Tiger: Sexo, mentiras y ruedas de prensa

Casi tres meses después del escándalo que aplastó su carrera y su vida personal, Tiger Woods se presenta en una rueda de prensa milimétricamente organizada para que su perdón ganara la mejor recepción en los medios de comunicación.
En su búsqueda de recuperación, Tiger tomó las siguientes precauciones: sumergió de la escena pública, se internó en una clínica especializada en adictos en sexo y pidió perdón (la primera vez fue a través de sus comunicados por escrito de su página web, ahora, da la cara a las cámaras). Parece que hizo lo correcto en términos de RRPP para proteger su imagen, ¿correcto?
Errado.
¿La reputación de Tiger puede ser reparada solo con sus pedidos de disculpas? ¿Con sus ojos llorosos, su voz trémula y incluso con el abrazo a su madre que a todo asistía cabizbaja?
Ya mencioné, en algunos foros en Internet donde este tema es debatido, que Tiger Woods utiliza viejos conceptos de relaciones públicas para gestionar una crisis muy grabe, para mi la crisis de reputación más importante del año de 2009. Y que la gente está hoy cada vez más inmune a trucos de RRPP, o al menos de todo sospecha que sea solamente un truco.
Porque el sentido común nos dice que una persona que ha traicionado a su esposa con una docena (o más) de mujeres, que ha puesto en riesgo su nombre y el de sus patrocinadores, es una persona que miente, que miente muchísimo. Su credibilidad está por los suelos. Para pedir disculpas hay que tener algún rastro de credibilidad todavía para que logre obtener de vuelta la confianza. Y ello se consigue, en un caso casi perdido como lo de Tiger, únicamente con AUTENTICIDAD, que es lo que veo que falta en todo eso en el campeón del golf, alguién con una imagen que se descubre ahora poco consistente con su identidad. Y eso es fatal.
Tiger tardó 3 MESES para pedir disculpas y lo hizo en un ambiente más controlado que un laboratorio. Para mí, si todo fuese verdad (para nada me convence todo su teatro de contrición) , la única manera de “tirar para delante” y generar el famoso “comeback” que a los americanos tanto les gusta, habría que ser de una manera natural: arreglar sus errores privados (separándose o no de su mujer), volver al golf sin mayores explicaciones, ganar otra vez. Y sonreír. Todos percibirían, con los hechos REALES, que la crisis habría sido superada y que el campeón sí que merecía la absolución pública, porque la privada y personal ya la había conseguido, a través de una penitencia silenciosa.
Esta sería la auténtica recuperación y la reconquista de la credibilidad, en mi opinión, un camino más largo, pero más respetuoso con la opinión pública. Ahora, lo que tenemos es la promesa de un mentiroso contumaz. Un circo mediático y más un capítulo de un culebrón. Quien quiera creerlo, que lo crea…
Links recomendados:
- Larry King y sus invitados comentan las declaraciones de Tiger. ¿Sinceridad o manipulación?
- Un especialista en periodismo deportivo comenta la necesidad que tenemos por ídolos.
- Qué significado tiene Tiger Woods – para los negocios. Un interesante reportaje de Forbes cuando la crisis estaló.



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