ANTIFRÁGIL

Lo antifrágil va más allá de lo resilente. Del mismo modo que los huesos se robustecen cuando están sometidos al estrés y a la tensión, o de la misma forma que el cuerpo se inmuniza con el alérgeno de una vacuna, lo antifrágil se beneficia de los shocks, la incertidumbre y del estrés.

Con frecuencia, las presentaciones en público generan en nosotros cierta tensión. Justamente motivada por esa incertidumbre.

Vivimos en un mundo en el que todo cambia muy deprisa y no hay una fórmula mágica para tener éxito en lo que hacemos. Tampoco la hay para la comunicación. Cualquier acto comunicativo, sea interpersonal o grupal, es diferente. Lo es el entorno, el contexto, la audiencia, los objetivos… Cada persona es diferente.

Por ello, la mejor forma para enfrentarse y mejorar ante situaciones cambiantes y con incertidumbre —como son las presentaciones en público— es ser realmente “antifrágiles”. No es simplemente ser “resilentes” (o robustos) y volver al estado original una vez superado el “escollo”. Es estar listos para sacar provecho del estrés, de los errores y del cambio. Y alimentarnos de ellos.

ANTIFRÁGIL
Más allá de nuestra “antifragilidad”, no está de más estar preparados y hacer uso de ciertas técnicas que nos puedan ayudar y que con cierta práctica pueden convertirse en hábito.

Todos hemos asistido a cursos de comunicación o de presentaciones eficaces en los que se daban buenas ideas y técnicas que al final acaban cayendo en el olvido.

Para evitar esto y aprovechando que estas líneas perdurarán en el tiempo y que es más probable que vuelva a ellas algún momento que a mis notas, quería cerrar la entrada con una lista de notas para mi yo del futuro:

– ¿Te late el corazón más rápido? ¿Sudas? ¿Te falta el aire? ¡Perfecto! Aprovecha la tensión, siempre va a estar ahí. Repiensa el estrés como algo provechoso. El cuerpo se prepara para la acción.

– Aliméntate de la experiencia tanto durante la presentación (canalizando la energía) como después (aprendiendo de errores y mejorando). Pide Feedback siempre que puedas.

– Una metodología para la preparación basada en 7 puntos:

1. Estructura y dale contenido a la presentación. ¿De qué quiero hablar? ¿a quién? ¿dónde? ¿cuánto tiempo? ¿cuál es mi objetivo?
Capta la atención desde el principio, por ejemplo, empezando por el final y generando intriga, con un dato impactante, o con una pregunta reflexiva.

2. Haz un guión escrito. Palabra-por-palabra y memorízalo.
Preparación, preparación y preparación! También los imprevistos y las “salidas”.
a. Comienza con fuerza.
b. Ten un mensaje claro.
c. Usa un lenguaje sencillo.
d. Crea una imagen en la mente del espectador.
e. Concluye tocando lo emotivo. El Storytelling es una buena herramienta para “conectar” con el público, contada como vivencia personal o apelando a un propósito más elevado.

3. Ensaya y controla el tiempo.

4. Agrega expresión, posturas, gestos y sentimientos. Suponen el 93% de lo que se comunica. Solo el 7% con las palabras.

5. Interactúa con la audiencia. Mantener la atención. Usa el humor (sin pasarse!). Anécdotas. Uso de pausas en el habla para generar expectación. Preguntas y referencias a personas del público.

6. Supera el miedo escénico.

7.Practica, practica y practica. Como dicen los alemanes: Es ist noch kein Meister vom Himmel gefallen.

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