El riesgo, el Canvas y la gaseosa.

En nuestra actividad como profesores EOI, es habitual que los alumnos nos cuenten sus deseos, sus preocupaciones, sus ilusiones, que nos hagan una relación de sus recursos y de sus limitaciones, y que nos pidan, también, una interpretación de la realidad, una predicción sobre lo que va a ocurrir, y por último, si creemos que su negocio les va a ir bien.

Buscan respuestas que ojalá tuviéramos: la buena o mala marcha de un negocio no sólo influye lo bien o mal que lo haga cada uno, sino que el resultado depende también de la actuación de la competencia y de la respuesta de los clientes, lo que es difícilmente predecible.

Y además, influyen otros elementos sobre los que no se tiene ningún control (los identificados en el análisis PESTEL), y que desconocemos si en un futuro más o menos cercano se convertirán finalmente en amenazas o en oportunidades, que quizá puedan ser soslayadas o aprovechadas, pero quizás no.

Dice Peter Drucker, padre para muchos del moderno management, que “nada hay tan inútil como hacer con gran eficiencia algo que no debió hacerse en absoluto”. Supongo que en él se inspiró Ash Maurya, diseñador del Lean Canvas, cuando afirmó que “el principal motivo de fracaso (de las empresas) es que acaban construyendo algo que nadie quiere” .

Probablemente sí lo hay: tratar de adivinar el futuro cuando hay cientos de variables ajenas al control.

Lo único que podemos hacer es incorporar en los análisis el concepto de riesgo y olvidar la palabra “seguro”. Esa incertidumbre, estos cambios (en este sentido es muy recomendable ver la nueva versión 2.014 del video Did you Know?), son los que posibilitan la aparición de nuevos negocios, muchas veces como consecuencia de la desaparición de otros, pero también como respuesta a todo lo nuevo.

Para mí, una de las más claras aplicaciones del Business Canvas Model de Alexander Osterwalder en los negocios (¿y en las otras facetas de la vida?) es:

Fotografía Canvas

“Todo es tan seguro y estable como un post-it en el Canvas”

Steve Blank, gurú de la filosofía del Costumer Development, aboga por el lanzamiento de nuevas empresas o productos o servicios con tres condiciones: que muestre (caso de aparecer) su fracaso rápido, pronto y barato. Y se dice que ningún plan resiste al primer cliente.

gaseosa

En este sentido, me recuerda lo dicho por Eugenio D’Ors al (se desconoce si inexperto o arriesgado) camarero que derramó champán por servirlo de forma poco ortodoxa:

“Los experimentos, con gaseosa”

pero nunca dijo que no se bebiera champán ni que evitara experimentar…pero siempre teniendo en cuenta todos los riesgos, lo que se puede ganar y las posibles pérdidas. 

 


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