Gestión de Equipos en Situaciones de Estrés y de Crisis

Son tan variados e interesantes los temas relacionados con las Habilidades Directivas, y amplio el material que se puede encontrar al respecto proveniente de diversos autores de igualmente amplia trayectoria, que buscando y buscando aquél tema relacionado con el principal me llamase más la atención por su postura, aporte y cuestionamiento, encontré una ponencia del Doctor José Aguilar López, Socio Director de MindValue y vicepresidente de la Asociación Internacional de Estudios sobre Management (ASIEMA), ganador del premio del Management Internacional Forum al mejor libro de Management del año, por la obra conjunta La soledad del directivo (Lid, Madrid, 2006), y coordinador o de coautor en otros libros, como: La Ética en los negocios (Ariel, 2001), La gestión del cambio (Ariel, 2003), Will Management. La gestión de la voluntad organizativa (GEC, Barcelona, 2004), En busca del compromiso. Cómo comprometer a las personas con el proyecto empresarial (Almuzara, Madrid, 2006), Crecer después de una crisis (Crecento! Publishing, Pamplona 2009), entre otros; ponencia en la cual hace un análisis y reflexión acerca del comportamiento que genera una crisis y los tipos de Directivos que les hace frente a ella.

Pero primero, definamos qué es crisis o estrés y cuál es la manera natural, normal del ser humano de reacción ante ella. Pues bien, crisis es por definición una coyuntura de cambios en cualquier aspecto de una realidad organizada pero inestable, sujeta a evolución; especialmente, la crisis de una estructura, y tienen siempre algún grado de incertidumbre en cuanto a su reversibilidad o grado de profundidad o de cambio que genera. Ante una crisis el comportamiento natural del ser humano en su orden es:

1. Negación. Es normal en ésta etapa atribuir la situación a circunstancias pueden ser internas o externas pero sin reconocer el impacto que tiene ésta en realidad propia.

2. Aceptación. Transcurrido un tiempo (en ocasiones largo) y como consecuencia del mayor impacto que las variables cambiantes tienen sobre la situación propia (de la persona, del negocio, del entorno) se reconoce su impacto y la necesidad de reaccionar ante ella.

3. Reacción. Dependiendo del tiempo que se lleve pasar de la etapa de negación a la aceptación estará determinada la capacidad de reacción ante la crisis ya reconocida y valorada.

Pues bien, en momento de crisis a nivel empresarial la efectividad de gestión del Directivo estará medida en la capacidad que éste tenga de acortar el tiempo entre la fase de negación y aceptación, pasando rápidamente a la fase de reacción, con lo que le permitirá a la Organización tener un mayor rango de maniobra y no ser sorprendido dramáticamente por la crisis, la cual por más que se trate de negar la realidad del cambio que ésta conlleva, siempre terminará imponiéndose, sólo que unos reaccionan antes y otros ya cuando no hay más alternativa.

Y, ¿qué habilidades entonces debe tener un buen Directivo para hacer frente a éstas situaciones de crisis o estrés en la organización?

1. Visión. Tiene la capacidad de visualizar el negocio en toda su dimensión, permitiéndole identificar las condiciones cambiantes del entorno de manera que puede reducir el tiempo de reacción o respuesta ante éste cambio, con lo cual gana no sólo tiempo sino posibilidades de estudiar mayores alternativas de adaptación y control del cambio.

Tiene una visión también del entorno, de ¿qué es lo que está pasando afuera? ¿cómo está afectando el cambio al mercado, a la competencia, etc? ampliando así su espectro del impacto que genera el cambio y preveer de alguna manera las consecuencias.

2. Análisis y Objetividad. Describe claramente y sin prejuicios las condiciones observadas con objetividad. No limita la descripción de la misma a la comparación con experiencias previas ni a la rutina.

3. Capacidad de desaprender. Evalúa constantemente las experiencias y conocimientos previos, pautas, criterios o comportamiento que lo llevaron al éxito en ocasiones anteriores y  revisa su validez, permitiéndose desaprenderlos para adquirir unos nuevos y más actuales de acuerdo a la situación de crisis vigente.

Para ello, demanda información tanto interna como externa que le permita medir el impacto que dicho cambio genera, pero sabe también medir hasta qué punto es necesario dicho análisis y cuándo ya no es funcional continuar en éste paso.

4. Capacidad de toma de decisión y de acción. Una vez analizada la información necesaria, un buen Directivo tiene la capacidad de con ella y basado en el análisis que haga de la misma, del análisis de alternativas estudiadas, tomar decisiones y dar el siguiente paso que es actuar, hacerle frente a la crisis.

5. Manejo de miedos (propios y ajenos). Un buen directivo tiene la capacidad de manejar el miedo natural que produce una situación de cambio al interior de la Organización, y lo hace a través de una comunicación clara, objetiva de los hechos y a su vez aportando soluciones. Esto teniendo en cuenta que lo desconocido es lo que genera el miedo, y una vez superada ésta fase se puede dar paso a la acción con objetivos y estrategias claras y comunicadas.

Todas éstas habilidades y/o capacidades del directivo deben finalmente llevar a la organización a tener reacciones funcionales ante las situaciones de cambio o de crisis, logrando que ésta siga un proceso de:

1. Aprendizaje. Entendido como la actitud ante la vida y la situación que le permita a la organización incorporar nuevos conocimientos y experiencias en la búsqueda de la salida ante la crisis, siendo en ésta instancia importante pero insuficiente las experiencias y los conocimientos previos, debiéndose revaluar la validez y pertinencia de los mismos para cada situación.

Aquí cabe una premisa de “Aprender es manejar el error”, no debe haber miedo a aprender, a manejar y enfrentarse a situaciones nuevas, a abrirse a nuevas posibilidades de conocimientos y de soluciones.

2. Flexibilidad. Las crisis son gestionadas por personas y organizaciones capaces de rediseñar sus pautas de acción, rediseñar procedimientos, procesos, estructura interna y sus jerarquías, buscando nuevas soluciones, permitiendo el desarrollo de la creatividad. Es en éstos momentos de crisis en los que la flexibilidad y la creatividad dan paso a la innovación, algo que no es muy probable en momentos de estabilidad.

3. Desarrollo de estrategia. Una vez se ha logrado la apertura hacia un nuevo aprendizaje, a un cambio de mentalidad al interior de la organización, de disposición a una mayor flexibilidad en su acción, se debe desarrollar la estrategia a emprender, fomentando el trabajo en equipo, ejecutando los cambios ya definidos y comunicados ampliamente al interior de la misma, con el fin de no generar rechazo o obstáculos por parte de sus integrantes, permitiendo la maniobrabilidad de los procesos.

Ésta es de alguna manera el resumen de lo expuesto por el Doctor José Agilar López, la cual pueden visualizar en el siguiente link: Ponencia: Gestión de Equipos en situaciones de Estrés y de Crisis


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