Los analistas de S&P tampoco odian su profesión

En la vispera del partido Barcelona-Inter, Piqué, el defensa del Barcelona, afirmó que esperaba que el ambiente que se fuera a crear en el Nou Camp hiciera que los futbolistas del Inter odiaran su profesion de futbolistas. La cosa no fue para tanto. Los jugadores del Inter, pese a la presión que recibían, jugaron de manera ordenada y lograron su pase a la final de la Champions League (por cierto, con el alivio de numerosísimos madridistas…), amargando la noche a más de uno. No parece que odiaran demasiado su profesión.

Pocas horas antes del inicio del partido, tambíén se estaba jugando un partido, mucho más importante, en el terreno económico. Standard & Poor´s, una de las tres agencias de calificación crediticia más importantes a nivel mundial, rebajó el rating de la deuda emitida por el Reino de España de AA+ a AA. El día anterior, Maria Teresa Fernández de la Vega, vicepresidenta del gobierno de España, había defendido en Nueva York la solvencia de España y criticado de manera severa el papel de las agencias de rating. Dio igual, los analistas de S&P no sintieron la presión y decidieron, a través de dicha rebaja, señalar las debilidades que ellos aprecian en nuestra economía. Parece que, como los futbolistas del Inter,  los analistas de S&P tampoco han odiado su profesión.

El papel de las agencias de rating ha sido tremendamente cuestionado a raíz de la crisis económica. La propia Standard & Poor´s tenía calificada con A a Lehman Brothers, que entró en bancarrota en Septiembre 2008. De hecho, el 24 de septiembre de ese mismo año S&P publicaba un informe intentando justificar las razones de dicha calificación que, sin duda, les ha dejado en entredicho. En ejemplos como éste se amparan los que ahora les critican sus decisiones.

Pero este tipo de agencias son parte del sistema que hemos creado. Los estados y las empresas emiten deuda y, si quieren colocarla en el mercado, solicitan que una agencia (ya sea S&P, Moody´s o Fitch) se la califique. Los inversores que quieren comprar dicha deuda ven en las calificaciones unas referencias sobre la solvencia y el riesgo de la misma. Y a más riesgo percibido, más rentabilidad exigida. O lo que es lo mismo, más coste (interés) de emisión de deuda. En el caso de España, la rebaja del rating se ha valorado por algunas fuentes con un sobrecoste de 3.100 millones de euros.Pues sí, 3.100 millones de euros parece que es un impacto suficiente.

Aparte de la solvencia técnica de sus informes, que algunos creen a pies juntillas y otros los ponen en duda, el otro aspecto que se les ha achacado son los potenciales conflictos de intereses que pueden tener. La calificación de países incide en el valor de la moneda. En el caso de Europa, la rebaja del rating de Grecia a la calificación de su deuda como “bono basura” y la rebaja del rating en Portugal o en España, ha provocado, entre otras cosas, una sensible depreciación del euro frente al dolar. No falta quien acuse a estas agencias, todas ellas norteamericanas, de cierta parcialidad.

Cuando se ve el impacto que tienen sus informes, sobre todo los negativos, se buscan posibles soluciones. Como no podía ser de otra manera, en la reunión de febrero del año pasado de los países europeos que pertenecen al G20, se abogó por crear un ente regulador de este tipo de agencias. ¿Qué papel tendría el regulador? ¿qué garantías añadiría al sistema? Tengo mis dudas.

Buscando una analogía dentro del mismo sistema, están los informes de auditoría de las empresas. Las empresas de cierto tamaño deben someter sus estados financieros a una auditoría externa. Dicha auditoría es pagada por las empresas. En definitiva, el proveedor debe valorar al cliente…curioso, cuando menos.

 Si por algo han pecado las auditorías no es por la gran cantidad de informes con salvedades, si no muy al contrario, por situaciones en que las empresas con informes de auditoría limpios, pasaban a los pocos meses por dificultades habiendo maquillado la información financiera que habían presentado (por citar sólo algunos casos en diferentes países: Banesto, Enron, Parmalat). Y la auditoría no lo había detectado o lo había querido detectar. La auditoría es una profesión regulada y, sin embargo, no ha servido para eliminar estos problemas.

Mi impresión en que el sistema financiero que tenemos en la actualidad, y que hasta el momento previo a la crisis permitió vivir de manera estupenda al mundo occidental, está basado en multiples relaciones de agentes con numerosísimos conflictos de interés (desde las agencias de rating a las auditoras, pasando por los bancos de inversión que actuan como analistas y colocadores de emisiones). Creo que regular determinadas prácticas puede ser parte de la solución, pero no de manera completa. La otra pata creo que debe ser un rearme ético en los diferentes agentes que expulse a profesionales con comportamientos poco eticos y a las empresas que los amparan o incentivan.  Con esa doble presión quizá algunos sí odien su profesión.

1 Estrella2 Estrellas3 Estrellas4 Estrellas5 Estrellas (Sin Valorar)
Cargando ... Cargando ...


Suscribirse a comentarios Comentarios | Trackback |

Enviar comentario


XHTML: Puede utiliza las etiquetas: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>

*