Jerónimo Saavedra Acevedo
DOCTOR EN DERECHO Y DIPLOMADO EN ORGANIZACIÓN DE EMPRESAS EN 1965 POR LA EOI
La década de los años sesenta del siglo pasado fue ilusionante y de cambios tangibles en la sociedad occidental. El modo de vida de los jóvenes de aquellos años experimentó una evolución radical, de tal forma que por primera vez vimos que las cosas que nos rodeaban empezaban a ser diferentes y el mundo adquiría un aire nuevo, todo comenzaba a tener un aspecto distinto a lo que hasta entonces habíamos conocido.
Para muchos fue un periodo convulso, pero también fue la época del nacimiento de los movimientos juveniles y de la integración plena de la mujer, de los derechos de los negros en Estados Unidos y de la independencia de las colonias que aún permanecían en África, Asia y América, de la guerrilla de liberación en América Latina y del Concilio Vaticano II, que actualizaba a la Iglesia católica.
Múltiples factores influyeron para que la vida en los sesenta conociera cambios revolucionarios que aún perviven: la juventud de los hermanos Kennedy, el éxito de los Beatles, la sublevación de los universitarios contra la guerra de Vietnam, el cuestionamiento al sistema educativo por los jóvenes europeos, el pensamiento y la capacidad organizativa de algunas mujeres y la irrupción de los hippies.
En general, surgió una nueva sensibilidad sobre el amor, el sexo, la familia y los valores. El eco de estos reclamos se escuchó en Europa occidental, donde la homosexualidad fue despenalizada; el turismo de masas nos trajo ideas renovadoras, abriendo una mentalidad que estaba anclada en el rancio pasado, y los españoles sentimos que podíamos empezar a formar parte de un mundo del que habíamos sido apartados por el rigor de la dictadura.
En junio de 1961 el presidente soviético Nikita Jrushchov amenazó con usar armas nucleares si no se resolvía la cuestión de Berlín. 30.000 alemanes huyeron al mes siguiente. Las autoridades comunistas decidieron parar este flujo, y en la madrugada del 13 de agosto separaron Berlín con alambradas de púas y luego con una muralla, mallas electrificadas, minas, perros y atalayas con soldados armados en una extensión de 48 kilómetros. El Muro de Berlín fue la línea limítrofe entre los dos mundos separados por la guerra fría.
El Concilio Ecuménico Vaticano II puso al día a la Iglesia católica. La Conferencia de Obispos Latinoamericanos, reunida en 1968 en Medellín, radicalizaría esa modernización al proclamar la opción preferencial por los pobres y adoptar el método marxista para el análisis de la realidad económica latinoamericana de la época, más conocido como Teología de la Liberación.
Jean-Paul Sartre intentó vincular el marxismo y el existencialismo en la Crítica de la razón dialéctica (1960). El etnólogo y sociólogo francés Claude Lévy-Strauss publicó en 1962 El pensamiento salvaje. Argumentaba que los humanos piensan de acuerdo con estructuras mentales innatas y que el progreso es una ilusión. La mente del primitivo es tan racional como la del civilizado, y la mente civilizada es tan salvaje como la del primitivo. Sólo hay sociedades flemáticas, que valoran la armonía y la calma, y sociedades violentas, que valoran el cambio y la expansión.
En 1960 se construyó el primer láser de rubí, que sería empleado más tarde en cirugía ocular y en cortes que requieren de una suma precisión. Siete años después, Christian Barnard realizó el primer trasplante de corazón; el paciente murió 18 días después, pero la operación originó un intenso debate ético sobre la definición de la vida y la muerte. En aquella década, además, la píldora anticonceptiva se convertiría en una rutina diaria en la vida de millones de mujeres alrededor del mundo, liberándola así de la esclavitud reproductiva y favoreciendo la revolución sexual.
España, Madrid, vivía lejos mentalmente de esta profunda transformación. Nuestra economía comenzaba a abandonar la fracasada política autárquica y adoptaba medidas favorables al intercambio y a la incorporación de nuevas tecnologías a la industria. Todo requería una nueva profesión de gestores de empresa para liderar el proceso de cambio económico. La creación de la Escuela de Organización Industrial de Madrid, en el año 1955, seguida por otros centros, fue decisiva para introducir una nueva mentalidad en la administración de la empresa. El desarrollo del sector turístico fue el impulso principal que necesitaba nuestra retrasada economía.
"El factor clave para el futuro está en una adecuada gestión de las personas, en saber compaginar la experiencia con la juventud"
"Las empresas están incorporando profesionales de la comunicación para ejercer una función que antes tenían descuidada"