Dia Mundial de la Calidad: 14 de noviembre

Se celebra el próximo día 14 de noviembre el Día Mundial de la Calidad, el acto más importante es el que el  Ministerio de Industria, Energía y Turismo (Ministerio que hizo posible hace 25 años que la calidad entrara en España) organiza con la AEC y con el primer parner del máster de calidad de la EOI, AENOR.

Esta participación institucional junto con los cientos de profesionales que acuden normalmente, evidencia que la gestión de la calidad no es una disciplinada ni olvidada ni, mucho menos, incensaría. Sí es cierto que la podemos considerar madura, como tantas otras herramientas que no por ello son menos imprescindibles, en Europa, pero es naciente, por ejemplo en Iberoamérica y aun se la espera en buena parte de Asia.

La calidad, lo hemos dicho ya alguna vez más, casi, digo casi, muere de éxito, desde que llego a la excelencia y de ahí a la excelencia en la gestión, pareciendo que solo ha quedado en gestión. Perdonen el trabalenguas. Quiero decir que desde su origen humilde los expertos en calidad apuntaron tan alto, a tanta mejora, que concluyeron, con razón, que la calidad era la dirección, no el control de la producción, porque en la dirección se toman las decisiones de proveedores, compras, procesos, tipos de productos y servicios, trato a los clientes, etc. Y ahí es donde parecía que se diluía, pero no, sigue presente, tanto en el DNA como en la sangre de las organizaciones.

La automoción inventó aquello del restyling (que me perdone la FUNDEU) para vendernos el mismo coche con apariencia más moderna, y más caro, claro. En ocasiones a la calidad algunos le han querido hacer un restyling parece que les pone algo inquietos que un esquema sólido, fundado, con mejora continua siga siendo no actual, sino sencillamente imprescindible en el fondo y en la forma de las organizaciones. Tan solo es una muestra más de la dificultad que en ocasiones se evidencia de ver el valor y sobre todo de transmitirlo.

La vigencia de la calidad, llamase como se llame, es evidente, solo AENOR tiene más de 23.000 certificados de gestión vigentes. Los modelos de excelencia (FUNDIBQ, EFQM, etc.) mantienen el nivel de sus premios y certificados (a pesar de la caída del apoyo público, todo hay que decirlo,  ¿Dónde ha quedado el Premio Príncipe de Asturias de Excelencia?); el numero de black belt seis sigma se incrementa, los análisis de la voz y la experiencia de cliente se toman como base de decisiones clave, la mejora continua de los procesos es la aliada imprescindible de las pequeñas empresas que no pueden con facilidad invertir en desarrollo directo como hacen las grandes, etc.

La crisis ha hecho que tengamos un consumidor más exigente en precios (ver EL PAIS) , no hay duda, pero cuidado en caer en la falacia del precio como criterio único de compra. Se dice, es cierto, pero pocas se veces se hace, salvo en aquellas personas en una situación claramente desgraciada. La diferenciación entre precio y valor para el consumidor, está conectada por la gestión de los procesos, el diseño y la voz del cliente, todo ello conducido por un impulso eléctrico común, la gestión de la calidad. Los clientes percibimos y valoramos y mucho, nuestras sensaciones como clientes, reales o potenciales, pero esta experiencia es el final de la cadena de valor, no lo olvidemos, no me sonrias si me vas a vender a 1,20 euros una barra de pan que apesta a glutamato monosódico.

La calidad supone una ingente necesidad de conocimientos, de inteligencia de negocio para su aplicación, de habilidades y capacidades. Lamentablemente la universidad española da la espalda a la sociedad en este tema, como en muchos otros, con honrosas excepciones de unas pocas voces que claman en el desierto.  España ha necesitado y necesita que este conocimiento penetre en la sociedad, en la empresa y en el servicio público y esa ha sido la misión de EOI y de su máster de calidad en estos pasados veintiún años de los que nos sentimos orgullosos muchos de nosotros, que hemos tenido la oportunidad de poner nuestro granito de arena.

EOI ha cumplido, hasta ahora, con su misión y lo ha hecho no solo con dignidad sino con éxito, mucho, muchísimo del cual es achacable a las empresas de su consejo asesor que a lo largo de los años ha aportado su saber, su consejo, profesores, becas y dinero de apoyo. Las empresas han sido un lujo que el programa ha disfrutado durante estos años, empresas comprometidas con la calidad, con la EOI y, especialmente, con sus alumnos. Todavía el curso pasado, y como en los veinte anteriores, y a pesar de la tremenda crisis consiguieron que todos los alumnos de la última promoción que lo desearon (todos menos uno) tengan en este momento sus prácticas profesionales remuneradas que les lanzará a su carrera profesional.

Con toda seguridad el programa avanzará y se modificará, la razón es sencilla, lleva en la sangre la esencia de la calidad: la mejora continua, pero la mejora de los procesos y aspectos clave, no la del maquillaje . No, es la mejora continua profunda, que leches. La EOI tiene el mejor equipo para esa mejora, si lo sabe utilizar, y estoy seguro de que entre todos seremos capaces de seguir mejoran, un año más, el contenido y el resultado. El Ministerio y la sociedad española  podrán seguir sintiendose orgullosos de su escuela de la calidad.


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