El curso como plataforma: nuevas ideas

Trail gazingDesde el principio entendimos que este curso debe ser una plataforma. Algo así como un artefacto que debe servir como instrumento para que las personas desarrollen sus proyectos. Por supuesto que estamos ante una actividad docente y tratamos de aprender. Pero creo que no debemos quedarnos en ese objetivo. Me explico.

Es una realidad que en el curso hay, por ejemplo, sinergias entre los proyectos. ¿Por qué no podría Co-Creable ser susceptible de incorporar recursos de otros proyectos?, ¿por qué no Digitalde puede colaborar con la Clínica de Proyectos o con Gogoan para conseguir una mejor presencia en Internet?, ¿por qué no Filmatu va a narrar un evento de formación organizado por María Carrascal o por Asier Gallastegi?, ¿por qué no Ane Martínez Recio puede diseñar un programa de formación sin angustia para ciertos colectivos con los que podemos llegar a trabajar cualquiera del resto de proyectos?

Podemos seguir la lista. Los espacios de colaboración entre proyectos son más que evidentes. Pero no es fácil impulsarlos. Además de la voluntad, que es manifiesta de colaboración, hay que organizarse. Primero visualizar las áreas de especialización y las de complementariedad. El objetivo, eso sí, queda bastante claro: ayudarnos mutuamente en una economía casi de trueque. Hoy por ti, mañana por mí. Pero también es evidente que debe generar facturación.

Hay que avanzar por esta vía. ¿Cómo vamos a seguir manteniendo el contacto como colectivo una vez que hayamos finalizado nuestra parte docente? De momento, este post es solo una declaración de intenciones. No, no queremos que el curso termine con la presentación de los proyectos enriquecidos hasta donde haya sido posible. Puede haber más, debe haber más.

Por entre los proyectos fluye un sentido social muy desarrollado. No estamos aquí solo para disponer de una mejor acometida al mercado y conseguir más competitividad. Bueno, también, lo admito. Porque es regla del juego. Pero hay algo más en este curso, ¿no? ¿Soy yo el único que lo huele?

¿Cómo lo hacemos?, ¿cómo continuamos la colaboración más allá de los límites que la docencia impone? En breve algunas propuestas. Pero… ¿cómo lo ves? ¿Alguna idea en la sala? 😉


Fábrica ¿abierta?

RadioheadCompartimos aquí un artículo que ha escrito David Pozo, uno de los alumnos del curso. Una estupenda y amplia reflexión, la recomendamos al cien por cien. ¿Qué conciertos existen para una fábrica? Sigue leyendo para ver si encuentras respuestas.

Ya llevamos unas jornadas del curso y va emergiendo poco a poco el concepto de empresa abierta, en su amplitud y también en su indefinición. Y mi pregunta es: ¿encaja una fábrica dentro de esa idea de empresa abierta? ¿y una fábrica de productos intermedios, es decir, cuyos clientes son otras empresas? ¿es una opción a analizar o quizá la única viable? No pretendo responder a estas preguntas. Más bien narrar la evolución de una fábrica de productos intermedios, que vende a otras empresas, como tantas otras, y una primera aproximación a esa emergencia de lo abierto. Ahí va una breve historia de Pomdi.

Pomdi nace hace 40 años ya. Durante sus primeros 20 años de existencia ha mantenido una senda de crecimiento constante, fabricando herramientas que otras empresas utilizan para fabricar productos que van desde cuchillos, zapatas de frenos o encimeras de cocina (es decir, productos dirigidos al consumidor) hasta engranajes, o piezas para aviones o centrales eólicas (es decir, productos dirigidos a otras empresas). La competencia exterior no tenía relevancia. Probablemente los elevados costes de importación evitaban esa competencia.

La década de los noventa supone la entrada de competidores europeos en el mercado nacional. La ventaja local ya no es suficiente. La calidad que exigen nuestros clientes aumenta y nos obliga a mejorar, a implantar sistemas de aseguramiento de la calidad para que esa mejora sea continua.

Ademas empezamos a salir fuera de nuestras fronteras. Ahora ya no solo la calidad es primordial. El plazo de entrega se convierte en una nueva exigencia para mantener una red estable de distribuidores en el exterior: lo local y la inmediatez en la respuesta ya no juegan a nuestro favor.

Al iniciar el siglo XXI empiezan a llegar a los mercados herramientas fabricadas en China, muy baratas y con una calidad inestable. Pero ya están aquí y en la herramienta estándar simplemente barren. Solo nos queda competir en las herramientas especiales y/o urgentes, en innovación y en servicio. En Pomdi comenzamos a vender herramientas que no fabricamos. Ofrecemos a nuestros clientes una solución para sus problemas de mecanizado, esté o no fabricada por nosotros. Ahora necesitamos que nuestra cartera de clientes crezca para que incluso fabricando solo una fracción, esta sea suficiente para mantener la fábrica produciendo.

La crisis realmente no ha introducido elementos nuevos, sino que ha agudizado los anteriores. Y de nuevo nos obliga a estudiar nuevos horizontes, nuevos modelos de negocio. ¿Puede ser “abrir” la empresa una posibilidad?

Quizá sea pronto. Por lo visto hasta ahora intuyo esta “apertura” debe incluir aspectos relacionados con la cocreación. La dificultad en este caso estriba en el hecho de que nuestros clientes son otras empresas, no los consumidores. Por tanto el proceso de cocreacion se planteará entre competidores. ¿Pueden cristaleros, marmolistas y ópticos participar en un proyecto juntos? ¿Cómo vencemos el recelo entre ellos? Al fin y al cabo son competencia. Pero ¿Existen motivos para el recelo? ¿Está su ventaja competitiva en el acceso a unas determinadas herramientas?

Sinceramente esa no parece la causa del éxito de unos y el fracaso de otros. Su ventaja está en el servicio, en los plazos de entrega y en la capacidad de fabricar todo aquello que sus clientes soliciten. Esta ultima puede ser la llave para la cocreacion, para compartir. Nosotros seríamos el nexo de unión, somos proveedores de todos. Cualquier mejora que desarrollemos es aplicable a todos. Ante cualquier solicitud nueva echamos mano del histórico de herramientas que hemos fabricado porque es muy posible que ya tengamos experiencia en casos similares. Así que sin saberlo están ya colaborando en cierta medida. Quizá por nuestra indiscreción, pero lo están haciendo. Impulsar la colaboración entre ellos, propiciar una comunidad de práctica donde cristaleros, marmolistas y ópticas puedan compartir experiencias y problemas en cuanto al mecanizado de los respectivos materiales ¿tiene sentido? Ahora están compartiendo, como he dicho, al menos el tipo de herramienta que usan, ya que nosotros hacemos de repositorio de casos, de soluciones. Pero no tenemos mas información acerca del proceso, de las vicisitudes de la fabricación de esa pieza.

¿Y nosotros? ¿Estamos dispuestos a que nuestra competencia también participe en esta comunidad de práctica? Julen dice que ante la duda comparte. ¿Y si las dudas son serias? ¿Y si ofrecer soluciones en abierto sirve para que nuestros competidores también pujen por la fabricación de esa herramienta? El caso es similar al de nuestros clientes. Si todos compartimos las soluciones, nuestros productos se convierten en commodities y solo podemos competir en precio, ¿no?  ¿Cual sería la otra ventaja competitiva que podemos hacer valer? ¿La cercanía?¿La rapidez?¿Aprovechar mejor que los demás los datos son en abierto?

El problema lo comentó Oscar:  ¿cómo nos enfrentamos al pirateo? Conseguimos desarrollar una solución innovadora, para herrajes o para herramientas, y poco después nos encontramos una copia asiática igual y a un precio sensiblemente menor. La patente es la solución actual, cara y difícil de defender. Olivier mencionó la posibilidad de que sea la comunidad la que vigile y corrija estos comportamientos piratas. Asier introdujo el concepto de concierto vs. CD de la industria musical. ¿Como aplicamos esto a una fábrica de productos intermedios, de productos que se venden a otras empresas?

Usando lo que comento Asier como símil: ¿qué es el concierto para una fábrica? El CD esta claro: es el producto, copiable (legal o ilegalmente), y que en un producto intermedio, si ofrece las mismas prestaciones que el original, totalmente competitivo: la marca es menos consistente como atributo diferenciador cuando la herramienta original y la copia funcionan igual. Así que tenemos un producto en cuyo desarrollo una fábrica ha invertido recursos y que resulta rápidamente copiado con prestaciones similares o superiores. ¿Qué es el concierto? ¿Que puede ofrecer a sus clientes para diferenciar el original de la copia?¿La capacidad de seguir generando “originales” que resuelvan otros problemas de sus clientes? ¿Es suficiente ser el primero y el único durante un corto, cada vez más corto, espacio de tiempo para mantener el esfuerzo en innovación? ¿Hay suficientes problemas cuya solución sea única y el primero sea el único que consiga la venta? ¿Hay suficientes conciertos para una fábrica?


¿Hasta dónde es gestionable la empresa abierta?

reglaHubo un tiempo en que aprendimos cómo había que gestionar una empresa. En mi caso recuerdo un manual que me pusieron delante allá por el último año de carrera. Estaba estudiando “Psicología de las organizaciones” -hay que ver qué nombres nos inventábamos- y nos ofrecieron como libro de referencia para la asignatura un buen tocho: Administración contemporánea, de un tal David R. Hampton. Sí, ya sé que me pongo un poco nostálgico. Aquel libro cayó en mis manos en 1988 aunque estaba escrito originalmente en 1977.

Entonces, como digo, había una maneras que eran las correctas. Administración, gestión o management, llámalo como quieras, pero aquello eran cuatro asuntos: planificar, organizar, dirigir y controlar. Fin de la película.

Hoy todo aquello se ha derrumbado en gran parte. Me viene a la cabeza una reflexión que Alfonso Vázquez, de Hobest Consultores, hacía no hace mucho sobre que hay empresas en las que cuando “gente normal” se pone a gestionar acaban llegando resultados. En vez de aplicar lo aprendido en no sé qué escuela de negocios se actúa con sentido común. Él comentaba el caso de Mol-Matric en un artículo que titulaba Cómo actuar en tiempos de crisis (II). De empleados a productores.

Por eso una de las máximas que creo que aplica en la gestión de la empresa abierta es esa de que “algo no se estropea hasta que no lo creas“. ¿Deberíamos eliminar capas de gestión y dejar que todo fluyera de forma más natural? ¿No habremos complicado la gestión de la mano de tanto consultor, tanta escuela de negocios y tanto poner en valor este tipo de actividades en vez del trabajo técnico?

Hay una frontera que una vez cruzada parece que te adentra en el territorio de la sabiduría del management. Las baldas de las librerías de aeropuerto necesitan carnaza de consumo fácil. La literatura de gestión crece y crece para ofrecer pistas sobre cómo gestionar todo: tu empresa, tu equipo, tu vida. Todo un modelo analítico que hasta incorpora la inteligencia emocional, esa otra capa de gestión con la que gobernar nuestra existencia.

¿Nos estamos pasando de frenada al hablar tanto de gestión? ¿Es un pequeño monstruo que se alimenta de nuestra necesidad de seguir hablando de lo mismo todo el tiempo? ¿Más de lo mismo?


Emprende usando la remezcla

Las ideas bullen en la cabeza de toda esta gente que tenemos en clase. No hay más que ver la atención que prestamos en cuanto alguien nos está exponiendo su proyecto a través de un canvas. Cada cual da más y más vueltas a su proyecto. Lo piensa, repiensa, lo estruja, lo parte en pedazos, lo reconstruye. ¡Qué bien lo pasamos dándole vueltas a nuestras cosas!

Eh, un momento, atención, atención, ¡¡aviso importante!! ¿Y si todo esto que tanto piensas y con lo que te lo pasas tan bien lo compartes con otra gente? ¿Y si en vez de mirar tanto a nuestro canvas nos ponemos más a mirar los canvas de nuestras vecinas y vecinos? Porque a lo mejor las ideas no salen todas de nuestros cerebritos, ¿no? A lo mejor hay que dejar descansar a toda esa materia gris y que en vez de revolver hacia dentro escuche lo que otras personas están planteando. Es bien sencillo. Se trata de escuchar. Nada más. Ni nada menos.

Vamos, no digo yo que no haya que seguir hurgando en nuestro proyecto, pero… ojo, no vaya a ser que acabemos desquiciados de tanto sondear en su interior. Mis amigos de ZEMOS98 lo llevan por bandera: remezcla. Sí, remezcla. No pienses que tu idea es tan original. Seguro que hay alguien por ahí a quien se le ha ocurrido algo parecido. O sea, que no está de más que en vez de encerrarte con tu proyecto, compartas estos primeros pasos. Hay bastante más que ganar que no que perder.

¿Y esto cómo se hace? Pues contando tu idea a gente cercana. No pierdas oportunidad de recibir feedback de gente que está dentro de tu cadena de valor. Piensa en una cadena de valor muy amplia. Ante la duda, comparte. Tu proyecto recibirá oxígeno extra, haz que corra el aire por él, no te obsesiones en revolverlo solo desde tu punto de vista. Escucha a quienes no piensan exactamente como tú: pueden ayudarte a afinar argumentos para explicarte mejor.

¿Por qué comento lo anterior? Porque nos estamos perdiendo mucho por no mirar más a la gente que tenemos al lado. Tienen ideas, son útiles, son potentes. ¿Por qué no pueden ser fuente de inspiración para que mi proyecto evolucione? Remezcla, remezcla. Podemos hasta subvertir el mensaje y deconstruir la realidad:


¿De dónde sale la motivación?

El miércoles pasado tuvimos la suerte de contar con Olatz Legarza y Maider Unda para hablarnos de motivación. Más concretamente de ese tipo de motivación que viene de muy adentro y que se traduce en pasión. Pero, ¿dónde buscar esa fuerza interior? o ¿cómo generar contextos para que las personas que participan de mi proyecto o empresa puedan sentir la fuerza de su interior en su acción diaria?

Imagen de previsualización de YouTube

Estas y otras preguntas las tratamos primero con Maider que desde su perspectiva de deportista de élite y gestora de su propia empresa nos contó cosas muy inspiradoras. Desde una visión muy personal me llamaron la atención dos cosas. Primera, la cercanía y facilidad de comunicación de Maider que nos ayudó enormemente a sacar conclusiones, cada uno las suyas, sobre dónde encontrar esa llama interior que es sinónimo de pasión y de crecimiento personal. La segunda, es la visión más cruda de la realidad que nos propuso Maider. Y es que cuando hablamos de pasión, muchas veces, nos dejamos llevar por los elementos más amables o románticos olvidando que, como nos relató ella, también forman parte de la fórmula cosas como el sufrimiento, los resultados tangibles, las fricciones con el entorno, los periodos de lesión, un cierto componente de obsesión, el papel de la fortuna, la planificación detallada, la frustración y sus formas de hacerle frente, etc. ¡Eskerrikasko Maider! Fue un verdadero placer.

A continuación con Olatz Legarza indagamos en nuestras propias motivaciones haciéndonos preguntas del tipo; ¿por qué estoy aquí?, ¿qué quiero cambiar/mantener?, ¿de dónde voy a sacar la fuerza para hacerlo?, ¿qué papel juegan mis miedos?, ¿qué me detiene?, ¿cuáles son mis “juegos olímpicos” y qué quiero conseguir en ellos?…Desde una perspectiva muy personal de nuevo, creo que quedó muy claro que preferimos hacer mil canvas de Osterwalder a enfrentarnos a nuestro propio interior…Y es que nos resultó muy difícil salir de las generalidades para adentrarnos en lo que realmente mantiene encendida nuestra llamita interior.

Aunque estas cuestiones puedan parecer abstractas, Olatz siempre nos condujo a través de ellas hacia la acción; “Vale, ¿y qué vas a hacer ante esto que cuentas? y ¿cuándo? y ¿cómo?…La acción como motor de la motivación y no al revés, es otra de las lecciones que yo me he apuntado.

Salí de la ponencia con la sensación de que esta parte humana y emocional es clave para afrontar con ciertas garantías cualquier reto, y entre ellos el emprendizaje. Gracias Olatz por abrirnos el camino hacia nosotros mismos.

En definitiva, una sesión diferente que nos forzó a salir de las cosas más tangibles (modelos de negocio, etc.) para darnos una vuelta por nuestro interior…y eso es tan difícil.

P.D.: El “minuto de oro” seguro que fue cuando Maider nos dejo “sobar” la medalla de bronce 🙂 Alvaro Andoin (@filmatu)  saco la estupenda foto de ella que he incluido en el post.


¿Cómo aportar valor añadido a la narración de un evento en tiempo real?

Sabemos que cada evento es diferente aunque, si tuviéramos que resumir los motivos por los que una empresa documenta un evento, podríamos agruparlos bajo una de estas 4 categorías:

● Aumentar la audiencia del evento.
● Atraer (nuevos) sponsors.
● Compartir conocimiento.
● Crear una conexión emocional con la audiencia y el mundo.

Hasta hace poco, los eventos centraban su esfuerzo e inversión en las dos primeras categorías y utilizaban para ello las inserciones de publicidad en prensa escrita o, más recientemente, el email marketing.

Compartir el conocimiento y las ideas que surgían durante el evento era algo que, hasta hace poco, quedaba entre los asistentes, los ponentes y la organización.

Gracias a la Internet ubicua y a los servicios de redes sociales con los que acuden armadas a los eventos las audiencias hoy en día, compartir conocimiento y crear una conexión emocional con la audiencia ha dejado de ser algo exclusivo de las empresas que organizan eventos.

Hasta hace poco, las herramientas a nuestro alcance para hacer una cobertura 2.0 de un evento estaban limitadas al streaming, Twitter,…y poco más. Hoy en día, el número de herramientas para gestionar contenidos durante un evento dan para otro post.

Sin embargo, aunque todos esos tuits, fotos, videos,…que vemos en el timeline de Twitter dan fe de que un evento sucedió y que la gente asistió, por sí solos no cuentan una historia. Son conversaciones que muestran que algo ocurrió y que las personas lo contaron.

Gracias a la constante evolución e innovación de los medios sociales, surgen nuevas formas de contar lo que está sucediendo en tiempo real aportando además, una visión personal y creativa.


Con herramientas como Storify podemos agregar los tuits, ideas y contenidos multimedia que la audiencia de un evento va publicando y, como si de una voz en off se tratase, ir añadiendo meta-comentarios al contenido que estamos agregando a modo de retransmisión. ¿Sencillo verdad?

El único problema es que a veces elegimos primero la herramienta y luego cuál es la mejor forma de contar las cosas cuando creemos que debería de ser al revés. Lo lógico sería pensar primero en la mejor manera de contar un evento y, según el caso, estudiar si Storify es la herramienta más adecuada, hay otras opciones mejores o incluso, si podríamos utilizar Storify adaptándolo a nuestras necesidades concretas.

Para que Storify ofrezca algo complementario a lo que ya existe, tendría que haber un equilibrio entre las posibilidades que ofrece la herramienta al creador de la narración y la forma en que contamos para que la historia “llegue mejor” a nuestra audiencia. Si el peso está muy inclinado hacia la primera, la calidad de la narración se resentirá.

Durante el Global Innovation Day 2012 celebrado recientemente en Bilbao, Naiara, Mikel y Filmatu estuvimos narrando con Storify el evento junto al equipo de Innobasque y Open Ideiak. Como no hubo streaming, las fuentes de información para seguir el evento fueron la etiqueta del evento en Twitter y su Storify.

La primera limitación que tuvimos con la herramienta fué que, al tratarse de un evento compuesto por 3 grandes bloques temáticos (ponencias, talleres y espacios expositivos) repletos de actividad, fuimos poco ágiles a la hora de construir una narración con Storify que incluyese contenidos diversos y al mismo tiempo un valor añadido a la historia.

Cada “nodo” emitía muchos contenidos dirigidos a sus propias comunidades, siempre bajo la etiqueta del evento. Storify no permite, a día de hoy, crear secciones desde la parte superior de la página de la narración para que, alguien que solo estuviese interesado en las ponencias, los talleres,…pudiera pinchar y hacer el seguimiento de algo concreto como si eligiese un canal.

Una solución que se nos ocurrió a posteriori para un evento de esta naturaleza es crear dos Storify, uno donde agregar toda la actividad de las ponencias y otro con la actividad de los Talleres y los espacios expositivos. Estas dos historias se enlazarían de forma simultánea desde un único espacio web, en este caso una página en la web de Innobasque. De esta forma cada uno decidiría qué “canal” visitar. Mientras Storify no incorpore secciones, lo vemos como una solución útil.

Otra solución para aumentar nuestra capacidad de captar contenido relevante sería dejar que otros filtren lo que captamos, es decir, seleccionar varios perfiles de Twitter que acuden al evento y darles prioridad en el seguimiento. Cuando narra la Super Bowl, el New York Times sigue a cuentas de Twitter que están emitiendo desde las gradas (periodistas o personas).

El objetivo no es únicamente recoger los tweets de esas personas, sino agilizar el trabajo de filtrado de la información al visualizar constantemente y de una manera automatizada los contenidos que ofrecen estas personas “estratégicas”.

Nuestro objetivo debería ser el contar el evento de la mejor manera posible, es decir, que los destinatarios de la retransmisión entiendan mejor lo que contamos y se sienta más identificados con ello.

Aquí es donde entra en juego la empatía, es decir, ponernos en el lugar de las personas que siguen el evento en las redes y pensar cuál sería la mejor manera de que reciban la información. Las herramientas cambian, pero la metodología perdura y se adapta aprendiendo de la experiencia.

Estamos convencidos de que una narración con una mayor amplitud, detalle, diversidad y que dé visibilidad a las opiniones, reflexiones e ideas de la comunidad que rodea a un evento, mejorará la conexión emocional del evento con su comunidad y con “el mundo”.

El valor de esta nueva divisa no consiste únicamente en aumentar la audiencia y en atraer más sponsors. Creemos que el verdadero valor de esta nueva manera de narrar es convertir al evento en una incubadora de ideas y futuros proyectos fruto del conocimiento compartido y las conexiones generadas que el relato ayuda a visibilizar.

Este post ha sido escrito conjuntamente entre Álvaro Andoin (Filmatu) y Naiara Pérez de Villarreal, alumnos del curso Emprendizaje y Empresa Abierta de la EOI.


Tendremos a una medallista olímpica: Maider Unda

PhotobucketComentaba ayer en el foro de Moodle con la gente del curso que el próximo 17 de octubre podremos contar en clase con Maider Unda. Se enmarca en una sesión que mira a la persona, a lo que tenemos dentro y cómo lo podemos utilizar para impulsar nuestro proyecto emprendedor. Tiene miga el asunto y cuatro horas presenciales seguro que se nos quedan justas, pero creo que será una sesión diferente a las demás.

Olatz Legarza, la ponente que tendremos con nosotros ese día 17, nos propuso ayer la participación de Maider. No soy yo muy dado a la idolatría de grandes personajes, pero tengo que reconocer que este caso es especial. Hace poco escribía en mi blog acerca de la perversión que a veces encierra el deporte de élite. La línea que separa el esfuerzo de la locura ciega por ganar es muy delgada. Pero escuchar en primera persona a alguien que ha llegado tan alto seguro que es evocador.

El caso es que Maider Unda, medalla de bronce en lucha en los últimos Juegos Olímpicos de Londres, proyecta una imagen pública diferente. Digo “pública” porque, como es natural, no la conozco personalmente. Sus declaraciones siempre van en la línea de sentirse conectada de forma amable con su entorno rural. Allí en Oleta, muy cerca del Anboto, tiene su caserío junto a su familia. Y allí producen queso con denominación de origen Idiazabal, su particular “proyecto emprendedor”.

O sea, que nada de vida mediática con gran despliegue de apariciones aquí y allá. Aunque supongo que la tentación está ahí. Además, bien podría ser el típico caso de “business school”. Me refiero al análisis de la forma en que ha conseguido motivarse para llegar hasta donde ha llegado y sin perder, parece, esa conexión con lo humilde, con lo rural, con su “vida de siempre”.

En fin, me da un poco de miedo hacer juicios de valor sin escucharla a través de su propia voz.  No tengo ninguna duda de que aprenderemos con ella, eso seguro. Olatz, que lleva tiempo trabajando con deportistas de élite en BAT Basque Team,  siempre me había dicho que la forma en que esta mujer encaraba su progresión era digna de alabanza. Y fíjate por dónde voy a tener la posibilidad de conversar con ella junto al resto de participantes en el curso. Todo un honor.

Ah, y sí, creo que será la única ocasión en que podré ver tan de cerca una medalla olímpica 😉

Un par de enlaces para conocer algo más a Maider: entrada en la wikipedia y Maider, la fuerza de los orígenes, un artículo publicado en El País.


Comunidades y organizaciones

La inteligencia colectiva es un fenómeno que ha adquirido especial protagonismo impulsada por la posibilidad de relación entre personas y de creación de conocimiento colaborativo que ha surgido al calor de Internet en los últimos años. La gestión empresarial también ha visto oportunidades en este campo al abrirse la posibilidad de incorporar saberes externos que complementen y/o sustituyan procesos exclusivamente internos tradicionalmente.

En muchas ocasiones este inteligencia colectiva se artícula en forma de comunidades con las que la empresa se relaciona para alcanzar un mutuo beneficio. Así tenemos comunidades que enriquecen la capacidad innovadora de una empresa o que directamente prestan un servicio normalmente dado con recursos internos por poner solo dos ejemplos. La clave reside en levantar la vista de nuestra organización y no ver solamente clientes y competidores sino también potenciales colaboradores.

¿Qué le aporta a los proyectos presentes en este curso este flujo de conocimiento externo? ¿Cuáles serían las claves para comprometer a personas ajenas a nuestras organizaciones para que compartan conocimiento con nosotros? Estos son solo un par de ejemplos de las preguntas que nos deben venir a la mente en esta ponencia. Para resolverlas discutiremos entre todos sistemáticas sostenibles y eficaces de incorporar la inteligencia colectiva al tiempo que desarrollamos cierto sentido crítico sobre el uso que de ella se hace actualmente en muchas ocasiones.

Bueno, aquí os dejo los materiales que vamos a utilizar para hablar de todo esto y la promesa de escribir otro post con las principales ideas que surjan de la conversación que seguro fluye entre nosotros el próximo miércoles.

Comunidades y Organizaciones from David Sanchez Bote

 

 


Explorando las posibilidades de una Clínica de proyectos

¿Qué hace una chica como tu en un sitio como este?

Aprovecho este espacio para compartir con vosotr*s el proyecto que estoy trabajando junto a Muelle 3 y que he volcado en el curso de Emprendizaje y Empresa Abierta con el fin de analizarlo desde las distintas perspectivas que ofrece semana a semana el curso.

Os cuento la idea, sus antecedentes, los objetivos que nos hemos marcado y brevemente, de dónde salgo y los temas que me mueven. Veamos…………

Clínica de proyectos es una idea impulsada junto a Muelle 3 para investigar y dar forma a una serie de herramientas de gestión y comunicación con el fin de mejorar los escenarios de precariedad de los profesionales de las artes escénicas.

Todo empezó a principios de 2012, cuando Muelle 3 organizó el Laboratorio de Visiones Compartidas, un punto de encuentro con miradas híbridas entre profesionales de la creación y consultores del ámbito cultural, para reflexionar en conjunto sobre emprendizaje, la ideación de nuevas iniciativas en escenarios de precariedad, la gestión y producción de proyectos…
El laboratorio, facilitado por AIC, Gestión de Capital Intelectual, visualizó en su primera jornada la multitud de situaciones y necesidades comunes del colectivo. Durante el segundo encuentro abordó cuestiones básicas de gestión empresarial e inició la búsqueda de nuevos escenarios de gestión y producción. Y en la última sesión recolectó ideas de proyectos que respondiesen  a las necesidades comunes del grupo a través de nuevas fórmulas de organización y gestión.

Tras los encuentros, la organización quiere seguir trabajando en esta línea y propone continuar el proceso profundizando en las ideas propuestas durante la última jornada del laboratorio, en concreto, con la Clínica de Proyectos. Puedes consultar todos los detalles de esta primera fase en el Informe Final de la actividad.

 

¿Qué clase de aventuras has venido a buscar?

A partir de la Clínica de Proyectos la idea es reactivar el grupo de trabajo e investigar, experimentar, activar formas de organización y de acción que respondan a necesidades de gestión, distribución y formación detectadas durante la primera fase de Visiones Compartidas.

Los objetivos principales que nos hemos marcado para la Clínica son:

– Creación de un servicio de asesoramiento y acompañamiento de proyectos culturales. Este servicio estaría integrado por orientadores de disciplinas diversas (empresariales, formadores, creadores con experiencia, etc.) para informar, analizar la viabilidad, aportar ideas, apoyar la búsqueda de financiación/mecenazgo, la internacionalización de los proyectos, etc.

– Facilitar herramientas de gestión y recursos para l*s artistas, que proporcione acciones de formación que cubran estos aspectos.

Mezclar y contagiar proyectos, disciplinas, con una lógica de complementariedad.

Interconexión, comunicación, red que favorezca el intercambio de recursos entre l*s agentes de la comunidad.

 

 

Los años te delatan nena, estás fuera de sitio

(…lalalala…)

Tropecé con la producción cultural cuando todavía estaba estudiando en la universidad Comunicación Audiovisual. Acudí a un curso de verano que organizaba el colectivo Pripublikarrak y a través de ese foro conocí Consonni, una productora de proyectos de arte contemporáneo localizada en Bilbao. Durante mis cuatro años allí, aprendí casi todo lo que sé sobre organización de proyectos culturales y me contagié de muchas de las líneas de trabajo que desarrolla y reivindica. Hice de todo, como es menester en una organización pequeña, desde la administración básica de la asociación y la cooperativa hasta coordinar la producción de proyectos y equipo humano pasando por la documentación audiovisual y la comunicación.

Y de este “aprender haciendo” extraje las líneas de trabajo que me interesan y que tengo la oportunidad de explorar en la Clínica de proyectos:

Profesionalización y/o precarización del sector artístico, dicho de otra forma, la gestión y producción de proyectos culturales. Ya hace años en Consonni organizábamos nuestras colaboraciones con artistas a través de un contrato y había honorarios específicos por ideación. Ninguna de las dos cosas era, ni es hoy, tan habitual como se podría pensar……..Entrecomillo “profesionalización” porque es una palabra conflictiva… No es que nuestro trabajo no sea profesional sino que los protocolos que lo rodean están precarizados, el/la artista siempre es el último en la cadena de valor, muchas veces expuesto al ninguneo y a la instrumentalización de su trabajo. Me pregunto…¿Cómo podemos mejorar la gestión de nuestros proyectos? ¿De qué tipo de herramientas podemos dotarnos? ¿Y si compartimos lo que sabemos? ¿Cómo organizamos el intercambio de recursos? ¿Podríamos desprecarizarnos al menos un poco si nos organizáramos de otra forma? ¿Qué conocimientos necesitamos para ello?

– La idea de producción como un proceso integral que parte de la coideación y que contempla los “cómo” del desarrollo del proyecto hasta la comunicación y evaluación final. La producción no es algo neutro. No es lo mismo usar Open Street Maps que Google Maps.  Me pregunto si podríamos llegar a todas las fases de nuestros proyectos en mejores condiciones si colaboráramos con otros equipos o personas para estadios concretos de la producción… ¿Y cómo lo hacemos? ¿Con quién? ¿A cambio de algo?


– La idea de mediación. Me han dicho que es una palabra que está de moda… A mi me da igual cómo llamar al hecho de conectar ideas y personas, necesidades y procesos, proyectos y recursos. En “Clínica de proyectos” entiendo mi rol como un enlace, una mediadora. ¿Podría ser la Clínica de proyectos una plataforma mediadora? Si todos formamos la Clínica, ¿cómo distribuimos los recursos y la energía? ¿Con qué criterios?

 

Y con todas estas ideas estaremos trabajando a lo largo de este otoño, explorando la idea de una Clínica de proyectos……………………………….


@maria_salazar_


Estrategia y emergencia

Hoy está con nosotros Alberto Etxeandia de Hobest para hablarnos de dos conceptos sugerentes; “estrategia” y “emergencia”.

En las primeras sesiones del curso nos enfrentamos a la necesidad de tomar un buen número de decisiones sobre clientes, finanzas, propuestas de valor, etc. en los proyectos de emprendizaje. Ante ellas formulamos planes, es decir, nos hacemos una idea de qué, cómo y cuándo vamos hacer a medio plazo al menos. Sin embargo, este planteamiento choca con una realidad; la enorme turbulencia de los tiempos actuales. Como señala Alberto en su presentación (que os dejo un poco más abajo)  “Debemos partir de la premisa de que pronosticar  no es una actividad respetable ni meritoria más allá de un periodo sumamente breve de tiempo“, ante este panorama la pregunta surge rápidamente; ¿Como planificar en un momento en que todo cambia a gran velocidad?

En nuestra concepción de la empresa abierta siempre hemos asumido esta incertidumbre con naturalidad y para hacer frente  a ella hemos esgrimido el concepto de la emergencia. En su momento escribimos en la investigación sobre economía abierta que “la empresa abierta utiliza patrones emergentes como fórmula de adaptación y de co-evolución con su entorno. Hablábamos entonces de características relevantes de un contexto  que favoreciera la emergencia; densa red de comunicaciones, empatía, retroinformación global y local o mecanismos de amortiguación de consecuencias. Desde luego Alberto nos contará con más detalle cómo llevar todas estas ideas tan abstractas al día a día de una organización, pero apuesto a que su mensaje vendrá determinado por la necesidad de mezclar formulación y aplicación en ciclos constantes y breves de aprendizaje.

 

Patrones emergentes. Alberto Etxeandia

 

En fin, que el proceso de planificación también se nos ha vuelto líquido para mayor gloria de Baumman.



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