Canvas: mitos y realidades

El modelo propuesto por Osterwalder para conceptualizar negocios en su tesis en 2010, se ha popularizado de tal manera, que este fin de semana un periódico nacional de ámbito general, hablaba de él como la gran panacea para transformar ideas en negocios. Incluso citaban a Business Angels de renombre que aseguraban que desde que lo conocían sólo pedían esta hoja del modelo a los emprendedores que patrocinaban, obviando cualquier tipo de plan adicional y denostando la figura del plan de negocio.

¿Qué ha hecho que el modelo de Osterwalder se popularizara hasta parecer la herramienta mágica de los emprendedores? A mi juicio tiene dos características clave para ello: es simple y de sentido común. Te permite entender como un modelo de negocio crea y desarrolla valor, como ganamos dinero con el mismo, de una forma rápida, visual e intuitiva.

Sin embargo es una grave simplificación pensar que con él y su esbozo de modelo de negocio en una hoja, ya estamos preparados para conquistar inversores y, más allá, conseguir el éxito.

En mi opinión, si estamos en fase semilla y queremos conceptualizar nuestro modelo, es mucho más interesante empezar por el lean canvas, lienzo adaptado a la metodología lean startup. Este se centra en estudiar el problema y/o necesidad de los clientes, estudiando las soluciones que en general tienen los consumidores para aplicarlas a segmentos concretos de consumidores a través de una proposición única de valor y definiendo como medimos nuestros avances.

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Luego podemos completarlo con los bloques de alianzas, recursos y actividades clave (que son claramente complementarios), pero aun así, sólo tendríamos conceptualizado el modelo de negocio. Luego hay que comenzar a andar y para ello necesitamos un plan, una estrategia que detalle como lo vamos a hacer, con quien, de que forma, con que prioridades y financiación.

Cuando valoro mi participación en un negocio, analizo el modelo sin duda, pero no sólo: quiero saber como lo van a hacer y eso lo en encuentro en el plan. Eso sí, abomino de planes de negocio literarios y densos, sin concreción y coherencia: un plan de negocio no es una tesis doctoral.

El proceso: transformando ideas en negocios

El modelo canvas es una buena herramienta para aterrizar ideas, transformándolas en modelos de negocio y obligándonos a hacernos preguntas fundamentales para conceptualizarlo. O bien para analizar modelos de negocio ya existentes e intentar encontrar innovaciones, alternativas y mejoras al mismo.

Es un primer paso que debe ser seguido por un plan realista, concreto y acotado en tiempos, que incluya como vamos a desarrollar el marketing, las finanzas y las operaciones de la empresa, siendo no sólo una herramienta clave para la negociación con inversores, si no sobre todo, el plan estratégico del emprendedor para conseguir sus objetivos.


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