Control sobre la tablet
Un profesor nos comentó en una ocasión que “no se sabe cuáles son las necesidades del hombre hasta que se tienen y no se puede dejar de vivir sin ellas”.
De momento, alucinamos con los nuevos descubrimientos que vamos haciendo tras horas “toqueteando” la tablet, pero somos conscientes que pasarán meses hasta que finalmente le saquemos el máximo rendimiento, ya que son muchas las aplicaciones que tiene una tablet y será entonces cuando no podamos separarnos de él.
Con la tablet podemos acceder a todo tipo de información y en un escaso periodo de tiempo a partir de un solo dispositivo de, relativamente, pequeño tamaño.
El conjunto de aplicaciones reagrupadas en dicho dispositivo no solo nos permite acceder a todo tipo de información, sino que, además, también podemos dar a conocer nuestra propia información a aquellas personas que les pueda interesar. Qué pensamos, qué hacemos, dónde estamos, con quién, etc.
De esta forma me surge una serie de cuestiones: ¿Es necesario que el mundo conozca esta información?, ¿supera las nuevas tecnologías los límites de la privacidad de las personas?
Debemos tener cuidado con qué información ofrecemos y a quién se la ofrecemos porque un mal uso de ésta puede conllevar consecuencias inadecuadas. Debemos evitar en todo momento perder el control sobre la nube de información.





.png)
].gif)
.png)
].png)
].png)
].png)
.png)
].png)
.png)
