Educación digital, identidad y redes

En marzo participé en las primeras Jornadas de Educación Digital, organizadas por Cátedra Telefónica Deusto y Aulablog. Allí hablamos de cómo aplicar las nuevas tecnologías en los procesos de aprendizaje y de la gestión de nuestras identidades digitales (ver vídeo).

Los medios de comunicación sociales en la Red han supuesto la revolución del yoísmo, con una necesidad cada vez mayor de expresarnos y crear nuestra propia identidad en Internet.

Además, con motivo de las Jornadas me hicieron una entrevista para Euskadi Innova, que también reproduzco a continuación:

En la charla has hablado de la identidad digital, ¿qué relación tiene con la educación?

Si observamos la sociedad, vemos cada vez más indicios de la importancia de la comunicación personal, la gente tiene cada vez más la necesidad de saber de otros que son sus iguales, conectar con ellos y tener su propia voz en la Red.

Dentro de este mapa, educar en la participación digital es muy importante. Más que enseñar los conocimientos técnicos, es necesario educar en los contextos, que se entienda qué implicaciones tienen en cuestiones como la privacidad, la intimidad, la responsabilidad social a la hora de poner imágenes o hablar de otros,… Todo proceso comunicativo implica también una responsabilidad porque comunicar es seleccionar y causar efectos. Todo esto, enfocado desde una actitud positiva y un punto de vista crítico.

¿Se puede usar Facebook y Tuenti en clase?

Lo más difícil, también para los educadores, es distinguir entre los entornos personales y profesionales, tener claras las relaciones diferentes que se pueden establecer dentro de la misma herramienta. No puedes cerrarla porque no evitarás su uso, es mucho más inteligente intentar comprender para qué las están usando los alumnos.

No debemos asociar Facebook o Tuenti sólo aun espacio informal y personal, que en el aula no interesa porque allí se hacen cosas más elevadas. Eso es insostenible, no es la realidad del alumno. Lo que sí podemos hacer es ayudarle a aprender que dentro del mismo espacio se pueden manejar distintos tipos de relaciones, según con quien hables y para qué, porque gestionar estas relaciones no es fácil, y usar las herramientas tampoco, tienen un uso muy intuitivo pero muy descontrolado. Muchas veces no somos conscientes de qué perfiles tenemos abiertos, quien está viendo lo que decimos y qué puede hacer con ello,… Necesitamos ciertas guías, o por lo menos una sensibilización.

Parecía que las TIC iban a revolucionar la educación, pero no está siendo así, ¿qué posibilidades ofrecen las nuevas tecnologías que se están dejando escapar en el aula?

Algo en lo que fallamos es en pensar cómo podemos trasladar lo que estamos haciendo a lo digital, en lugar de comprender qué otras prácticas se están haciendo con estas herramientas que pueden ser de interés para la educación. No es sólo pensar “cómo hago para que esta actividad sea más eficaz usando la tecnología”, sino preguntarse si hay otra manera de aprender, si hay que aprender otras cosas, ver qué cultura hay detrás de estas nuevas tecnologías porque posibilitan cosas que igual no estamos recogiendo en el aula. Algo tan simple como escuchar al alumno, ver si está aprendiendo algo fuera del aula y que nos enseñe cómo lo está haciendo, ya sería una innovación pedagógica, pero no tenemos tiempo para eso, parece que tenemos que ir siempre con el paquete cerrado y aplicarlo.

“En el mundo profesional no tienes que memorizar, sino pensar en la complejidad y dar soluciones”

¿Algunos ejemplos en los que nos podamos fijar?

Hay muchos proyectos diferentes en todas las ramas educativas, desde primaria hasta la educación superior. En España tenemos profesores en redes educativas que están haciendo cosas muy interesantes que no vienen ni del Ministerio ni de las consejerías. Tenemos toda la red de Aulablog, que a su nivel micro está haciendo experimentos transversales entre asignaturas, con grupos de trabajo que rompen las estructuras verticales, donde el profesor actúa de facilitador y son los alumnos quienes tienen que diseñar su proyecto, trabando en grupo y pidiendo las tecnologías que necesitan aprender para desarrollar sus trabajos. Eso es lo interesante, no pensar en una tecnología y ver qué puedes hacer con ella, sino al revés. Queremos hacer un vídeo sobre tal cosa, ¿qué necesitamos? A lo mejor necesitas comunicarte por Internet para hacer una entrevista, aprender una aplicación para poder hacer una encuesta, es decir, vamos aprendiendo según las necesidades, y el papel del profesor es de guía, ayudándonos a enfocar el proyecto. Pero eso exige mucho trabajo de planificación y es mucho más cómodo seguir el libro de texto.

Todos los alumnos no tiene por qué hacer exactamente las mismas tareas y llegar a los mismos resultados, porque eso es muy aburrido, y además es irreal porque la vida no es así. Puede ser algo tan simple como que inviten a un profesor a explicar una experiencia en el aula, y que este profesor, en lugar de elaborar un documento e ir a presentarlo, ponga a sus alumnos a generar un trabajo para documentar lo que han hecho, y que sean ellos quienes lo presenten. Esto les obliga a negociar, a trabajar en grupo, a aprender a hablar en público y a expresarse con lenguaje multimedia.

“La tecnología sin pedagogía no es nada, hay cosas que se hacen mucho mejor con una tiza”

Para eso no son necesarias las nuevas tecnologías, son prácticas que podrían haberse aplicado hace diez años.

Es que las TIC lo que están provocando son cambios más acelerados, pero el discurso pedagógico no es nuevo. Ahora se empieza a descubrir a Paulo Freire, que hablaba de la educación popular, del proceso dialógico, de situar al alumno en el centro del aprendizaje, de la reflexión crítica,.. Entonces no existía Internet, lo más que había era la televisión, un medio totalmente unidireccional. Ahora es un momento de comunión donde coinciden las posibilidades comunicativas de las TIC con teorías educativas de fondo que ya estaban ahí y que podemos encontrar en la Institución Libre de Enseñanza y en un montón de referentes hacia atrás, nos podemos ir hasta los socráticos. No hemos inventado nada en pedagogía pero podemos hacerla realidad de forma mucho más rápida y eficaz.

¿Cómo crees que serán las clases en un futuro?

No me imagino el aula tradicional, sí la función de estar juntos, de lo presencial, pero no en las instituciones formales sino en espacios y tiempos que son negociados por los participantes. Veo un sistema educativo mucho más abierto y en red, como ya está siendo pero de una forma más estructurada, donde tus compañeros de mesa sean alguien que está en China y una persona de otra generación que vive en Cáceres y que está siguiendo un curso online. Donde no hay profesores sino tutores que te ayudan a construir el proceso de aprendizaje y donde todos van rotando, porque tú puedes enseñar lo que dominas. No veo un mundo virtual sólo pero tampoco este sistema de estar todos mirando al frente y escuchando a alguien que nos habla, sino más bien encuentros físicos concentrados en el tiempo, con un formato de taller. Va a ser difícil porque el poder no se pierde de un día para otro y los sistemas de acreditación son los que son, pero cada vez me parece más complicado que las carreras sean de cuatro años, yendo cada día al mismo sitio a sentarte con la misma gente. Me parece irreal, que ya no va con los tiempos.

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