Paradojas de sostenibilidad: De la Hora del Planeta a las vacaciones de Semana Santa
El pasado sábado visité la exposición del Museo del Prado “El Arte del poder” que recoge impresionantes armaduras de Patrimonio Nacional. Se trata de las piezas de armadura que vestían los monarcas para simbolizar su imagen de poder en el momento de máximo esplendor de la Corona española. Mientras contemplaba esta exposición, pensaba cuantas horas pasarían los maestros armeros a la luz de las velas hasta terminar esas esplendidas armaduras.
Les cuento esto porque, cuando salía del Museo del Prado, comprobé que la Puerta de Alcalá no estaba iluminada y que algunos restaurantes habían puestos velas (durante 60 minutos), con motivo de La Hora del Planeta . Esta iniciativa es, de acuerdo a WWF el evento de participación masiva más importante de la historia, que cuenta con la implicación de más de 4.000 ciudades apagando sus edificios y monumentos más representativos, entre las 20.30 y 21.30 (hora local) como gesto de lucha contra el cambio climático.
Mientras paseaba, viendo esta imagen de la Puerta de Alcalá y de otros lugares simbólicos, recordé que esa misma noche se producía el cambio de hora al horario de verano. Según estimaciones del Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDAE), con esta medida se puede ahorrar un 5% del consumo de electricidad, equivalente a 300 millones de euros. Y el ahorro en iluminación en el sector doméstico podría ser de más de 90 millones de euros.
Cuando mi pensamiento estaba centrado en estas acciones a favor del Planeta, me vino a la mente que, paradójicamente, es en estos días de Semana Santa, cuando miles de personas como cada año han iniciado o estarán a punto de emprender sus vacaciones y que va a suponer, cientos de aviones despegando, miles de coches en las carreteras, autobuses, etc. lo que generará importantes emisiones de Gases de Efecto Invernadero (GEI), puesto que de acuerdo a la Dirección General de Tráfico serán más de 14 millones de desplazamientos.
Imagino destinos muy diferentes de todos estos viajeros, aunque con independencia hacía donde se dirijan, sería deseable que su huella ecológica no sea demasiado intensa y perjudicial para nuestro entorno medioambiental. Yo por mi parte intentaré aprovechar estos días para pasear por los Parques y Jardines de una ciudad como Madrid, que en primavera presentan una gran belleza.
Para finalizar, me gustaría mencionar a Seneca quien hace más de 2000 años afirmó “Viajar y cambiar de lugar recrean el ánimo”.
Les deseo unas Buenas Vacaciones de Semana Santa.




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