LA IMPORTANCIA DE LA FORMACIÓN CONTINUA

La realidad de hoy día nos sitúa en el momento de la historia en que los cambios sociales, tecnológicos y económicos adoptan una forma exponencial, con el mayor ritmo de variaciones jamás registrados, por lo que la adaptación a estos nuevos escenarios cambiantes se antoja fundamental como principio de supervivencia.

 

Referido al mundo laboral, eventos como la llegada de las nuevas tecnologías o la necesaria internacionalización de las empresas están introduciendo enormes cambios en los métodos de trabajo, en los puestos, y en las propias organizaciones. La adaptación a estos cambios solamente tiene un camino: la formación continua de los trabajadores.

 

Esta formación continua, que enriquece las capacidades y aptitudes de los trabajadores, de forma que son capaces de generar un mayor desarrollo profesional, productividad, mejor gestión de tareas y, en definitiva, agregar un mayor valor añadido a las organizaciones, no hace otra cosa que mejorar la competitividad en un mundo cada vez más duro. Además, se mejora la satisfacción, motivación e integración del trabajador, el cual ve cómo su empresa realiza una inversión en él para mejorarle profesionalmente.

 

Desde el punto de vista personal del trabajador, la importancia de no estancarse es vital para evitar quedarse atrás, y se hace indispensable renovar el saber, las capacidades y habilidades para aumentar el rendimiento y el valor añadido en la empresa. Para llevar a cabo esta evolución continua se hace fundamental la necesidad de seguir motivado y avanzar profesionalmente para alcanzar un nivel adecuado de satisfacción personal. Por supuesto, el hecho de recibir formación continua mejora las perspectivas profesionales y personales del trabajador, aumentando sus posibilidades de promoción interna o traslados dentro de la empresa.

 

Desde la perspectiva empresarial, es imprescindible, como se ha visto en la documentación de estudio, que la formación continua se encuentre integrada dentro de la propia estrategia de la empresa y de su plan de acción. Debe contar con el apoyo y compromiso de la dirección de la empresa y de los trabajadores, que son los destinatarios del mismo, y debe estar adaptada a la realidad y cultura de la empresa. Es muy importante que exista un proceso de evaluación continua de los trabajadores y procesos con el fin de detectar las posibles carencias, y establecer un proceso de feedback que valore la formación aportada en términos de valor agregado.

 

Las ventajas para la empresa de la formación continua se traducen en una mejor adaptación de las mismas a los continuos cambios del mercado y del entorno, y favorece la incorporación de nuevas tecnologías así como nuevos sistemas de gestión y organización. Esto conlleva una mejor productividad de la empresa, la cual dispone de trabajadores más cualificados y competitivos, que contribuirán a aumentar la competitividad y rentabilidad de la compañía. Además, se favorece la aparición de ventajas sostenibles en las empresas, y se ayuda a consolidar y transmitir la cultura, valores y misión de la empresa. También es importante mencionar el aumento intrínseco la calidad de los productos y/o servicios que se obtiene, y que permiten la investigación e innovación en nuevos productos.

 

En la actualidad existen diversos métodos para seguir un buen proceso de reciclaje y desarrollo de los conocimientos. Se pueden realizar, a nivel particular o empresarial, diversos cursos en centros privados, bonificados para trabajadores en activo, subvencionados por los distintos organismos e instituciones, a medida para las empresas, másteres profesionales, etc.

 

En definitiva, se puede constatar que una buena formación continua de calidad es la mayor garantía para la conservación, mejora o adquisición de un buen puesto de trabajo, además de un factor clave para obtener motivación personal en el trabajo que, dada la cantidad de tiempo que se emplea a dicha tarea a lo largo de la vida, se convierte en un factor clave en la satisfacción vital de las personas.

 

Ahora bien, no podemos dejar pasar por alto el enorme esfuerzo que supone, a nivel personal, compatibilizar el trabajo con la familia, y además con el hecho de seguir recibiendo formación. Muchas veces, aunque las políticas empresariales son muy proclives al incentivo de formación de sus empleados, no pretenden hacerlo a costa de las horas laborales, sino de las extralaborales, es decir, a costa del tiempo personal del empleado. Compaginar estas actividades con una vida “normal”, se hace en ocasiones muy difícil. Es el caso de todos los miembros de este grupo del MBA de Infraestructuras y que firmamos este artículo, los cuales todos los días empleamos tiempo que, literalmente no tenemos, para seguir invirtiendo en nuestra formación con la esperanza de obtener mejoras de futuro. Desde luego, se necesita un carácter fuerte, ambicioso y muchas veces resiliente para estar dispuesto a pagar el alto precio que supone renunciar al tiempo para la vida personal con el objetivo de seguir mejorando profesionalmente. No obstante, estamos convencidos de que, al igual que todo esfuerzo tiene su recompensa, estamos haciendo lo correcto.

Grupo I – Infraestructuras


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