Me encuentro a menudo en diferentes foros hablando sobre
responsabilidad.
Múltiples definiciones, puntos de vista, asociaciones a otros valores, …
En mi opinión, se debería entender como la capacidad humana que nos
hace prever, conocer, hacer y aceptar las consecuencias de nuestras decisiones.
Ser responsable es ser consciente de lo que aceptamos y asumir las consecuencias
de nuestras decisiones.
Pero la responsabilidad, en mi opinión, es un valor que va más allá.
Ser responsable es ser libre
Ya que la responsabilidad es la actitud que dirige nuestros actos conscientes.
Y si son conscientes, al menos teóricamente, es porque podemos elegirlos.
Esto nos hace libres.
Pero esta moneda tiene también la otra cara:
nos obliga a dejar de ser cómplices
de nuestros propios estados de victimismo consciente.
Es decir, el culpar a otros de nuestras propias circunstancias.
La responsabilidad está cerca de la voluntad.
Vive alojada en ella.
Voluntad es determinación. Y determinar es elegir. Moverte en el camino de algo.
También la voluntad es la capacidad para decidir,
para elegir entre diferentes alternativas.
Como su hermana la responsabilidad, la voluntad es
una capacidad que nace del consciente;
a diferencia del instinto, del acto reflejo, de la actuación no consciente, del hábito, …
que provienen de nuestro lado más animal.
Tener voluntad y actuar con responsabilidad es ser el artífice de tu vida.
Llevar el timón. Dirigirla.
Ambas capacidades se acentúan con el entusiasmo;
energía que las enciende,
que aviva el deseo, que resta fuerza al esfuerzo.
Con entusiasmo somos más voluntariosos. Asumimos más responsabilidades.
La voluntad es la medicina para el desánimo.
Si tienes voluntad, no te paras. Buscas el objetivo. Creas alternativas. Llegas a la meta.
Un término cercano a la voluntad es la capacidad para insistir.
Perseguir. Luchar. Repetir. Perseverar.
Es necesario para vencer. A pesar de fallar, insistir te ayuda a llegar.
La voluntad te pone en acción.
Acción que tiene su sentido si la asumes con responsabilidad.
Te ayuda a no ser débil.
Voluntad y responsabilidad
nos abren nuestros sentidos, nos hacen ser más conscientes de lo que deseamos,
nos mueven desde dentro, nos hacen ser más creativos, nos llegan más ideas,
más posibilidades, más alternativas donde elegir, para actuar.
Ambas capacidades generan la habilidad de las personas
para hacernos cargo de nuestras acciones.
No están asociadas a culpabilidad.
Estas dos capacidades distinguen a dos tipos de personas:
las que hacen
que las cosas pasen
y las que esperan que pasen
Conócete más y decide a cual de los dos tipos de personas quieres pertenecer.
TW(u)ITTEO, LUEGO EXISTO
Internet a través de las redes sociales y en su mínima expresión Twitter son como un superpegamento.
Parecería que no estar, es NO ESTAR !!!
(…es decir, no existir).
La información y su forma de ser trasladada, la comunicación hoy ya no son un recurso, ni para las organizaciones
ni para los propios individuos. Son un medio.
El discurso, antaño válido por ser extenso y con frecuencia denso, ahora es reconocido como bueno si se puede expresar en 140 caracteres.
Se trata de no confundir el volumen con lo sustancial.
El concepto “información” como recurso cambia por el de “idea” como contenido mental instantáneo para compartir.
Ideas que anuncian, venden, informan, regalan, convocan, , … y que están a disposición de toda la tribu
para ser re-creadas. co-creadas, re-transmitidas (se le llama RT), re-organizadas, re-fundidas, …
Todo dentro de un gran baile multi-net.
Y no sólo son ideas que viven en una nube, nunca mejor dicho, sino que se accionan.
Esto, en mi opinión, lo hace grande !
Ideas transformadoras, que tienen la capacidad de convocar a miles de personas en un tiempo record, llamarles a la acción.
(Ultimos ejemplos: #acampadasol #democraciarealya #spanishrevolution #yovoto #sinpreguntasnohayentrevistas)
Ideas que enseñan, que son canal de aprendizaje, que están creadas para compartir conocimiento de la forma más rápida jamás conocida.
Ideas vivas, si vivir es nacer, crecer, reproducirse y morir.
Y dos formas básicas de ser en al red: participar en contenidos y pasar contenidos para participar.
Dos formas de vestir de contenido a la información.
¿Llevo más de 140 caracteres?
Pues aquí lo dejo…
Y sólo añado: si tiene ideas, compártelas para hacerlas crecer; no te limites a ser un observador porque sería como tener la posibilidad
de añadir contenido a un libro y permitirte sólo pasar las páginas.
MULTITASKING
Sin ninguna duda el nuevo desafío intelectual de los seres humanos de este siglo,
en este primer mundo, es la lucha por recuperar la atención.
A nuestra mente le encanta divagar, someterse a todas las distracciones posibles.
No pone límite a la información que intenta entrar en nuestro cerebro.
Y, lo que es peor, tampoco a las diferentes acciones que le llegan, de forma que
es capaz de estar escribiendo un mail mientras contesta al teléfono y atiende una
conversación familiar.
El estilo de vida multitarea nos ha robado el espacio a la reflexión.
Somos capaces de estar recibiendo una clase de matemáticas al tiempo que “twiteamos” con colegas y amigos, recibimos las news feed colgadas
en facebook y contestamos a un mail.
En la Universidad de Stanford, templo de la información y la tecnología,
se ha abierto una guerra contra la multitarea y la sobrecarga informativa.
El profesor de esta universidad, Clifford Nass y su equipo,
han demostrando que las personas multitarea son menos productivas.
Son personas más entrenadas a cambiar de foco rápidamente; pero cuando tienen
toda la información delante no saben separar ideas con rapidez, pierden memoria
y su cerebro se equivoca con más facilidad.
El profesor Nass lo ha demostrado con miles de estudiantes.
Tal es así que en la universidad de Stanford, entre las recomendaciones
que se dan a sus alumnos al empezar el curso, como hacer deporte, se recomienda
también no distraerse y no hacer varias cosas a la vez.
Evitar la multitarea.
Imágenes escaneadas del cerebro demuestran que al ser forzados a realizar
multitareas el procesamiento mental se traslada del hipocampo, zona responsable
de la memoria, al estriato, región que se ocupa de las tareas de rutina, perdiendo
impacto sobre lo que estamos realizando.
David Meyer, director del laboratorio de cognición de la
Universidad de Michigan ha llegado a escribir que el mundo está viviendo una
crisis de atención y que se transforma debido a una plaga, la multitarea,
que tiene el potencial de borrar el pensamiento productivo,
…según sus propias palabras escritas en The New York Times.
Meyer explica que el cerebro actual procesa la información bajo un modelo de canales
separados: auditivo, verbal y visual.
Y que cada uno sólo puede procesar una cantidad de información limitada.
Cuando se sobrecarga se vuelve ineficiente.
Pero también añade que es posible que nuevas evoluciones cerebrales
se acerquen al modelo de uso del pensamiento actual multitarea,
y que los nietos de nuestros nietos estén más capacitados para
el fenómeno de hiper-atención.
La atención es un recurso mental limitado,
ha dicho Mihaly Csikszentmihalyi, psicólogo y experto en pensamiento positivo.
Mihaly ha estudiado el fenómeno de la multitarea desde otra óptica.
Afirma que la multitarea paraliza, confunde, dispersa y crea ansiedad.
Así que voy a dejar de escribir este post al tiempo que acaricio a mi perrita,
veo el tenis en la tv y hablo con mi hija.
Lo cambio por un baño caliente de espuma, con una copa de cava y leyendo
un capítulo de la novela que está estos días entre mis manos…
¿O esto también es multitarea? Uf!
SAN FRANCISCO Y CON LLUVIA
¡Que mal invierno ha hecho este año!
¡Que calor tan horrible para ser los primeros días de primavera!
¡Que pereza, es lunes!
¡Que envidia, él sí que puede…!
¡Que horror, me toca ir de compras!
¿Joder, …y hoy lloviendo!
¡Que …!
Vivimos bajo la cultura de la queja
¿Cuántas quejas ocupan tus conversaciones cotidianas y tus pensamientos?
Seguro que muchas veces estás centrando tu actividad y decisiones en ellas.
Y, la mala noticia, es que es imposible que una sociedad, organización
o individuo avancen así…
Os recomiendo que pongamos un ojo en esto.
Llevemos conciencia a nuestros pensamientos para huir de la queja.
Lo que pensamos tiene una fuerza motriz
que determina el hecho que va a suceder
Al pensar en algo, empezamos a observarlo desde ese punto de vista,
y es desde ese locus desde donde creamos el futuro.
Si nos centramos en la queja con exceso, en abuso,
creamos una sociedad en estado de victimismo,
en situación de espera, y por lo tanto paralizada por ese
“esperaremos a que cambien los tiempos”.
Desde la queja es fácil postergar, dejar para mañana.
Desde ahí no es fácil salir de una crisis.
Más bien se mantiene, se amplifica, y , lo peor, se deja para que todo
sea resulto por otros.
Es fácil, y estamos educados para caer en ello, centrar nuestra atención
en lo que nos gustaría que ocurriera
aunque nosotros no tengamos ningún “poder”
para que eso ocurra o para cambiar lo que nos nos satisface.
Cuando la lluvia nos viene mal,
(como ha pasado en estos días en San Francisco)
nos encantaría que dejase de hacerlo.
“ Que pena, no llueve nunca en San Francisco
y me ha tocado toda el agua esta semana …”
Podemos en ese momento pasar todo el tiempo bajo el impulso de la queja,
diciendo lo que debería ser porque así nos gustaría y no está sucediendo
o elegir una segunda opción, en mi opinión mucho más productiva y válida.
Esta segunda forma de enfocar la situación consiste en si nos descubrimos bajo
el estado de queja, hacernos la siguiente pregunta:
¿Qué SI puedo hacer
desde la situación
que no puedo cambiar?
Esta otra forma de enfocar el momento que estás viviendo
y sobre el que no puedes intervenir.
Esta pregunta interior es mucho más efectiva y te hace sentirte mejor.
Te alejará de la queja improductiva y generadora de victimismo.
Los que se quejan en abuso gastan una energía en la queja que no les deja actuar, hacer, moverse…
Y no están preparados para la aceptación, por lo que sufren más.
No te resignes, es decir, acepta y sal de la excusa para empezar a cambiar algo.
O dicho de otra forma:
si no hay luz,
puedes esperar a que venga de nuevo,
o encender tú la velas.
¿Qué eliges?
A veces encontramos mil excusas o quejas para no hacer algo,
cuando sólo necesitaríamos una para hacerlo.
¡ ENCONTREMOSLA !
Me cuentan que en el año 2006, Will Bowen propuso al mundo el llamado
reto de las 21 días,
con el propósito de ayudar a eliminar cualquier rastro de queja y lamentos
y sus nocivas consecuencias en las personas.
El reto consistía en que te colgaras una pulsera morada, podía valer un fino hilo,
y que lo mantuvieras durante 21 días sin emitir ningún tipo de queja.
Olvidando los …
“ nada me sale bien ”
“ esto no es para mí ”
“ me van a echar del trabajo ”
“…”
Pensó en 21 días porque los científicos dicen que necesitamos
21 días para crear un hábito.
Si durante ese periodo emites alguna queja debes cambiarte la pulsera de muñeca
y volver a empezar.
La mayoría de los que participaron lo consiguieron, pero les llevo unos cinco
meses de media.
La idea de Bowen se propagó rápidamente por todo el mundo.
Ha salido en numerosos programas de tv y prensa.
La propuesta de este reto es simple:
¡ ABANDONA LA QUEJA !
y te llenarás de gratitud
Mantén una observación sobre tus pensamientos y cuando te descubras quejándote
expresa un agradecimiento a tu vida, a tu salud, a tu trabajo, a tus conocidos, …
Cambia queja por propuesta.
Si algo no te gusta, cámbialo.
Si no puedes cambiarlo, cambia tu actitud en como lo recibes.
Cambia la forma
de ver las cosas
y las cosas
cambiarán de forma
INNOVALLEY
Os quiero contar un cuento árabe , que dice así:
Existió un viejo sabio del que todos decían que en su cara se podía leer sabiduría.
Un día ese hombrecito decidió hacer un viaje en barco en el que se encontró a un
joven estudiante .
El joven preguntó al sabio anciano:
” ¿ Ha viajado usted mucho ? ”
A lo que el anciano contestó que sí.
” ¿ Y a estado usted en Damasco ? ”
A lo que el anciano volvió a contestar que sí y que allí había paseado por la ciudad
y recogido muchos olores únicos y el ruido de su zoco.
Mientras el viejecito hablaba, el joven le interrumpió:
” Ya , …ya veo, ¿ pero ha estudiado usted en su escuela de astronomía ?
El anciano le dijo que no.
A lo que el estudiante puso cara de sorprendido y exclamó:
¡ Entonces a perdido usted media vida !
El sabio anciano se encogió de hombros mientras el joven seguía hablando…
De nuevo preguntó:
” ¿ Y ha estado en Alejandría ? ”
El anciano le contestó hablándole de la belleza de la ciudad, describiendo rincones inéditos
como su faro o el puerto, las calles abarrotadas de personas, …
” Ya veo que también ha estado allí, interrumpió de nuevo el joven,
pero ¿ ha estudiado en la biblioteca de Alejandría ?
El anciano volvió a negar con la cabeza y el joven añadió:
” No lo puedo creer, un sabio como usted … ¡ Entonces ha perdido la mitad de la vida ! ”
El sabio le miró a los ojos pero no dijo nada.
En ese mismo instante también vio como en el otro lado del barco empezaba a entrar agua.
El barco se estaba inundando.
Pero el estudiante no dejaba de hablar y ni se daba cuenta de lo que pasaba.
Contaba por todas las universidades por las que había pasado, por todas las bibliotecas,
y una retahíla de escuelas de diferentes especialidades.
En ese momento, el sabio, interrumpiéndole, le preguntó:
¿ Y has aprendido a nadar en alguna de esas escuelas o universidad?
” No “, respondió el estudiante.
El anciano se arremangó los pantalones y se pudo de pie cuando
ya el agua les llegaba por la cintura. Y antes de saltar por la borda comentó:
” Pues entonces has perdido la vida entera ”
Con este cuento quiero compartir una idea:
acumular conocimientos no es sinónimo de saber.
Sólo aquellos que hacen, son. Saber nones igual a ser.
Se llega al ser desde el hacer.
Por mi profesión me encuentro con multitud de predicadores que hablan y hablan,
que dicen saber, que creen compartir sabiduría. Pero la realidad es que muchos de ellos
no han hecho nada nunca. Sólo han ” dicho “.
¿ Y esto porque lo cuento hoy ?
Porque he tenido la grandísima buena suerte de conocer hoy en San Francisco a
Xavier Verdaguer y su equipo de Innovalley, españoles en Palo Alto.
Estos amig@s si que pueden hablar de INNOVACIÓN en mayúsculas
porque lo hacen desde el conocimiento que les viene del estar haciendo
y practicando lo que dicen.
Gracias por vuestra fantástica lección compartida hoy.
Seguiremos dejando volar la cometa
www.innovalley.us
Esta semana hemos estado presentando Jorge y yo nuestro libro en nuestra escuela.
Os dejo una entrevista con motivo de este acto aparecido en la revista Excellence y distribuída por el diario 5 Días.
Coincidieron hace tres años y pronto se dieron cuenta de que juntos podían innovar en la formación empresarial. Tanto es así que han creado un nuevo concepto: “Ilusionismo empresarial”. Y quién mejor que un formador y un mago para darle vida.
Con tan solo 30 años, Jorge Blass es uno de los ilusionistas de mayor reputación internacional. Ha colaborado en infinidad de programas de entretenimiento hasta presentar y dirigir tres temporadas de su propio show de TV, “Nada x aquí” (Cuatro). Gracias a sus espectáculos en directo, ha recibido alguno de los más prestigiosos galardones internacionales, como la Varita Mágica de Oro y el Premio Siegfried and Roy en Las Vegas. Ha participado en el programa de televisión estadounidense “Masters of Illusion”, de la cadena FOX, así como en el escenario del Kodak Theater en Los Ángeles y en la Exposición Universal de Shanghái.
Fernando Botella es formador, consultor, coach y conferenciante. Desde 2009, es socio fundador de Think&Action, empresa de formación para directivos y ejecutivos. Licenciado en Ciencias Biológicas y Master en Dirección y Administración de Empresas por ICADE, posee una dilatada experiencia como directivo en el sector de la industria farmacéutica. Profesor en diferentes universidades y escuelas de negocio, dirige el Programa de Alta Dirección Empresarial de la EOI. Participa en seminarios de la Universidad de Harvard y de la Central de Florida.
ALDARA BARRIENTOS: ¿En qué momento se cruzan vuestros caminos y cómo surge la idea de colaborar?
JORGE BLASS: Hace tres años, coincidimos en una convención de un laboratorio, donde yo presentaba el acto y Fernando daba unas ponencias. Ahí nos dimos cuenta de que el mundo de la magia y del espectáculo estaba menos alejado de lo que parece del mundo de la empresa. Tras varias reuniones y casi dos meses de preparación, fuimos dando forma a una primera conferencia conjunta, que finalmente expusimos en mayo de 2008, y poco a poco hemos diseñado un tipo de conferencias que está siendo muy bien recibido por las empresas.
FERNANDO BOTELLA: A pesar de proceder de entornos –aparentemente– tan distintos, la clave fundamental está en lo coincidentes que son los mensajes.
A.B.: Jorge, por tu experiencia actuando ante diferentes auditorios, ¿cómo valoras al público directivo?, ¿es más exigente que otros?
J.B.: Nos ocurre una cosa curiosa: yo prefiero grandes salas, cuanto más público mejor. Sin duda, para mí es mucho más fácil trabajar frente a 1.000 personas que ante 20; sin embargo, a Fernando le ocurre lo contrario. En estos últimos 10 años, ya había tenido la oportunidad de hacer convenciones y espectáculos personalizados para empresas. La clave está en adaptarse, cambiar el chip y, sobre todo, tener el máximo respeto por el público. En el mundo del espectáculo siempre decimos que es muy importante conservar un punto de adrenalina y de nervios antes de empezar. Si sales completamente tranquilo, es síntoma de que no tienes la suficiente consideración por el espectador.
F.B.: Siempre he creído que llevar un poquito de show al mundo de la formación es bueno, porque divierte; pero, sobre todo, conecta. No es incompatible hablar de economía, de marketing, de cualquier asunto serio, desde esta perspectiva. Antes de salir, Jorge siempre me advierte: “Recuerda: esto es una conferencia, pero también es un show”.
A.B.: Detrás de cada truco hay un trabajo duro, perseverante, y mucha disciplina; pero, ¿qué hacer cuando el truco falla?
J.B.: Es necesario preparar planes para salvar el error, que siempre está ahí y puede ocurrir. El espectáculo debe continuar. De la misma manera que en las empresas existen planes de contingencia, en el mundo de la magia es fundamental tener todo planeado, e incluso prever qué hacer si el truco falla; aunque en ambos casos surgen imprevistos que sólo puedes salvar con tu bagaje profesional, e intentar que el público no se dé cuenta.
Si en la empresa es fundamental no perder al cliente y que esté satisfecho, en el show es básico que el espectador continúe en la historia y no sacarlo bruscamente. Por eso, uno de nuestros temas es cómo gestionar los errores y convertirlos en éxitos.
A.B.: ¿Quizá nuestro primer problema sea que no sabemos distinguir el error?
F.B.: Por definición, el error tiene una característica de involuntariedad, de lo contrario sería irresponsabilidad, no error. Mentalmente, hemos sido educados para sentirnos fracasados, pero debemos transformar eso y considerar que, cuando erramos, estamos aprendiendo. Todos los seres humanos somos capaces de andar porque nos equivocamos, nos caímos sucesivas veces hasta ser capaces de mantenernos en pie. Sin embargo, hemos ido creciendo y cada vez nos han exigido más. Yo creo que la exigencia es algo bueno cuando se transforma en excelencia, pero no cuando queremos ser perfectos. Al no conseguirlo, sentimos que hemos fracasado.
Jorge dice una cosa que a mí me gusta mucho: “El público perdona un error, pero no el aburrimiento”. Si nosotros mismos nos perdonásemos un error, el concepto de fracaso desaparecería y empezaría el verdadero aprendizaje.
A.B.: En los países anglosajones, desconfían de aquel que nunca ha tenido un fracaso, mientras que en España ocurre lo contrario. ¿Se trata realmente de una cuestión cultural?
F.B.: Por mi experiencia de trabajo con multinacionales extranjeras, especialmente alemanas, yo diría que esto es algo propio de los países latinos, no sólo de España. La clave no está en el error, sino en la gestión de la oportunidad que te crea el error. Es decir, un español va al cine y, aunque no le guste la película, no se levanta, porque la ha pagado. Por el contrario, un alemán no duda en levantarse. Esa diferencia de no gestionar el coste de oportunidad es el problema del error. A nosotros nos han enseñado simplemente a pagar y a sacrificarnos.
Ese pequeño detalle no lo es tanto cuando te vas al mundo empresarial: no se pueden mantener decisiones y estrategias sin cuestionarse nada más allá, simplemente por no cambiar el orden establecido, aunque éste no funcione. Los americanos son más ágiles, más rápidos, admiten el error y de ahí saltan. De hecho, en la selección de personal de muchas compañías americanas, el entrevistador pide al candidato que le cuente sus fracasos. Entre otras cosas, por un elemento fundamental: el fracaso es la excepción que confirma el éxito.
A.B.: Habéis acuñado el término de “ilusionismo empresarial”, ¿en qué consiste exactamente?
J.B.: Ilusionismo empresarial es aprender a pensar como un mago para, precisamente, generar ilusión en los equipos de trabajo y descubrir el camino a la excelencia de otra forma. Al final, lo que hace un mago es generar experiencias memorables, conseguir lo imposible, ilusionarte delante de tus ojos, gracias a diferentes técnicas psicológicas y secretas que permiten generar recuerdo en el público. El buen mago es aquel que logra implantar en la mente de los espectadores la sensación de haber visto algo único e increíble.
Traspasar este logro al mundo empresarial y que los directivos sean capaces de generar ilusión a los equipos, a los clientes, y conseguir que su organización, marca o producto sea ilusionante, a través de la magia y de otras prácticas, es ilusionismo empresarial.
A.B.: Centrado en este concepto, acabáis de publicar La fuerza de la ilusión (Alienta). ¿Qué efecto esperáis que cause en el lector?
F.B.: La respuesta está en el propio título. El hecho de que el lector pueda hacer la lectura en dos planos, de forma alternativa: el personal, con las anécdotas que Jorge cuenta y las frases que yo añado, y de ahí trasladarlo al profesional, e incluso a otros momentos de su día a día, para mí es un valor. Nuestro deseo es que puedan llevar esos pequeños elementos de pensamiento personal a su presente, y que la ilusión se convierta en la fuerza motora. Por eso presentamos desde trucos y anécdotas de magos legendarios hasta las historiales más actuales con “otros magos”, como puede ser Steve Jobs. En el fondo, todos comparten lo mismo: la fuerza de la ilusión.
A.B.: ¿Cuesta hacer entender en la empresa que la ilusión genera beneficios?
J.B.: Sí, es complicado, sobre todo porque estamos hablando de un intangible. Sin embargo, también nos reclaman porque notan que algo falla, pero no saben bien qué es ni cómo arreglarlo.
F.B.: Al fin las empresas viven en entornos similares. Unas salen antes de algunas situaciones críticas o aprovechan las oportunidades de las situaciones favorables pero, cuando las analizas, la única diferencia real está en el manejo de intangibles, de esa ilusión que nosotros también llamamos entusiasmo, pasión, y que tiene muchas derivadas. Lamentablemente, existe un banco de recursos intangibles donde no sabemos mirar y que, sin duda, nos ayudaría a salir de muchas tormentas.
A.B.: En el libro planteáis un decálogo del ilusionista. Si tuvierais que destacar un principio, ¿cuál sería?
F.B.: Quizá el primero: “Nunca reveles tu secreto”. Gracias a la magia, Jorge nos descubre que el secreto está en uno mismo, y no en el mago. Del mismo modo, en la empresa el secreto está en cada uno de los individuos que forma el equipo.
J.B.: Para mí, lo más importante es la premisa de todo ilusionista, que incluye dos principios: “Cree en tu magia” y “No hay nada imposible”. Siempre estamos pensando en lo que no podemos alcanzar; el mago, por el contrario, gestiona lo imposible. Cuando piensas en un nuevo espectáculo de magia, no hay límites. La experiencia te dice que hay que pensar en grande y visualizar lo que quieres poner en el escenario, después ya descubrirás el método y cómo hacerlo bien. A veces las cosas no funcionan, pero la perseverancia es fundamental. Al final surge la chispa y todo cuadra; pero eso sólo se puede conseguir creyendo en tu magia, imaginando qué es lo que quieres ver y no poniendo trabas mentales. Eso es lo que intentamos trasladar en La fuerza de la ilusión, y es aplicable en la empresa como en el día a día personal.
F.B.: Se trata de traer el futuro al presente, de anticipar. Yo siempre digo que puedes tener un proyecto muy claro, y dejarlo vivir en el condicional, postergarlo permanentemente. Nuestra recomendación es vivir el hoy, trayendo el futuro al presente, anticipar. En el mundo de la magia tienen muy claro que creer es crear. Deberíamos tener ese mismo convencimiento en las organizaciones, e incluso antes, deberíamos educar a los niños con esa visión, porque sólo cuando crees en algo empiezas a hacerlo realidad, a crearlo.
A.B.: El pasado año, las organizaciones redujeron en un 40% su presupuesto destinado a formación. En medio de este entorno adverso, Fernando, creas Think&Action, una consultora de formación. ¿Cuáles es el valor diferencial de esta iniciativa?
F.B: La mayor parte de las decisiones de los seres humanos dependen sólo de la emoción, del cerebro límbico. Eso significa que si somos capaces de juntar los contenidos formativos, clásicos y modernos, con la capacidad de emocionar, de hacer que se vivan “experiencialmente”, el conocimiento saldrá mucho más reforzado. Así es como pretendemos diferenciarnos.
Hemos puesto a Think&Action el subtítulo de “boutique de contenidos formativos”. Es decir, no tenemos productos enlatados, sino que hacemos cursos muy a medida, donde trasladamos conceptos para que se vivan de una forma diferente. Se trata de hacer la formación desde la experiencia, porque creemos que ésta mueve a la acción y que el principal motor para adquirir conocimientos es la emoción.
A.B.: Estamos en un mundo global, con acceso a talento diverso, de cualquier parte del mundo, algo que multiplica las oportunidades de las organizaciones para contar con los mejores. La cuestión es: ¿cómo gestionar con éxito toda esta diversidad?
F.B.: La diversidad es riqueza y la clave para gestionarla está en la imaginación. A mí me gusta mucho esta frase de Jack Welch: “Cuando dos personas en una habitación opinan lo mismo, una de las dos sobra”. Si mezclamos talento diverso, todos nos enriqueceremos.
J.B.: Sobre todo, la clave está en utilizar la imaginación a tu favor. La magia, por ejemplo, es un lenguaje universal. Yo he viajado a China, a la India, a Japón… y al final todos somos iguales. La ilusión es igual en cualquier parte del mundo y los sentimientos son universales. Hay que gestionar desde la emoción.
A.B.: Hablando de talentos. ¿Cómo complementáis los vuestros? ¿Qué cualidades destacaríais el uno del otro?
J.B.: De Fernando resaltaría su didáctica, su claridad conceptual y su manera de transmitir el conocimiento. Es una mente inquieta que siempre está inventando y no tiene miedo al cambio y a arriesgarse.
F.B.: Esto depende de una química que tiene que ver con el hecho de entender cuál es el papel y la aportación de cada uno. Hay dos cosas que me encantan especialmente: cuando Jorge sale al escenario, la gente se alegra, sonríe. Es decir, transmite alegría, y eso tiene que ver con su personalidad, su estilo y su historia; de manera que el público ya se pone a favor, y esa alegría me la contagia a mí también.
A ser un mago excepcional, se suma que es una buena persona. Al final, tienes que buscar la gente que te haga sentir bien. Y la bondad tiene que ver con el agradecimiento, y él lo tiene. Además de esta bondad especial, es muy exigente con el trabajo.
J.B.: Hay una puesta en escena que tenemos que cuidar al máximo, la conferencia-show tiene que fluir, y eso exige ensayos y mucha preparación.
NO ES LO MISMO

Algo me dice que el coyote terminará pillando al correcaminos.
El cuento nos lo han contado al revés, pero la realidad en nuestro día a día, y especialmente en el mundo de la empresa,
es que la perseverancia, gracias al esfuerzo repetido, la imaginación y la gestión del error nos llevan a conseguir el resultado deseado.
Perfección y excelencia, acierto y éxito, error y fracaso… son términos que se manejan de manera muy frecuente
en el ámbito empresarial como si de sinónimos se tratara.
Y no lo son.
Ni empresas, ni directivos, ni profesionales en general, son ni pueden ser perfectos.
Todos cometemos errores en algún momento, en nuestras acciones cotidianas, en la toma de decisiones,
en la definición de la estrategia, etc. de tal forma que no resulta difícil encontrar en las organizaciones ejemplos de decisiones y acciones fallidas,
que no cumplen con los objetivos previstos: un producto defectuoso, una mala prestación de un servicio, un cliente insatisfecho, un planteamiento estratégico equivocado, un nuevo producto o servicio que no responde a lo que el mercado espera…
De uno u otro tipo y todos ellos imprevisibles, involuntarios e inevitables.
Se le atribuye al meteorólogo y matemático Edward Lorenz el origen de la denominada teoría del Efecto Mariposa,
según la cual la predicción del comportamiento de cualquier gran sistema es prácticamente imposible a menos
que se puedan considerar y controlar todos los factores que en ella influyen, porque cualquier pequeña variación o perturbación
que se produzca afecta directamente al resultado final.
Las organizaciones son también grandes y complejos sistemas, y como tal, tanto ellas como sus profesionales
deben aceptar su incapacidad para tener bajo control absolutamente todos los factores y, por tanto,
tolerar también la posibilidad de que aparezcan errores, pequeños fallos que no se pueden predecir ni evitar.
¿Significa esto que hemos fracasado?
No, error y fracaso NO SON LO MISMO.
Incurre en el error aquel que no decae en el logro de su objetivo, pero es capaz de tomar iniciativas y buscar alternativas y soluciones
a los problemas que se va encontrando en el camino, mientras que fracasa aquel que no hace o abandona.
ESTA ES LA GRAN DIFERENCIA
¿Qué tipo de profesional quiere usted en su organización?
Lo decía Goethe, “el único hombre que no se equivoca es el que nunca hace nada”.
Hoy día no podemos permitirnos el lujo de no hacer, de tener profesionales que no arriesgan
y que están instalados en el conformismo y la resignación, vencidos por el miedo a equivocarse. El mayor riesgo puede llegar a ser el no arriergarse.
Los errores no son más que una oportunidad de aprendizaje y de mejora.
No animo a practicarlos, porque por definición son impredecibles.
Y porque practicarlos sería generar hábitos indeseados.
Tampoco al referirme al error quiero confundir con falta de responsabilidad.
La falta de responsabilidad es un hecho consciente que se acerca al fracaso; el error no.
NO ES LO MISMO !!!
No podrás evitar equivocarte, perfección y excelencia no son lo mismo…
Si persigues la excelencia caerás en errores que te llevarán a ser mejor.
Ahora bien, puedes reducir la presencia de errores
y su impacto en el resultado final a través del entrenamiento.
Cuanto más preparado estamos menos espacio dejamos al azar y su intervención en el resultado final.
OS DEJO UN ARTÍCULO APARECIDO EN EL DIARIO DE BURGOS
27 DE ENERO 2010
La ilusión también da beneficios
Fernando Botella participó ayer en el Círculo de Actualidad Empresarial.
LUIS LÓPEZ ARAICO G. ARCE / BURGOS
La crisis económica la sufrimos todos, pero no todos la afrontamos de igual manera ni saldremos de ella al mismo tiempo y con misma energía.
La diferencia entre unos y otros -léase también empresas, organizaciones e instituciones- estará en la ilusión,
en el entusiasmo y en la alegría con los que afrontemos los objetivos marcados en unos momentos tan difíciles como los actuales.
Esta es, en esencia, la ‘lección mágica’ que ayer impartió el profesor Fernando Botella, director del Programa de Alta Dirección en EOI Escuela de Negocios,
a los empresarios y directivos que asistieron al Círculo de Actualidad Empresarial, iniciativa impulsada por Cajacírculo y la Cámara de Comercio e Industria.
Botella, que imparte Liderazgo y Habilidades Directivas del Instituto Nacional de Administraciones Públicas y es consultor de innovación y estrategia de importantes compañías nacionales, lleva un tiempo recorriendo España y Latinoamérica, junto con el mago Jorge Blas, para trasladar
y trasmitir la fuerza de la ilusión «como un potente catalizador ante una situación como la actual».
El profesor, que prepara un libro con su compañero de viaje, sostiene que siempre hay que analizar la realidad -buena o mala-
desde un punto de vista siempre positivo, centrándose en la toma de las decisiones correctas y no refugiándose en las lamentaciones y en el valle de los «es que…».
«Las empresas y organizaciones necesitan un cambio de liderazgo, que el verbo ‘compartir’ entre a formar parte de su estructura;
deben aprender a comunicar ese entusiasmo y liderazgo a sus equipos».
«Mi percepción -añade- es que la empresa española ya está renovando esa ilusión, ese entusiasmo y energía que facilita la confianza y la alegría».
A este respecto, el ponente asegura que las empresas que han trasformado su departamento de recursos humanos en «departamento de personas»
y que han sabido captar la «magia de la comunicación» entre sus integrantes experimentan crecimientos de dos dígitos en los últimos años.
Es más, se apoya en estudios de prestigiosas universidades norteamericanas en los que queda patente los buenos resultados
de unos ejecutivos proactivos frente a los malos resultados, los números rojos o los recortes de plantillas.
El directivo de EOI Escuela de Negocio reconoce que explicar a empresarios y directivos algo que es de «sentido común» no es fácil.
«Pero creo que es algo urgente, porque muchas veces las organizaciones tienden a obviar lo obvio,
cuando muchas veces es tan importante como el oxígeno, tan importante como la ilusión para progresar».
VALENTÍA

Me llena de energía cuando tengo la oportunidad de hablar
con personas de esas que asumen riesgos conscientemente,
como me ha pasado en tres ocasiones por diferentes motivos estas semana pasada.
Son gente especial; les brillan los ojos cuando hablan de sus proyectos,
da igual que sean proyectos de vida personal o del mundo empresarial.
La fuerza de la voluntad es la verdadera determinación necesaria para acercarse
al triunfo, para buscarlo, para conseguirlo.
Estas personas tienen esa fuerza.
Tienen la capacidad de sacrificar placer inmediatos,
de luchar contra adversidades, de superar los muros que les van apareciendo,
y de sumar a la idea la energía para la acción necesaria.
Estoy cada vez más convencido, no sé si producto de la edad, que la vida
es riesgo, que vivir es huir de lo seguro; que la seguridad sólo es una fantasía.
No es posible, por definición, si estás vivo, estar seguro.
La vida es una aventura o no es nada.
La vida es incertidumbre.
En todos los mundos conocidos: la ciencia, los deportes, los negocios, …
los triunfadores son personas que han dado grandes saltos,
que han corrido por aguas pantanosas, por peligrosos túneles.
Han tenido que hacer uso de la creatividad para seguir desarrollando su
crecimiento personal.
Así lo decía Dale Carnegie:
“ ¡Arriesgate! Toda la existencia es una oportunidad “
Ya lo sabes los barcos seguros no se alejan nunca de la orilla,
pero tampoco encuentran nuevas tierras.
Vivir valorando cada oportunidad como un elemento de aprendizaje,
no como una ocasión para ganar o perder, te abre nuevas posibilidades.
Arriesgarse no significa ser temerario.
Se trata de correr riesgos asimilables, razonables, que estén en los
límites de nuestro poder, usado como verbo no como sustantivo,
( “hasta aquí puedo” ).
Arriesgarse inteligentemente, con sabiduría y sin miedos.
Por definición, arriesgarse es asumir que puede salir mal.
Pero si así pasa, nos ayudará a ser más fuertes, a tener nuevos campos de visión,
a crecer, a entender nuevas razones, a vivir en definitiva.
La clave:
Arriesgándose se puede perder,
pero sin arriesgarse
no se puede ganar jamás
Ya sabes no contemplo el azar.
Atrévete a preguntarte qué es lo peor que te puede pasar ¿?
Cuando tengas la respuesta, busca como mejorar ese “peor”.
Y también prepárate para aceptar lo “peor”.
Si esto haces, serás de estas personas que uno se encuentra una semana
cualquiera de un nuevo año.
Es la valentia la que hace realidad nuestros sueños.
Se enriquece de la fe.
Se alimenta de la voluntad.
Vive del esfuerzo.
Crece con la ilusión.
Las personas que viven valientes, sienten que sus sueños pueden ser realidad.
En mi opinión,
ES MÁS PELIGROSO
ABANDONARSE
QUE ARRIESGARSE

Si estas tomando una cerveza Coronita es muy normal, y se ve de lo más natural,
que primero exprimas y luego metas una rodajita de limón por el cuello de la botella.
¿Cuántas veces lo has visto hacer?
¿Cuántas veces lo has hecho?
¿Es que así está mejor la cerveza? ¿…pero sólo si es Coronita?
¿Sabes de dónde surgió este ritual?
Quizás venga de la cultura mexicana que querían así enriquecer el sabor sus cervezas.
O de la ciencia, cuya intención es eliminar los gérmenes de la cerveza
con la acidez del limón.
O puede que sea debido al resultado de una simple apuesta entre dos amigos.
Si no lo sabías te costará creer que es de la tercera propuesta de donde surge
este ritual tan conocido. Producto de una apuesta entre dos camareros.
Hecho que sólo tiene algo más de 30 años.
Ahora bien, es algo que ha ayudado a que Coronita superase las ventas
de Heineken en EEUU.
Algo que surge en un momento determinado, crea una tendencia gracias a que
se forma un círculo de imitaciones que lo llevan a constituirse como una ” cultura “.
Todos tenemos el deseo de tener o ser lo que otro hace, siente, vive, tiene, …
Eso sí: imitar siendo tú mismo.
¡ Curiosa paradoja !
Se le llama Teamvidualism.
Imitar pero ser yo.
Seguir siendo el que está frente al espejo con los caracteres y atributos
que otros han definido.
Compartir la misma marca de deportivas pero únicas porque han sido
hechas para mi, vía web.
Perdonarme, no hay que sorprenderse, ya lo sabíamos,
pasa igual cuando alguien delante de nosotros bosteza,
a todos lo demás nos da por bostezar.
O si se rascan la cabeza frente a nosotros, de forma inconsciente,
nuestra mano se traslada a nuestra cabeza y empieza a rascarla,
…aunque no nos pique.
O con la risa. ¿No es contagiosa la risa?
¿Y el dolor? ¿No sufrimos al ver a otros como les duele?
Y…
¿cuántas veces no se te ha pegado una melodía que no dejas de silbar en todo el día?
¡ Nacemos enseñados a imitar !
Las responsables principales de todo esto se llaman: NEURONAS ESPEJO
Por cierto, fueron descubiertas, no por una apuesta, sino por pura serendipity.
Una calurosa tarde de verano, en Parma, estaba un estudiante del equipo del doctor
Giacomo Rizzolatti, trabajando en su laboratorio con monos,
mientras comía un helado.
Observaron que los monos, cerebralmente, actuaban como si estuvieran ellos
comiendo el helado que veían al estudiante.
Esto se comprobaba porque cada vez que el estudiante levantaba su brazo
y daba un fantástico lametón a su helado, en los monos que estaban monitorizados
en la región premotriz, se podía observar que los monitores electrónicos a los
que estaban conectados se disparaba y sonaban.
Pero los monos no movían sus brazos ni ninguna otra extremidad.
Sólo se observaba en el monitor.
¿Qué pasaba?
El cerebro de los monos sentía como si ellos mismos estuvieran lamiendo el helado.
Sólo el hecho de que los monos viesen al estudiante lamiendo su cucurucho
disparaba su mente.
Por decirlo de una forma sencilla, sería como si se produjera una
imitación, pero sólo a nivel de la mente de lo que hacía el estudiante.
Esta fue la forma como Rizzolatti empezó a estudiar las ya famosas neuronas espejo.
Tan importantes en el mundo del neuromarketing más actual.
Varios experimentos científicos actuales demuestran las teorías del
doctor Rizzolatti.
Son muy conocidos los estudios publicados por la doctora Tania Singer,
que observó como se activaban en sujetos monitorizados a través de escáneres cerebrales, sin dolor físico real,
las regiones cerebrales relacionadas con el dolor,
sólo por el hecho de ver a otros individuos sufrir dolor físico.
Las regiones de la corteza cerebral frontoinsular y anterior del cíngulo en los
sujetos monitorizados, se marcaban con un efecto similar al de los individuos que sí
estuvieron sometidos a dolor físico.
En la Universidad de UCLA han demostrado por Resonancia Magnética Funcional
que en individuos sometidos a lectura de frases o visión de vídeos como
“morder un helado”, “sujetar una puerta”, “rasgarse una uña”, “olor de un asado”, etc…
se activan en ellos las mismas regiones de la corteza cerebral que si lo estuvieran
haciendo, en prueba contraste con otros individuos que sí lo hacen.
Y todo por las neuronas espejos que se ponen en acción.
De igual forma las mismas neuronas se ponen en marcha al entrar en una tienda de
Abercrombie & Fitch, y ver a sus guapos dependientes.
El cerebro empieza a sentir un ” yo quiero ser así”.
Lo que nos invita a consumir apasionadamente, a comprar el perfume de moda,
esas camisas entalladas a cuadritos que jamás nos pondremos porque son para
personas que no pesen más de 45 kg, …
Además al contactar nuestras neuronas espejo con
esos modelos de dependientes tan bell@s, nos transmiten al cerebro
una fuente de salud.
Y claro, ¿quién no quiere estar así?
Las neuronas espejo no dejan de trabajar en ningún momento…
Y en muchos casos, especialmente los relacionados con deseo,
se ayudan de varias sustancias químicas pobladoras del cerebro;
especialmente de dopamina.
Encargada de producir placer.
Cuando las neuronas espejo trabajan y la dopamina está presente
en gran concentración es muy difícil no dejarse llevar.
La dopamina es una de las sustancias más adictiva que se conocen.
Es una droga; beneficiosa y necesaria claro está.
Cuando está presente sus efectos seductores determinan algunas de nuestras decisiones relacionadas con el placer,
como las decisiones de compra, en el amor, en el sexo, …
Es una sustancia que nos produce sensación de gratificación y bienestar.
Así nos dejamos llevar por lo que otros ya han decidido por nosotros.
Nos generan deseo.
De esto empieza a saber cada vez más el neuromarketing.
Y a utilizarlo, ahora más sabiamente que nunca, en su nuevas formas de promoción:
redes sociales, publicityou, emobartering, web 3.0, y un largo etc …
Pero que no se nos olvide lo más importante: nuestro cerebro ya sabía de ello,
porque aunque ahora lo usemos con más conocimiento,
pertenece al mundo de la biología, …de lo natural. Del estudio científico.
Marketing y biología juntos.
El mundo del marketing se transforma.
Esto no sólo nos pasa en el mundo del marketing, en el de los deseos que están relacionados con las compras,
sino en la propia naturaleza de las especies.
Al menos que se sepa en el mono y en las personas.
Por ello, en mi modesta opinión, es innecesario y antinatural luchar contra ello.
No es bueno ni malo.
Se debe ver como neutro.
Porque como tantas otras cosas en nuestra vida, depende de la naturaleza de su uso.
Paulo Coelho lo ha dicho así:
” Cuando alguien desea algo
debe saber que corre riesgos
y por eso la vida vale la pena”
Cabría preguntarnos si el éxito de que muchos individuos en todo el mundo
usen auriculares blancos, casi invisibles y ya no aquellos gigantes auriculares negros,
ahora conectados a sus iPods y no a la última versión de un cd-player,
es debido a la magia de un señor llamado Jobs o a una región del cerebro
cargada de neuronas espejo.
Sólo hay una fuerza motriz: el deseo
Aristóteles
322 ac





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