Momento de hacer Política (con mayúsculas)
Por fin parece que ha llegado el momento de hacer Política, no como hasta ahora que era política de barrio.
Por fin se antepone el concepto de nación al de partido, al de ideología y sectarismo. Ahora sólo falta que la oposición apoye sin condiciones, ayer fue una oportunidad magnífica para hacerlo y se desaprovechó. No es momento de ganar un puñado de votos, es momento de salvar el país.
Por fin se traslada el mensaje que todos y cada uno de nosotros vamos a tener que realizar tremendos esfuerzos para ganarnos un futuro decente como país. Sangre y Sudor.
Hemos dado el primer paso, de un largo camino por recorrer, y tenemos que reconocer el acierto de las medidas tomadas, podemos entrar en el debate de si eran las mejores partidas o no, pero esa no es la cuestión. Lo importante es que hemos encontrado el camino que tenemos que seguir.
Si se ejecutan todas y cada una de las medidas anunciadas ayer, lo acompañamos de una reforma integral del sistema de pensiones, financiero, educación, sanidad, energía, mercado laboral y reestructuramos el modelo autonómico,en ese momento estaremos en la senda del crecimiento sostenible. Es cierto, durante una temporada volveremos a la recesión económica, pero después saldremos tremendamente fortalecidos y en una posición extraordinaria para afrontar los retos que el futuro nos deparará.
Una vez más, vamos en la línea correcta, sigamos por este camino y saldremos de esta terrible situación.
In-Touch
Miguel, Paco, Antonio, Julio y Jorge nos presentan su proyecto fin de máster, relacionado con servicios de tele-medicina.
InTouch
Vivimos en una sociedad cada vez más preocupada por su salud: al fulgurante envejecimiento de la población se le une un progresivo aumento de las enfermedades crónicas (en ocasiones inusualmente precoces debido al ritmo de vida actual o a factores genéticos) y una cada vez mayor tendencia de determinados colectivos a llevar hasta su máxima expresión los cuidados de su cuerpo (dietas y más dietas, gimnasios, etc.). Combinando estos hechos con el exponencial crecimiento de los desarrollos tecnológicos, todo apunta a que en los próximos años, con miras tanto a aliviar el ya de por si abultado gasto sanitario como a mejorar la calidad de vida de los pacientes, la telemedicina y la e-salud vivirán un auge sin precedentes. La telediagnosis, la teleconsulta, el almacenamiento digital de datos e incluso las operaciones a distancia, son herramientas cada vez más habituales que permiten optimizar el escaso tiempo disponible de los profesionales de la medicina y el reducido espacio existente en los hospitales. Entre el amplio abanico de opciones que ofrecen las tecnologías de la información, están ganando peso las nuevas oportunidades que brindan las redes inalámbricas.
Conscientes de la importancia de esta nueva tendencia, no solo los profesionales del campo de la medicina están interesados en su desarrollo, sino que también los grandes operadores de telefonía móvil están comenzando a implicarse en la materia. Así, tanto Orange, como Movistar o Vodafone disponen de departamentos de e-salud. Sin ir más lejos, Terry Kramer, miembro del consejo de administración de la Fundación Vodafone, dijo recientemente que “es crítico para nosotros utilizar los beneficios que la tecnología móvil puede traer al mundo del cuidado de la salud, tanto en términos económicos como sociológicos”, añadiendo, para enfatizar esta importancia: “Si consideras que en el mundo desarrollado hay 2.200 millones de móviles, 305 millones de ordenadores y solo 11 millones de camas en hospitales, puedes ver al momento cómo los móviles pueden crear soluciones efectivas para afrontar los retos que ofrece el sector sanitario”. Y precisamente por eso existe InTouch: para crear soluciones efectivas que hagan más fácil la vida de la gente que se preocupa por su salud, para estar en contacto con sectores de la sociedad que actualmente no tienen cubierta una demanda que no saben que tienen.
InTouch, basándose en la tecnología inalámbrica, ofrece dos tipos de serductos (combinación de producto y servicio): uno compuesto por un sensor de caídas que lleva asociado un servicio de aviso por sms o llamada, y otro que consta de un sensor( temperatura, pulsómetro o electrocardiograma) que genera un historial de datos al cual el usuario podrá acceder online. El usuario podrá escoger, en función de sus necesidades, uno o más de dichos sensores, existiendo en cualquier caso siempre una base sincronizadora común. El esfuerzo que InTouch ha realizado a la hora de diseñar estos sensores es debido a nuestro deseo de crear una imagen de marca altamente atractiva y fácilmente reconocible, InTouch será al mundo de la e-salud lo que Nespresso representó para el mundo cafetero: un producto tecnológicamente avanzado, personalizable y con un diseño único.
Como se puede deducir de todo lo expuesto, el perfil de usuario de InTouch es variado: personas mayores y niños pequeños (sensor de caídas), pacientes con cardiopatías, arritmias, altas cuotas de estrés (electrocardiograma), padres preocupados por la salud de sus niños mientras no están con ellos (temperatura) o deportistas que quieren tener en todo momento registrada la respuesta de su cuerpo al ejercicio que realizan (pulsómetro).

Para poder adquirir estos serductos, InTouch va a desarrollar dos canales de comercialización: uno, a través de un operador de móviles de reconocido prestigio (ya se han iniciado contactos con el que se está mostrando más activo hasta la fecha en esta materia). Así, InTouch podría aprovechar unos canales de distribución ya existentes, mientras que la compañía telefónica se beneficiaría del aumento de la contratación de tarifas de datos (necesarias para poder ofrecer los servicios mencionados). El otro canal a desarrollar será mediante la focalización en aseguradoras del ámbito privado que estén interesadas en reducir costes gracias a un control preventivo y más continuado. La participación de este colectivo resulta esencial sobre todo en lo relativo al único sensor cuyas medidas requieren de interpretación profesional, que es el del electrocardiograma.
¿Te has parado a pensar en cuántas personas en tu entorno inmediato han sufrido o son susceptibles de sufrir anomalías cardiacas debido a nuestro ritmo de vida o a causas genéticas? ¿Tienes idea del brutal número de personas aquejadas de enfermedades crónicas? ¿Sabes cuánta gente mayor que vive sola corre el riesgo de caerse y que pasen horas hasta que alguien se de cuenta?
En InTouch ya nos hemos hecho esas preguntas, ya nos hemos dedicado a seleccionar y diseñar los mejores productos y a escoger los mejores aliados estratégicos. En próximas fechas, a un precio que ni te imaginas, tendrás disponible la última tecnología en e-control de salud para ti y para los tuyos.
Si te ha interesado, te recomendamos que veas también el siguiente video:
The wireless future of medicine
La reforma laboral no es la solución al paro en España
Jorge Arjona nos ha enviado este artículo acerca de la reforma laboral y el paro en España.
La razón por la que en esta crisis el desempleo ha aumentado en mayor número en España es debido al sobredimensionamiento del sector de la construcción y su gran peso sobre el total del Empleo (13% según Eurostat). Esta cifra es similar a la que presenta Irlanda. Las perspectivas de desempleo de Irlanda y España según la OCDE son que en ambas economías las subidas debidas a la crisis serán del 11% y 13% respectivamente.
Lo que explica que en España el desempleo haya crecido con mayor velocidad es la alta temporalidad que existe en España (30% frente al 4% de Irlanda según la OCDE). Esto ha facilitado el ajuste para las empresas en cantidades de personas en vez de sueldos, ya que el coste de despido era cero (Flexibilidad total).
El hecho que dificulta la salida de la crisis es que la prosperidad de la economía española y el incremento de las tasas de actividad y de empleo han estado basados en los últimos años en un modelo económico que menospreciaba las inversiones generadoras de valor añadido, las políticas de I+D+I, que son favorecedoras de empleos cualificados y mejoras en la productividad y competitividad de nuestros productos. Así mismo, se ha ignorado la potenciación de servicios eficientes y la búsqueda de la calidad en la formación de capital humano. Las inversiones en sectores productivos eran consideradas por parte de los bancos de mayor riesgo y menor rentabilidad frente a las relacionadas con la especulación inmobiliaria.
De manera unánime se ha identificado que la legislación laboral no ha sido la causa de la crisis. Sin embargo, la solución que se propone es una reforma del mercado laboral.
Uno siempre había supuesto que buscar las causas era una buena vía para encontrar soluciones. Aquí se nos propone que, por ejemplo, puesto que el suministro eléctrico ha fallado lo que tenemos que hacer es cambiar las bombillas.
Por tanto, parece que tanto los medios de comunicación como los organismos económicos, todos de corte neocon o liberal, están desviando la atención de las verdaderas causas y responsabilidades. Al actuar así, no se están identificando las reformas verdaderamente necesarias para que se genere un crecimiento sano que impida que se repita una situación como la actual. En lugar de eso, se está levantando una cortina de humo para cargar contra sindicatos y finalmente hacer pasar la factura al “main street” en vez de a los originadores de la crisis.

Desde que existe la democracia en España se han llevado a cabo cuatro reformas del mercado del trabajo.
Para explicar mi anterior comentario voy a detallar el impacto que han tenido anteriores reformas laborales sobre la tasa de desempleo en España.
En la década de los ochenta se sostenía que la rigidez del mercado laboral y la excesiva protección al desempleo era la causante del elevado paro en España. Por ello se implementaron los contratos temporales.
En los años 90, cuando la tasa de temporalidad ya estaba en el 30% se adujo que la rigidez provenía de la propia temporalidad, pues este colchón de temporales permitía a los empleados fijos estar a salvo de los ajustes de plantilla. Un argumento que eludía la evidencia de que en la crisis de 1991-1994 se destruyera básicamente empleo indefinido, de forma similar a como está pasando en Irlanda.
Los sindicatos responsables de que no salgamos de la crisis
Un argumento que estos grupos han dado para explicar el elevado desempleo en España ha sido que la defensa de los intereses de los trabajadores con contratos fijos por parte de los sindicatos ha causado el elevado desempleo de los trabajadores con contratos temporales. Estos impiden las reformas necesarias en el mercado laboral, que contemplarían un abaratamiento en el despido de los trabajadores. El resultado inducido sería que el empresario contrataría a más trabajadores si fuese consciente de que puede despedirlos más fácilmente.
El Secretariado de Empleo de la OCDE, que en su día promovió la desregulación de los mercados de trabajo como la medida más eficaz para crear empleo y disminuir el desempleo (ver The New OECD Job Study. Facts, Análisis and Strategies.1994) reconoció más tarde que no había relación entre el grado de regulación de un mercado de trabajo y la tasa de desempleo del país (ver The New OECD Job Study. 2006). En realidad, algunos de los países con mercados de trabajo más regulados, como los escandinavos, han tenido el desempleo más bajo de la OCDE.
Que el empresariado contrate más trabajadores depende primordialmente de sus expectativas en cuanto a la demanda de sus productos. Cuando esta demanda es muy escasa (en parte debido a la reducción de la masa salarial) el empresariado no ve ninguna necesidad de contratar a personal, más bien al contrario. Con unos costes de despido menores, como se está proponiendo, en época de crisis lo que se produciría es un mayor número de parados a una velocidad superior. Esto se puede comprobar examinado las gráficas de la primera página en las que se ve que el ritmo de crecimiento y la suma total de parados comparativos en España (mayor flexibilidad) es mayor que en Irlanda a un nivel de dependencia de la construcción idéntica. El peligro de un aumento explosivo en el desempleo es que se pueden provocar daños más profundos en el tejido empresarial.
También se ha culpado a los sindicatos de que en esta época de crisis estén subiendo los salarios. En realidad los salarios de las personas no están subiendo, sino que la masa laboral que está perdiendo su empleo era la que peor sueldo tenía. A esto se le denomina subidas debidas al “efecto composición”, como ha indicado recientemente el gobernador del Banco de España. Realmente los productos no se están encareciendo sino que más bien estamos recuperando competitividad, como se ve en la disminución de la inflación relativa.

Soluciones a corto plazo
Para compensar la caída de la demanda privada y atenuar la profundidad de la crisis, el sector público tiene que expandir sus inversiones, tal y como indica Paul Krugman.
La probable recuperación económica más rápida de E.E.U.U. frente a la española y europea tiene poco que ver con la mayor desregulación de los mercados de trabajo estadounidenses y más con la circunstancia de que la inversión pública es más del doble (en términos porcentuales sobre el PIB) que la de España y mucho mayor que la de la UE-15.
Contra lo que se está difundiendo, España es el país de la UE-15 que tiene un porcentaje menor de personas adultas trabajando en los servicios públicos (Un 9.47% frente al promedio de la UE-15 de 16.1% según Eurostat). Esto desmiente que en España exista un sector público desorbitado debido a las C.C.A.A.
Por tanto, debe invertirse mucho más creando empleo en las áreas más deficitarias de empleo público en España, que son sanidad, educación, escuelas de infancia, servicios domiciliarios, servicios sociales. Esto serviría para reducir las listas del desempleo y evitar el paro de largo duración, que tiene unos efectos sociales muy negativos.
En estos momentos, la preocupación por el aumento del déficit no debe condicionar las inversiones públicas. La presión para que se reduzca el déficit público se basa en una lectura errónea de sus causas. No es el déficit el que ralentiza el crecimiento económico sino que más bien es el escaso crecimiento económico el que crea el déficit.
Así mismo, una bajada de impuestos genera mayor déficit y su eficiencia es menor que las inversiones públicas a la hora de generar crecimiento, al ir parte del mismo al ahorro de las familias. Esto es lo que sucedió con la medida de los 400€.
Por otra parte, en el sector de la construcción el ajuste se ha producido en las cantidades (Ha disminuido el número de obras iniciadas) y no en los precios, al igual que en el mercado laboral. El gobierno tiene que presionar, por medio de una regulación adecuada, para que las entidades financieras acepten activos inmobiliarios en pago de deuda y que luego tengan una propensión a vender estos activos rápidamente con grandes descuentos. De esta manera se podría volver a relanzar el sector inmobiliario como está ocurriendo en E.E.U.U. No se pretende volver a la situación anterior a la crisis, pero sí que interesa que un sector que tanto ha contribuido a crear empleo y crecimiento salga del estancamiento en el que se encuentra.
Soluciones a largo plazo
Es necesario sustituir el modelo de crecimiento económico vigente hasta la fecha, apoyado en el uso intensivo de trabajo precario, mal remunerado y poco cualificado, por otro nuevo basado en la innovación que permita incrementar la calidad y la productividad del trabajo. Las políticas industriales, energéticas y medioambientales, de servicios y educativas deben utilizarse para dinamizar el cambio mencionado en España. Para ello se requieren también modificaciones profundas en las pautas y formas de gestión de las empresas, cubriendo lagunas tanto en el ámbito de la innovación gerencial y empresarial como en la formación de los trabajadores. Por último se necesita una reforma del sector financiero que desaliente las inversiones especulativas y apoye la creación de un sector productivo innovador.
Un duro por lo que piensas
Por uno de esos fenómenos que uno no se acaba de explicar, recordé el otro día una serie de sucesos de mi infancia, como niño que era no me daba cuenta ni me planteaba las implicaciones que tenía. Ahora, pensándolo en perspectiva, cuanto ha cambiado mi percepción de aquellos momentos, me hubiese gustado darme cuenta antes.
Ésta es la historieta.
De pequeño, solía ser un niño no demasiado hablador, pensando siempre en las musarañas, me gustaría decir que soñador, pero quizá sea juzgarme demasiado benévolamente. Un día, veníamos de ver a mis abuelos. Era un domingo por la tarde, un día de invierno. Antes de llegar a casa nos encontramos el clásico atasco de los domingueros que volvíamos a la ciudad. Mi hermana pequeña se había dormido a mi lado y yo miraba por la ventanilla del coche la luna. Una luna llena, grande, luminosa.
Estaba mirando la luna y sus manchas, quizá preguntándome la razón de que estuvieran allí. En ese momento, oigo a mi madre que me dice: “Te doy un duro por lo que piensas”.
Claro, ¿qué le iba a decir yo?, ¿qué estaba mirando la luna y preguntándome porque tenía manchas?, se reiría de mi. Como buen tímido que soy, pudo la vergüenza sobre el beneficio económico y le respondí: “Nada, no pienso en nada”. De haber sabido quien era Descartes en aquel momento quizá hubiese sido más original y le hubiera contestado: “Solo pienso que no pienso nada”, pero resulté ser bastante menos profundo.
Al cabo del tiempo, estaba haciendo cualquiera de esas cosas a los que los niños de 7 años hacen, cuando mi madre entró en el salón y mirándome me dijo: “Te doy un duro por lo que piensas”. No lo recuerdo bien, pero si estoy seguro que mi respuesta no debió ser muy diferente a la primera vez, ya que me quedé sin mi duro.
Había en mi casa una terraza que daba a un patio de luces interior, allí estaban la lavadora, la ropa tendida y una caja de zapatos con mis coches de juguete dentro, que como futuro ingeniero, me dedicaba a intentar desmontar para quitarles peso y que fueran más rápido. Cuando mi madre apareció para recoger la colada. Nuevamente me propuso el trato: “Te doy un duro por lo que piensas”. Sin embargo, esta vez le contesté: “Quiero quitar lo de dentro para que el coche vaya más rápido”. Inmediatamente, ella metió la mano en su cartera, sacó una moneda y me dio el duro. Fue el primer trabajo remunerado de mi vida.
Aque duro tuvo un curioso efecto en mi, porque me di cuenta que podía “ganar dinero” con aquello, mis pensamientos tenían un valor, aunque únicamente fuera mi madre el único cliente de aquel negocio. Supongo que de forma primitiva y rudimentaria, descubrí el concepto de propiedad intelectual.
A partir de aquel momento, mi financiación parecía asegurada, si quería dinero, lo único que tenía que hacer es decir lo primero que se me pasaba por la cabeza. Me convertí, casi de la noche a la mañana en un niño increiblemente hablador. Claro, cobraba por palabras.

Un día, que seguramente quería comprar chucherías, me acerqué a mi madre y le solté lo que había hecho en el colegio y a lo que había jugado en el recreo. Mientras esperaba con la palma de la mano abierta mis honorarios, mi madre se giró y me dijo: “Me parece muy bien, pero eso que dices no vale un duro”. Yo estaba indignado, ¿cómo no podía valer aquello un duro?.
Ella me explicó, de esa forma paciente y condescendiente que únicamente las madres saben, que hay pensamientos que valen un duro y otros que no los valen. Parecía que contar un día de colegio sin acontecimientos especiales, no tenía valor contable.
Tras pensarlo un momento, me di cuenta de la lógica del planteamiento. Sin embargo, yo quería mi recompensa, los niños somos así.
Volví donde estaba ella y muy grave le expuse un razonamiento que recordé que hacía algún tiempo me había dado beneficios. Ella me sonrió y me dijo: “Esta muy bien y por eso mismo ya te di el duro”.
Vaya, parecía que ella también se acordaba. Añadió: “Te di el duro en aquel momento, porque me pareció original. Ahora ya no es original y no es justo que te recompense”. ¡Qué lección me dio!, claro, no fue eso lo que pensé. Más bien fue al contrario.
Ahora, en perspectiva, me doy cuenta que mi madre es una pionera de la innovación. No sale en libros, ni es gurú del marketing, ni da conferencias por el mundo. Aún así, es una auténtica pionera.
Me enseñó el valor de una idea, por tanto me introdujo en el concepto de la propiedad intelectual y del copyright, también me enseño que no todas las ideas son igualmente valiosas. Únicamente aquellas que satisfagan al cliente tendrán valor.
Además, una idea valiosa hoy puede no serlo mañana, el valor marginal de una idea disminuye con el uso. Siendo muchas veces una magnitud binaria, una idea de usar y tirar. Por tanto, si quiero generar valor con mis ideas, deberé esforzarme. Y esforzándome, innovaré.
Finalmente, hay una última enseñanza que he extraído, el valor de la equivocación. El valor que tiene el equivocarse y aprender del error, que junto con la perseverancia, harán que el esfuerzo sea rentable.
Es una lástima que uno sea tan lento, que haya tardado 24 años y haya tenido que venir a una escuela de negocios para apreciar lo que mi madre me enseño. Voy a llamarla y pedirle disculpas por no haberle reconocido el mérito antes.
Dani, este post te lo dedicamos tu compañeros. Enhorabuena y muchisima felicidad para tí, para tu mujer y para esa niña, Paula, que acabais de traer al mundo. Un abrazo muy fuerte.
LA QUE FALTABA
Miguel Rodrigo nos envía este post sobre el nuevo plan del Gobierno para el fomento de la innovación
“Todos hemos oído hablar de la reforma laboral que están negociando Gobierno, patronal y sindicatos o del pacto de Estado en materia de Educación que discute el ministro Gabilondo con el resto de grupos parlamentarios.
Es evidente que las medidas que se articulen derivadas de estos dos importantes pactos buscarán mejorar la escasa productividad española, pero dado que el diferencial en esta materia con los países con los que competimos es tan grande, cabría preguntarse: ¿es esto todo lo que podemos hacer?

A mí, al menos, me faltaba un componente de la ecuación, un componente del que nadie parecía hablar y al que incluso parecía que se le había esquinado en los Presupuestos Generales del Estado para este año… Pero me faltaba solo hasta ayer, cuando en una jornada sobre usos energéticos de microalgas, un representante del Ministerio de Ciencia e Innovación destapó algo que, al menos yo, desconocía: es inminente la aprobación de una Estrategia Estatal en materia de innovación, E2i, que parece que realmente pretende ser un instrumento potente de dinamización de la economía.

La estrategia, entre otros, busca potenciar el liderazgo de España a nivel mundial en determinados sectores (con especial hincapié en las tecnologías “verdes”: energías renovables, gestión de residuos, aguas y suelos, etc.) así como promover la internacionalización de las empresas españolas que aún no se han atrevido (o no han podido) salir a competir fuera.
Además, se pretende que empresas de capital riesgo participen más activamente en el sector. Tan importante como esto, me pareció que se hablaba de un cambio de mentalidad en la investigación, desarrollo e innovación española que, sin descuidar la investigación de “bata blanca”, parece al fin asumir su capacidad y potencial para traducir en resultados en los mercados las inversiones en innovación. Ya existen estudios del Banco de España que vinculan directamente las inversiones en innovación que hacen nuestras empresas con su capacidad para exportar (y no solo en cuanto a cantidad, sino también en cuanto a duración en el tiempo y ámbito geográfico).
Resumiendo, que la Estrategia Estatal de Innovación que se aprobará en Consejo de Ministros en las próximas semanas, parece orientar más que nunca la inversión en innovación a los mercados, con todo lo que ello puede implicar, si se es efectivo, en cuanto a reducción de nuestra deficitaria balanza de pagos.”
Para más información sobre este asunto, pincha aqui.
En el siguiente enlace, encontrareis un documentación adicional: PDF
El estigma de la productividad
Durante mucho tiempo hemos estado oyendo que el problema del mercado de trabajo español es su falta de productividad y competitividad.
“Oído cocina”, dijeron los empresarios. ¿Qué hicieron entonces? Pues poca cosa, aumentar las horas de trabajo no remuneradas, reducir los beneficios sociales o retributivos y restringir (si no cortar) el acceso a Internet. Curiosamente, ni la productividad ni la competitividad aumentan. Bueno, quizá no es tan curioso.

Es significativo ver cómo nos confundimos en los términos, ser poco productivo no significa trabajar poco, ni significa ganar mucho, creo que debe ser uno de esos “false friends” que tiene el inglés.
En realidad, después de consultar las definiciones en inglés y en español, me he dado cuenta que resulta que son iguales. Resulta lógico pensar que si las definiciones son similares, la diferencia estriba en la percepción subjetiva del individuo. Entonces, ¿por qué pensamos que somos “menos” que alemanes, franceses, americanos y japoneses?
Durante mi vida profesional, especialmente los últimos 6 años, he tenido la oportunidad de trabajar con personas de otras nacionalidades en diversos proyectos y siempre, fuera de España. En todos esos proyectos he trabajado, precisamente, con alemanes, franceses, norteamericanos y japoneses; creo que puedo decir sin temor a equivocarme que tenemos comportamientos similares en lo esencial, dejando de lado nimias diferencias como la hora a la que comemos o cómo nos guste el café, lo cierto es que todos dedicamos una parte del tiempo en comer, todos hacemos pausas para tomar un café, todos consultamos el correo personal y todos entramos en “facebook”. Pensamos que somos muy diferentes, pero no lo somos tanto, curioso, ¿verdad?

La diferencia es que tanto alemanes, franceses, norteamericanos y japoneses entienden estas pausas como parte de la jornada laboral, tiempo que resulta necesario, ya que es imposible estar 8 ó 9 horas seguidas concentrado en la misma tarea. En realidad, es imposible estar una hora únicamente centrado en una misma tarea. Los trabajadores japoneses, quizá no en todas las empresas ya que solo tengo experiencia en colaborar con dos de ellas, aunque de las más grandes, se toman 10 minutos de descanso cada dos horas. Suena una alarma, todo el mundo deja lo que estaba haciendo y hacen una pausa, cada cual hace lo que quiere, incluso hay gente que tiene debajo de sus mesas pequeñas almohadas para echarse una breve siesta.
Entonces, ¿por qué seguimos pensando que en España trabajamos peor que en otros países o que, por ejemplo, tenemos más vacaciones?

Acarreamos ese estigma, que por otra parte, lo asumimos como parte de nuestra identidad y no estamos dispuestos a renunciar. Curioso, bastante curioso.
Cuando empecemos a entender que la baja productividad no viene de que trabajamos poco, sino de que producimos productos o servicios que no tienen valor añadido, ¿es qué ya hemos olvidado el ladrillo?, quizá podamos empezar a desarrollar soluciones. Si logro trabajar menos y ganar más, mi productividad aumentará, simples matemáticas.
En ese sentido, los primeros que deberían rectificar e intentar mejorar su gestión son los propios empresarios y directivos españoles, que deberían entender que la gente no es mala por naturaleza, sino que es lógico que se dedique cierto tiempo a actividades no relacionadas con el trabajo.
Por otra parte, hay quien dice que prefiere que el trabajador haga cualquier otra cosa que “estar mirando Internet” en los momentos en los que no tiene carga de trabajo. Bueno, es el pensamiento de quien prefiere a un trabajador desmotivado, aburrido y enfadado. No creo que sea una buena táctica, pero está claro que cada uno hace en su casa lo que quiere, tan solo es un consejo de amigo.
Dejo abajo algunos links a algunas noticias relacionadas con el mercado laboral, productividad y salarios. La verdad, personalmente las cuentas no me salen.
http://www.expansion.com/2010/01/18/economia-politica/1263810001.html
http://www.lne.es/economia/2010/01/20/economia-ceoe-achaca-elevado-paro-sueldos-mayores/861915.html
http://www.expansion.com/2010/01/20/opinion/1264021898.html
2010: Un solo paso
Nuestro primer post en el blog, el primer día del que esperemos sean muchos. En realidad, este primer post no es nada más que un primer paso.
De ahí el nombre del blog, 2010: Un solo un paso. Tampoco tenemos mucha idea de donde llegaremos con esto, pero sí que tenemos claro nuestra meta última. Este blog quiere ser un foro abierto a la colaboración de alumnos y profesores de la EOI y a través de los comentarios, a cualquiera que tenga a bien pasarse por aquí y tener la generosidad de cedernos una parte de su tiempo.
En cualquier caso, queremos agradecer de antemano la colaboración de todos. Muchas gracias.

Comentábamos hace relativamente poco, un par de meses, que no estamos acostumbrados a dar nuestra opinión y a que nuestra voz sea escuchada, nos ocurre en las empresas, nos ocurre con las instituciones e incluso, algunas veces, nos ocurre en nuestras propias casas.
Desde este blog queremos fomentar la participación de todos, el intercambio de opiniones, la discusión sana, calmada y razonada sobre temas que consideremos importantes.
Por eso, lo que diferencia a una idea de una opinión es simplemente el hecho de expresarla. Dar ese paso, es a lo que animamos. Cambiar de los planteamientos internos a planteamientos externos, que la opinión sea expresada y argumentada, sometida a debate. Desde aquí os invitamos a dar ese paso.

Está claro que cuando decidimos empezar este máster, pasamos del planteamiento del “qué quiero ser de mayor” a “qué hago para conseguirlo”. En realidad, empezamos a recorrer un camino, que no sabemos muy bien donde termina o si tan siquiera lo hace, pero nos decidimos a dar un primer paso.
Cada día, cuando nos levantamos de la cama, damos un primer paso para empezar nuestra actividad, cada día recorremos un camino, que mas o menos siempre empieza igual, con un simple paso, a partir de ahí, donde cada uno vaya es solo cuestión suya. Personalmente, este planteamiento me parece casi mágico, tenemos más libertad de lo que podamos pensar, utilicémosla.
En realidad, si queremos cambiar las cosas, si queremos cambiar nuestras vidas, si queremos mejorar en cualquier aspecto, si queremos hacer prácticamente cualquier cosa, lo único que nos separa de hacerlo, es sólo un paso.




