entrevista Amadeo Petitbo

 

Amadeo Petitbó Juan

DIRECTOR DE LA FUNDACIÓN RAFAEL DEL PINO

"Como no entremos en esa nueva fase de modernidad consistente en utilizar con mucha mayor intensidad nuestro cerebro, seremos barridos"

 

Amadeo Petitbó Juan

Es preciso cuando habla. Al transcribir la conversación sobre la vida laboral de este barcelonés (1946), doctor en Ciencias Económicas y diplomado por EOI en Política Industrial y Desarrollo Tecnológico, no hay que añadir un punto ni quitar una coma. "En los trabajos que he estado no me he aburrido jamás. Ni me aburría cuando hacía etiquetas poniendo precios a los juguetes de Reyes en lo que era Casa Jorba en los años sesenta, ni me aburría cuando hacía análisis de contenidos de grasa de las leches los sábados y domingos a las cinco de la madrugada, ni me he aburrido cuando he dado clases en la Universidad. ¿Cuándo he cambiado de trabajo? Cuando, como consecuencia de mi formación, he podido hacer alguna cosa que me gustaba más. Cuando me llamaron del Ministerio de Industria, cuando fui presidente del Tribunal de Defensa de la Competencia, e igual cuando llegué a trabajar en la Fundación Rafael del Pino, no conocía a quien demandaba mi trabajo. Normalmente uno se marca etapas en la vida. Podría haberme pasado cinco años más en el Tribunal, pero ya conocía el tema, ya había aprendido la asignatura y el reto de dirigir una fundación pudo más que la tradición".

USTED HA PARTICIPADO EN LA VIDA EMPRESARIAL Y EN LA UNIVERSITARIA, ¿EXISTEN VASOS COMUNICANTES ENTRE AMBAS?

Una vida intensa y extensa. Yo creo que en estos momentos hay pocos vasos comunicantes. La Fundación CYD estudia esa relación y llega a la conclusión de que la Universidad confía poco en la empresa y la empresa todavía confía poco en la Universidad. Es verdad que la situación va mejorando, pero todavía no ha mejorado lo suficiente como para que las empresas entiendan que en la Universidad pueden encontrar un buen aliado, sobre todo en el campo de la investigación, y que las universidades pueden encontrar en la empresa un aliado, sobre todo en el campo de la financiación de proyectos. Yo creo que tardaremos algún tiempo en conseguir el encuentro, ya que es necesario cambiar algunos aspectos de la regulación con el objetivo de que este tipo de relaciones sean mucho más fáciles, mucho más convenientes para ambas partes. La empresa es reacia porque la Universidad tiene un serio inconveniente: tiende a entregar los trabajos demasiado tarde, y esto para las empresas supone un problema relevante.

¿ÉSTA ES UNA PECULIARIDAD DEL SISTEMA ECONÓMICO Y EDUCATIVO ESPAÑOL O SE DA TAMBIÉN EN OTROS PAÍSES?

Es una peculiaridad del sistema universitario. En mi opinión, las universidades no son concebidas como organizaciones, es decir, como suma de elementos articulados entre ellos. Cada profesor universitario organiza su vida de la forma que más le conviene, pero no hay unidad de organización. No hay capacidad de organizar ni investigaciones ni proyectos de ningún tipo. Y cuando no hay organización, es muy difícil dirigir las instituciones hacia determinados objetivos. Y cuando no hay conciencia de pertenecer a una organización, es decir, a una institución organizada, es todavía mucho más difícil. No ocurre en algunas universidades privadas. En el IESE o en EOI, por ejemplo, hay organización, criterios conjuntos. Pero no conozco ninguna universidad pública que haya alcanzado los niveles mínimos de organización para obtener los mejores resultados.

¿EXISTEN MODELOS FUERA DE ESPAÑA?

En las universidades americanas se va por este camino. Es verdad que el profesor tiene grados de independencia, pero también se dirige a las universidades por una determinada senda para alcanzar unos objetivos perfectamente especificados.

EN ESPAÑA SE HA ENALTECIDO EL VALOR DE LOS HOMBRES DE LETRAS Y NO ASÍ LA FIGURA DEL EMPRESARIO...

Afortunadamente esta percepción es cada vez menor, aunque se mantienen algunos residuos del pasado. Cuando estudiaba, la concepción que se tenía de un empresario era la de un explotador. En estos momentos la visión que se tiene, con excepciones, por supuesto, es la de un individuo que contribuye a crear riqueza. Los estudiantes jóvenes entienden ahora que ser empresario es una buena profesión. Cuando estudiaba a casi nadie se le ocurría dirigir su vida profesional por los caminos de la empresa. Las escuelas de negocios han contribuido a cambiar la mentalidad de la gente joven. Por supuesto, todos los que hacen cursos de MBA tienen una concepción del mundo totalmente distinta. Consideran que el empresario es un individuo dotado de una gran capacidad de sacrificio y de imaginación, capaz de organizar unos recursos, obtener resultados y crear riqueza.

PERO TODAVÍA QUEDAN MUCHOS REPRESENTANTES DEL EMPRESARIO LISTO, ASTUTO, AUNQUE MAL FORMADO.

Eso ha cambiado muchísimo. Es verdad que todavía quedan empresarios mal formados y, ¡así les va en situaciones difíciles! Pero hay empresarios muy bien formados. Cada vez es más frecuente que los empresarios tengan estudios universitarios y, además, cursados fuera de España. Y esto cada vez se demanda más. Estamos en un mundo que cambia rápidamente y los estudiantes de la Universidad, los que tienen más ambición en el sentido positivo del término, saben que cuando terminen sus estudios en España deberán complementarlos con otros conocimientos adquiridos en las mejores universidades del mundo. Esto lo sabemos desde esta fundación, que, entre otras cosas, nos dedicamos a dar becas para que estos jóvenes puedan estudiar en las más prestigiosas universidades del mundo.

¿QUÉ PAPEL JUEGA EN ESTE CAMPO LA FUNDACIÓN RAFAEL DEL PINO?

Nosotros creemos en los empresarios, creemos en el mercado y creemos en la libertad de empresa, y por ello entendemos que hay que ayudar a formar a aquellas personas que tengan vocación de dirigentes. Y no nos referimos exclusivamente a dirigentes empresariales, sino a dirigentes de todo tipo. Gente con vocación de organizar y de liderar proyectos. Tenemos muchas solicitudes; esto refleja que hay muchas personas que tienen ganas de formarse en ese tipo de cuestiones. Yo creo que debería haber todavía más. Un país moderno necesita gente formada, que sepa asumir riesgos. ¿Por qué no aparecen más iniciativas de este tipo? Debemos modificar también algunas normas. Las leyes de mecenazgo deberían ser algo más generosas para quien quiere desprenderse de sus propios recursos para ayudar a terceros. Estamos en una transición con movimientos continuos. Cada cinco años los jóvenes que quieren prepararse son distintos de los que llegaron los cinco años anteriores. Cada vez están mejor formados… Continúa habiendo grupos de personas muy poco formadas, aunque pasen por la Universidad. Pero lo relevante de cara al futuro es que cada vez más hay grupos sólidos que tienen muy claro cuáles van a ser sus objetivos; y lo saben con poco más de 20 años. Gente que ha viajado mucho más de lo que viajábamos nosotros, gente que tiene experiencias exteriores gracias a los programas Erasmus, gente que también ha viajado con sus padres. Por lo tanto, gente mucho más abierta al mundo. Los jóvenes de ahora tienen una gran virtud en relación con nuestras generaciones: no tienen tanto temor a los idiomas y esto es una gran ventaja para poder acelerar el paso por esta nueva andadura tan competitiva.

PERO SE ACUSA A LOS JÓVENES DE ESTAR MENOS IMPLICADOS EN EL TRABAJO, DE TENER MENOS CULTURA DEL ESFUERZO.

Cultura del esfuerzo tienen mucha, lo que pasa es que también son muy ambiciosos. Por ello el empleador tiene que tener suficiente sensibilidad como para adaptarse a esta nueva circunstancia. Si da empleo a una persona muy ambiciosa tiene que asumir que esta persona puede ambicionar incluso el puesto de trabajo del empleador. Y esto está bien porque excita las vibraciones competitivas de unos y otros.

UNA DE LAS CARACTERÍSTICAS DE LAS GENERACIONES JÓVENES ES EL USO INTENSIVO QUE HACEN DE LAS TECNOLOGÍAS. ¿QUÉ RELACIÓN TIENE CON ELLAS AMADEO PETITBÒ?

Soy un adicto a las nuevas tecnologías, hasta el punto de que no podría vivir sin Internet. Recordando aquella máxima de los británicos "no discutamos, apostemos", yo la traduzco como "no discutamos, vayamos a Google" y allí sabremos realmente lo que ocurre. A mis estudiantes les digo: "Los libros están bien como apoyo, pero todos los libros, incluso en el momento en que salen publicados, ya son viejos. La sabiduría reciente está en Internet. Por lo tanto, estudien con un buen libro de texto, pero pónganse al día en Internet".

USTED PERTENECE A LA GENERACIÓN QUE HA FORJADO EL MILAGRO ECONÓMICO Y POLÍTICO DE LA ESPAÑA DEMOCRÁTICA. ¿QUE SENSACIONES RETROSPECTIVAS TIENE?

Mi generación ha sido de transición y, como ocurre en todas las transiciones, tuvo que desarrollar una particular capacidad de imaginación. Vivíamos en un mundo, pero imaginábamos un mundo distinto. Es verdad que era un mundo falso. A mí, por lo menos, me educaron en la planificación soviética y en estas zarandajas. Tuve que dedicar mucho tiempo para entender realmente cómo funcionaba una economía moderna y, finalmente, cuando fui a estudiar a Inglaterra, caí en la cuenta de que todo aquello que me habían explicado casi no servía para nada y que el sistema soviético, afortunadamente, tenía los días contados. Cuando uno combina los conocimientos de dos culturas o de dos formas de pensar antagónicas e inicia un proceso de transición intelectual, excita sus neuronas, se vuelve muy creativo. Aprendí de un sistema, pero confié en otro sistema y por lo tanto tuve que adaptar mi pensamiento a las nuevas circunstancias. Políticamente nos pasaba lo mismo. Sabíamos que el general Franco no sería eterno y que, por tanto, tras su muerte, su frágil edificio no se sostendría y, por lo tanto, tendríamos que prepararnos para interpretar el mundo de una forma totalmente distinta. Y por eso no debe extrañarnos que al inicio de los años ochenta hubiera, incluso dentro de la Administración, tanta creatividad.

HAY QUIEN ACUSA A LA POLÍTICA DE COMPETENCIA PRACTICADA EN ESPAÑA, Y DE LA QUE USTED HA SIDO UN BASTIÓN, DE SER "MÁS PAPISTA QUE EL PAPA"...

La economía española está todavía muy protegida en muchos aspectos. No creo que haya competencia entre los farmacéuticos, en el mercado del suelo, ni que haya competencia real y efectiva en el sector de la energía. Hay muchos campos en los que no hay competencia. Por tanto, quien dice que la competencia ha sido muy intensa no dice toda la verdad.

¿CÓMO VE EL FUTURO?

En España hemos transformado de manera muy intensa nuestra economía en muy pocos años, pero ahora hacen falta otros saltos. Hacen falta dosis de imaginación para preparar una infraestructura jurídica que facilite estos nuevos saltos. Vamos flojos en I+D y, por lo tanto, tenemos que estudiar cómo se competirá sobre todo en I+D. Tenemos que reformar a fondo nuestro sistema universitario. El Ministerio de Educación tiene el problema bastante bien detectado y el camino bien dibujado. El conflicto surgirá en el momento de iniciar las reformas y cuando aquellos que resulten perjudicados empiecen a protestar. El problema surgirá porque faltará vigor y quienes deseamos el cambio no seremos lo suficientemente fuertes como para enfrentarnos a los que no desean la transformación. Pero ésta es la asignatura pendiente. La sociedad tiene que saber que como no entremos en esa nueva fase de modernidad consistente en utilizar con mucha mayor intensidad nuestro cerebro, seremos barridos. Porque en estos momentos difícilmente podremos competir en las actividades tradicionales con un vietnamita, un hindú o con un chino.

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