El agua de la vida

Félix López – 27 de junio, 2015

En diversos programas tenemos en la escuela mucha participación de alumnos de la República Dominicana. Nos han visitado en este mes de Junio como un centenar de ellos, con los cuales he tenido la oportunidad de comentar aspectos de los negocios internacionales, y cosas más peregrinas. Entre estas últimas había una gran unanimidad en considerar que el agua mineral (sí, mineral, no del grifo) española sabe muy mal. Ya sabía yo que los aspectos gastronómicos dan juego, pero no me esperaba que la deriva líquida me iba a deparar tanta sorpresa. Lo que han comido, en general, les ha gustado bastante.

No hay posibilidad de error; he realizado varias encuestas y la representatividad de la muestra la podemos considerar más que adecuada, tal y como se realizan estos experimentos. El agua les sabe mal; entre bastante mal, y simplemente potable. Por si es de utilidad a la industria del gremio les diré que la que se salvaba de la quema (por lo pelos) era Bezoya.

Podrán imaginar mi cara ante tan directo ataque; no he salido de mi asombro. He podido comprobar -veremos luego- que mi defensa sobre el agua hispana no era muy descaminada. En la República Dominicana, en vez de agua mineral de manantial,  se bebe (según me informaron) el agua purificada, a la cual se le han eliminado toda traza de minerales disueltos. El agua mineral no es común. En España también tenemos la purificada, aunque es poco común en bares y restaurantes. ¡Claro!, les decía; estáis acostumbrados a agua que no tiene ningún sabor. La de aquí tiene sabor según su origen. No que este argumento les convenciera mucho. El agua les seguía sabiendo mal.

No hubiera recordado esta aventura si no es por la lectura de este post   The Chemistry and Psychology of Turning Water Into Wine. La cata de aguas, parece, está cogiendo fuerza. Se comenta en el post esto del sabor del agua según sus minerales, etc. y lo sosa del agua purificada. Hay aguas más caras que un buen vino. De glaciar, del pleistoceno… ningún vino puede competir con vintages de tanta solera. En la cata del artículo -no muy variada, eso sí- realizada en California, el agua más apreciada resultó ser Vichy Catalán. Por encima de Voss. Quizás ayudara que el precio del agua burbujeante era 12 dólares (estamos en California) Suerte tenemos que por aquí nos sale más barata.

Gracias a todos vosotros, alumnos dominicanos. Ha sido un placer teneros por aquí. A ver que se nos ocurre para mejorar esto del agua.

(disclaimer: en casa solemos beber Font Vella)


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