Entrevista a Roberto Laborda

Foto Roberto LabordaRoberto Laborda, doctor en Ciencias Biológicas por la Universidad de Valencia, e Ingeniero Técnico en Química Industrial por la Escuela Universitaria de I.T.I. de Zaragoza es el prototipo de científico y humanista que a lo largo de su vida ha sabido compaginar su actividad docente e investigadora con unas inquietudes culturales y artísticas que le han llevado a convertirse en un erudito en la dimensión renacentista de la palabra.

 

Su fecunda obra científica está compuesta por más de 70 artículos y libros. En la actualidad El Dr. Laborda está retirado de la actividad profesional activa habiendo sido hasta hace dos años responsable de proyectos de Gestión de Riesgos Químicos en LABAQUA.

 

Después de una primera entrevista en la que abordamos el Reglamento REACH, nos centramos hoy en conocer su faceta literaria. Fiel a su instinto nos ha vuelto a deleitar con una nueva obra de relatos que nos engancha desde sus primeros párrafos, sumergiéndonos en un mundo  a la vez que fantástico muy real e incluso familiar por el que discurren suavemente escenas imaginarias, cuidadosamente documentadas y sazonadas con sutiles pinceladas de gran sensibilidad, sobre las que planean los grandes interrogantes acerca de la existencia del ser humano y siempre en un entorno  descrito con verdadero esmero.

 

Sin embargo no es mi intención ser intérprete de los motivos y anhelos del autor sino averiguar directamente de su palabra  lo que significa esta obra para él y lo qué pretende con su publicación.

 

Fernando Nájera: Roberto, tú nunca has dejado de escribir, sin embargo hasta que publicas “Caricias del pensamiento” en 2012, siempre se había tratado de obras científicas. ¿Qué te impulsó a dar un giro tan importante?

Roberto Laborda: Mi afición a la Literatura ha estado patente en mi vida, desde mi época del colegio. Me gusta la lectura, de hecho soy un asiduo lector y admiro a los grandes escritores. Hasta que escribí los relatos que conforman “Caricias del pensamiento” no había escrito texto literario alguno, por falta de decisión, pero no de ganas. El ánimo de familiares y amigos me infundió el coraje suficiente para aventurarme en el fascinante mundo de la Literatura y yo mismo fui el primer sorprendido, hasta llegar al extremo de que al terminar el acto de presentación de “Caricias del pensamiento”, varios conocidos y amigos asistentes, me hicieron la siguiente observación “Roberto, no sabíamos que escribías estas cosas” a la que yo respondí sin titubeos “Ni yo tampoco”.

FN: ¿Por qué una vez que te pasas al mundo literario, comienzas por escribir relatos?

RL: Sin menoscabo de los grandes géneros literarios como son la novela, el ensayo y el teatro, siempre llamó mi atención el relato corto y sus autores, por su elevada capacidad de síntesis. El Infante D. Juan Manuel, Kahlill Gibran, Eduardo Galeano, Arturo Pérez Reverte y Jorge Luis Borges son algunos de los nombres que tengo presentes en mi cupo de admiración. Como para la elaboración de textos científicos se requiere cierta capacidad de síntesis, decidí aplicar dicha habilidad a lo que siempre quise escribir y me salió lo que ya conoces.

FN: Tus relatos son muy variados pero todos tienen un fondo que trasluce sentimientos de entre los cuales sobresale la ternura. ¿Por qué un científico cómo tú hace esa concesión al mundo de la sensibilidad?

RL: En cierto modo, siempre que realizamos cualquier actividad creativa proyectamos una parte íntima de nuestro yo y esto es lo que, de modo inconsciente, surge de mí.

FN: Tus amigos sabíamos que llevabas varios años escribiendo, pero  ¿Por qué  te decidiste a publicar aquel primer volumen y porqué un segundo?

RL: Fueron precisamente los mismos amigos y familiares que me impulsaron a escribir, los que me alentaron a publicar mi opera prima “Caricias del pensamiento”. En esta ocasión con su ayuda y apoyo conseguí  imprimir los 300 ejemplares que configuraron la primera edición. Como dije en la presentación,  me hubiera gustado poder decir “estos amigos convirtieron en realidad mi sueño” pero fue todo tan rápido y estuvo tan bien gestionado desde el principio que no tuve tiempo de soñar. En cuanto al segundo recopilatorio “Sin límites ni barreras” lo publiqué nada más escribirlo, como una necesidad de proyección vital. Mandé imprimir 100 ejemplares en formato papel, para familiares y amigos y en versión digital a través de AMAZON, para España, USA y países de habla hispana.

FN: ¿Cuál es el rasgo diferenciador de tu nueva obra “sin límites ni barreras”?

RL: Aunque los relatos contenidos en este segundo recopilatorio siguen una  línea narrativa similar a la del primero, éstos encierran un contenido más profundo, más íntimo, más comprometido, presentan una mayor trascendencia conceptual y su mensaje tiene un mayor alcance. Entre uno y otro se observa una marcada evolución.

FN: Cuando te pones al frente del ordenador ¿Te sueles plantear para quien escribes y porqué lo haces?

RL: Hoy por hoy, no. Conviene precisar que me siento ante el ordenador cuando tengo algo que escribir. Entonces lo que hago es proyectar algo que espontáneamente nace de mi interior con una fuerza desbordante, que yo llamo “corriente de inspiración” y plasmarlo siguiendo unos cánones ortográficos, sintácticos y retóricos que me enseñaron en el colegio  y que después he ido perfeccionando con la lectura y todavía tengo mucho que aprender, dada la extraordinaria riqueza y complejidad de nuestra lengua.

FN: Aunque acaba de ver la luz “Sin límites ni barreras”, conociéndote estoy seguro que tienes entre manos nuevas empresas literarias. ¿Es eso cierto? ¿En qué consisten?

RL: Sí, en efecto. Aparte de seguir escribiendo nuevos relatos cortos y de hecho tras la publicación de “Sin límites ni barreras” ya he escrito alguno, mi intención es llegar a escribir una novela y en ello estoy trabajando desde el pasado verano, en que comencé a pergeñar una narración de corte mitológico.

FN: Roberto, si bien tú siempre has escrito, no lo es menos que no lo has hecho como actividad principal hasta bien cumplidos los 60 años. ¿Hay una edad para empezar a escribir

RL: Bueno, de hecho yo no considero que escribir sea mi actividad principal, ni mucho menos pretendo, a estas alturas de la vida, vivir de la Literatura. Eso sí, constituye una de mis aficiones principales. En cuanto a si hay una edad para empezar a escribir, sinceramente pienso que no. Lo que se necesita es creatividad, decisión y no dejar pasar esos momentos en que surge de lo más profundo de nuestro ser lo que yo llamo una “corriente de inspiración”.

FN: ¿Qué piensas que ha influido más en tu forma de escribir,  tus orígenes  en el austero Aragón  o la luz del  Mediterráneo a cuya vera has vivido la mayor parte de tu vida?

RL: Incuestionablemente ambos entornos han influido en mi carácter y en mi forma de ver y entender la vida. Pero lo que aparece con más frecuencia en mis escritos es la tierra de mi esposa, una tierra que he llegado a amar profundamente y que no es otra que la comarca de Tarazona y el Moncayo en la provincia de Zaragoza, fuente de inspiración de muchas de mis narraciones.

FN: Escribir bien es para muchos de nosotros algo misterioso que querríamos desvelar para hacerlo igual,  por este motivo y sabiendo de tu generosidad me atrevo a preguntarte ¿cuál es tu método a la hora de escribir? ¿Te dejas en los brazos de la misteriosa y no menos voluptuosa  inspiración o por el contrario recurres a un método  más cartesiano y riguroso?

RL: Desafortunadamente no dispongo ni conozco un método tipo “manual de instrucciones para escribir” ni creo que exista y como escuché recientemente decir a un célebre escritor n una conferencia que pronunció en el marco de la I Feria del Libro de Tarazona, “En España no existe la carrera de escritor”.  Uno se hace así mismo y son los lectores quienes lo aceptan o rechazan. En cuanto a las normas que deben tenerse en cuenta a la hora de escribir son las que establece nuestra Gramática, relativas a ortografía y sintaxis que se dan en el bachillerato.

FN: ¿Qué recomiendas a los jóvenes que tienen vocación literaria, pero que no saben cómo empezar?

RL: Ante todo les recomiendo que lean. Cuanto más y más variado, mejor. La lectura es un buen comienzo para escribir y para todo. Les recomiendo también que revisen y profundicen en la Gramática, hasta llegar tener un buen dominio del lenguaje. Por último les aconsejo que abran su mente a la creatividad, teniendo en cuenta que esta cualidad es inherente al ser humano y no patrimonio de unos pocos elegidos. Y cuando surja una corriente de inspiración, no desaprovecharla.

FN: ¿Y a aquellos que como tú han superado los 50?

RL: Como pienso que para empezar a escribir el factor edad es irrelevante, lo dicho para los jóvenes en general es igualmente válido para todos los jóvenes mayores de 50 años.

Si alguien quiere disfrutar con su lectura, el nuevo trabajo de Roberto Laborda se puede encontrar en http://goo.gl/wkeCgG

 


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