La torre de Babel contable

En el capítulo 11 del libro del Genésis en la Biblia se cuenta como los hombres pretendieron construir una torre que les permitiera alcanzar el cielo, la famosa Torre de Babel. Fue Yavhe quien, con el fin de imposibilitarlo, hizo que los hombres hablaran diferentes lenguas, lo que les hizo imposible avanzar en la construcción de la torre por las dificultades de comunicación existentes. Sirva este pasaje bíblico para ilustrar lo que ocurre en el sistema financiero con la utilización de diferentes estándares contables, que también impiden la creación de un único mercado de información financiera. Es toda una paradoja que la misma realidad tenga diferente reflejo contable en función del país y de las normas que se adopten. Pero así es.

Brueghel-tower-of-babel[1]

He leído este fin de semana que la SEC aprobó la pasada semana una declaración para seguir avanzando en la búsqueda de unos estándares contables comunes, proceso que ya lleva en marcha unos años. ¿En que consiste esto? Digamos que básicamente hay dos grandes estándares de información financiera en el mundo. Por un lado los emitidos por el IASB (International Accounting Standards Board), conocidos como IFRS, y por otro los emitidos por FASB (Financial Accounting Standards Board), conocidos como US Gaap. 

Hace unos años Europa tomó la decisión que los estados financieros de los grupos cotizados en mercados europeos emitidos desde enero de 2005 se realizaran bajo estándares IASB. En el año 2007, la SEC aprobó que los emisores extranjeros que cotizaran en EEUU podrían utilizar los estándadres IASB, sin necesidad de conciliar dicha información financiera con los US Gaap. En  las últimas reuniones del G20 también se ha apremiado a buscar una normativa común de alcance global que permita avanzar hacia un mercado realmente global de información financiera. Parece, por tanto, que hay un interés en ir en esa dirección.

Bien es cierto que disponer de unos estándares comunes tiene ventajas pero no soluciona todos los problemas que se achacan a la información financiera. En este sentido, cuando en Europa se decidió adoptar la normativa del IASB hubo personas, sin demasiado conocimiento, que afirmaron que este paso evitaría los escándalos contables. Como afirmo en mis clases, disponer de una normativa común permitiría la estandarización de los escandalos financieros. Esto es, que el escándalo financiero de aquí fuera homologable al de otro páis, pero en ningún caso eliminaría la posibilidad del escándalo y de las irregularidades que pueden aparecer en la información financiera. Pero más allá de eso, si es una realidad que la pluralidad de normativa contable genera algunas situaciones ridículas y costosas.

Pongamos un ejemplo. En España las empresas deben elaborar su información bajo el Plan General Contable, una norma adaptada a las IFRS pero con un matiz español (no podía ser de otra manera en nuestro país). Si, además, esa empresa pertenece a un grupo que cotiza en un mercado europeo, tendrá que elaborar la información bajo estándares IASB (normativa IFRS pura). Además, si es filial de una empresa norteamericana, deberá elaborar la información bajo US Gaap. Una misma realidad bajo tres ópticas. ¿Con cuál nos quedamos cuando haya divergencias en, por ejemplo, los criterios para valorar activos?

Ha habido casos sonados de como una misma realidad reflejada bajo dos estándares diferentes provocara que una empresa en beneficios entrara en pérdidas.Daimler-Benz es el ejemplo de referencia.En 1993, cuando quiso entrar a cotizar en la bolsa de Nueva York, debió convertir la información financiera emitida bajo normativa alemana a información financiera emitida bajo US Gaap. El precio de que la información financiera cruzara el Atlantico fue pasar de 120 millones de dólares de beneficio a 579 millones de dólares de pérdida…nunca un viaje intercontinental había costado tanto. ¿Cómo es posible que una misma realidad tenga tan diferente reflejo en función de la normativa que se utilice?

Esto es justamente lo que se intenta evitar con la adopción de unos estándares globales de información financiera. No obstante, a pesar de las ventajas, hay numerosísimos intereses en mantener la situación tal y como está. De lo que realmente estamos hablando es de el desarrollo de toda la industria financiera, del papel de los mercados y principales plazas financieras en el mundo (Nueva York, Londres, Tokio, Frankfurt). El rechazo que hay en Estados Unidos, más allá del papel de la SEC, a que se adopten los IFRS está ligado al papel que la bolsa neoyorkina tiene en el resto del mundo y todo el negocio que se mueve alrededor de esta realidad.

En la declaración de la SEC se pone, como pronto, el horizonte de 2015 para que las empresas norteamericanas pudieran utilizar las IFRS. Mientras tanto, y seguramente más tarde, seguiremos conviviendo en esta torre de Babel que son los estándares contables. En este caso, como en el cuadro de Brueghel, la torre está todavía a media construcción…ya veremos cuando se finaliza.

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