutica, pero yo quiero resaltar que su actividad ha sido clave para alargar y mejorar la vida de las personas y que, además, los fármacos ahorran cientos de miles de millones al suplir con éxito situaciones de hospitalización y cirugía.
En el sector empresarial español ya no existe el menor complejo de inferioridad. Gracias a algunos grandes y modélicos empresarios que han hecho apuestas espectaculares por mercados internacionales, el éxito y el prestigio, aquí y fuera, son realidades consolidadas. Ahora vivimos un momento en el que las empresas medianas están aprovechando ese tirón y se están mimetizando con sus éxitos. En cuanto a cómo percibo el futuro, ésa es otra cuestión. Entiendo que a medio y largo plazo el futuro económico volverá a ser bueno. La coyuntura es muy complicada. Hemos tenido la mala suerte y la mala previsión de que ha coincidido en el tiempo la pérdida de los fondos de cohesión y el estallido de la burbuja inmobiliaria; dos motores de nuestra riqueza. Aparte de la crisis financiera que llega de Estados Unidos, yo no sé sinceramente lo que va a durar la crisis en España, porque tiene esos dos ingredientes particulares. Vamos a pasar momentos difíciles durante un tiempo que no se conoce.
"El factor clave para el futuro está en una adecuada gestión de las personas, en saber compaginar la experiencia con la juventud"
"Las empresas están incorporando profesionales de la comunicación para ejercer una función que antes tenían descuidada"