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La ‘opinión’ de Google, objeto de protección

A través de Enrique Dans he llegado a un interesante estudio encargado por Google al profesor de derecho de la UCLA Eugene Volokh — autor del popular blog ‘The Volokh Conspiracy’—. Las conclusiones del estudio —que puede consultarse online en este enlace— vienen a señalar que los resultados ofrecidos por Google, o por cualquier otro buscador, constituyen un ejercicio de opinión, y por tanto son susceptibles de ser protegidos por la Primera Enmienda de la Constitución de los Estados Unidos, conocida por proteger precisamente la libertad de expresión.

Volokh equipara la lista de enlaces ofrecida por los resultados de un buscador, con la labor editorial de un medio de comunicación, y por tanto dicha lista estaría amparada por idéntica clase de protección. Son muchos los analistas que consideran que, con este informe, Google podría estar buscando y anticipando un nuevo mecanismo de protección que, a modo de poderoso talismán chamánico, le ayudara en las numerosas batallas legales que tiene abiertas, y que atacan precisamente al core de su negocio: el casi omnipresente buscador, su particular gallina de los huevos de oro. Muchos de estos ataques e investigaciones son conducidos por organizaciones de consumidores y agencias antimonopolio de diferentes países. Baste recordar las acusaciones contra el buscador de

Google busca una nueva coraza protectora; una capa adicional de escudo antimisiles que sacar de la manga cuando todo lo demás falle. Busca poder decir: “Es mi buscador, y con él hago lo que me da la real gana, porque yo decido qué aparece y qué no, cómo y cuando. Es mi libertad de expresión”. A pesar de que es evidente que la Primera Enmienda de la Constitución Americana difícilmente le amparará en litigios abiertos en otras jurisdicciones, es bien conocida la facilidad de las diferentes delegaciones de la compañía multinacional a la hora de desviar los balonazos hacia la poderosa matriz norteamericana.

En cualquier caso este paso de Google podría suponer un importante cambio de estrategia en su política defensiva; pero no me queda claro que sea el más adecuado. El propio Dans resalta en su nota que la razón fundamental del éxito del buscador radica en las garantías que ofrece a sus usuarios de ofrecer para cada búsqueda el conjunto de resultados más relevantes, convenientemente categorizados en base a criterios puramente objetivos y medibles —por su famoso algoritmo de pagerank—. Cualquier otro resultado que se aparte de este objetivo primario —por ejemplo, los enlaces publicitarios— debe —o al menos debería— estar por tanto convenientemente señalado y ser distinguible de los resultados orgánicos del buscador. Se desprende que Google debería ser el primer interesado en no alejarse demasiado del camino recto y transparente al que nos tiene acostumbrados.

Yo voy un paso más allá y me pregunto por las consecuencias que tiene para un buscador apartarse del mero servicio de intermediación, puro y aséptico, entre el usuario y el proveedor de contenidos, pasando a reconocer un papel editorial en la presentación de los resultados, siguiendo el criterio particular —y por tanto subjetivo— de la propia compañía como agente en el proceso. Quiero recordar aquí que precisamente esta condición de mero ISP de la sociedad de la información, ha permitido a este tipo de servicios salir indemnes de batallas legales pretéritas. Estoy pensando por ejemplo en el juicio ganado contra Telecinco en 2008, cuando esta última acusaba a YouTube de no limitarse a “servir de plataforma para que terceros ajenos difundan sus contenidos, sino que YouTube, interviene directa o indirectamente en su creación”, presentándose “como un mero prestador de servicios de intermediación cuando en realidad actúa como proveedor de contenidos”, y acusándole de que para ello “acude a un lenguaje de tintes comunitarios y de ideales comunes, cediendo el protagonismo artificialmente a los usuarios, camuflando su labor editorial mediante la presentación técnica y automática de los procesos de selección […]“. En aquel procedimiento se obligó al juzgador a realizar un minucioso estudio de las labores realizadas por YouTube en el proceso de selección, control e incluso conversión de los vídeos, así como de configuración y jerarquización de los contenidos presentados en su página, con el objeto de discernir si era posible calificar sus actividades como editoriales, y en consecuencia se le podría considerar un proveedor de contenidos, o si por el contrario actuaría únicamente como prestador de servicios de la sociedad de la información. En la resolución se concluía que la situación atendía precisamente al segundo de los supuestos, exonerando a YouTube de cualquier responsabilidad sobre los contenidos compartidos por sus usuarios (“YouTube no es un proveedor de contenidos y por tanto, no tiene la obligación de controlar ex ante la ilicitud de aquellos que se alojen en su sitio web”). Pero, ¿qué pasaría si la propia empresa admitiera que en sus actividades realiza labores editoriales, o que activamente prioriza unos contenidos frente a otros en función de criterios no objetivables, como la popularidad de un cierto contenido o la relevancia para el usuario consumidor…?

Por otra parte, es conocido que la Primera Enmienda admites ciertas limitaciones a las libertades de expresión que ampara. Entre ellas están las que (1) inhiben de la reproducción de contenidos protegidos por propiedad intelectual, o las que (2) penalizan las prácticas comerciales de publicidad engañosa. Cualquier distanciamiento por parte de Google del reconocimiento de que los resultados de sus búsquedas atienden únicamente al criterio frío y objetivo de un algorimto matemático imparcial, parece que comprometerían seriamente su defensa en ciertos supuestos. Por ejemplo, la segunda de las limitaciones señaladas parece encajar apropiadamente con el caso planteado anteriormente, en el que Google ha perdido un juicio frente a la ACCC australiana, mientras que en el caso de la primera limitación expuesta Google tendría más complicado justificar el suministro de enlaces a sitios de descargas de contenidos ‘pirateados’, o incluso la reproducción total o parcial de determinados contenidos en los resultados de su buscador.

En resumen, me parece un pequeño paso adelante en la estrategia legal a corto plazo de Google, pero un enorme salto atrás en su estrategia global como garante de unos resultados de búsqueda objetivos y relevantes para la comunidad de usuarios, y posiblemente para su estrategia legal a medio o largo plazo.

Nota: El informe de Volokh también se puede descargar desde su blog. Lo dejo aquí para que podáis consultarlo con mayor comodidad.


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Redes sociales centralizadas o federadas

Esta mañana he estado en Colmux 2012, que se celebró en el IES Ángel Corella de Colmenar Viejo, no muy lejos de Madrid. Con un título tan barroco como “Redes sociales: ¿todos para uno o todos para todos? Arquitecturas centralizadas o federadas” me dediqué a hablar sobre las formas de construir redes sociales, y cómo su arquitectura viene hasta cierto punto dato por la tecnología, pero también por el modelo de negocio.


Después de visitar un poco la forma más habitual hoy día de construir redes sociales (las redes centralizadas), incluyendo un ejemplo concreto (Instagram, que está bastante documentado), dediqué un poco de tiempo a explicar qué son los “jardines amurallados” (walled gardens), cómo aparecen y desaparecen a lo largo de la historia de la Red, y los riesgos que comportan. A partir de aquí, expliqué los fundamentos del modelo de servicio federado entre sitios que interoperan, sus implicaciones, y algunos servicios de red social (StatusNet, Diaspora) que funcionan de acuerdo a estos principios. Y como siempre, algún otro detallito por aquí y algún otro por allá… Espero que los asistentes no se hayan aburrido mucho: yo me lo he pasado muy bien.


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Instagram: una startap con personalidad

Instagram es una aplicación gratuita para móvil que permite compartir en redes sociales fotografías con un estilo vintage, evocando a la apariencia de fotos antiguas de una manera sencilla e inmediata. El formato de la imagen es cuadrado, en lugar del habitual 4:3 y permite compartir tus fotos a través de la propia red social de Instagram, Facebook, Twitter, Foursquare, Tumblr, Flickr, y Posterous.

Es compatible con cualquier iPhone, iPad o iPod Touch o dispositivo que corra sobre Android.

Su reciente adquisición por Facebook por valor de 1 billón de dólares es un fenómeno que ha sido ampliamente analizado en la red. También lo hemos hecho desde el Máster de Economía Digital e Industrias Creativas de la EOI.

En resumen, los aspectos que más interesante me han resultado son:
- cómo una startup ha sabido mantenerse fiel a un planteamiento sencillo, sin excesivas funcionalidades, sin caer en la ambición pese a conseguir financiación;
- cómo un gigante como Facebook no puede abordar un desarrollo móvil y prefiere absorber a quien ya lo tiene implantado;
- cómo una empresa sin ingresos consigue inversiones millonarias;
- cómo un producto sencillo y cuidado genera entorno a él una comunidad muy proactiva;
- cómo se puede amortizar toda la tecnología de software libre de la que disponemos y no reinventar la rueda;
- y que un equipo pequeño (sólo 13 personas), si es eficaz, es más que suficiente.

Para que te hagas una idea, esta ha sido su evolución en sólo 19 meses:

Si te interesa el tema, aquí tienes el ejercicio completo.INSTAGRAM: análisis jurídico, tecnológico y económico.


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Amazon busca robotizar sus almacenes

Estos días ha sido noticia la adquisición por parte de Amazon de la empresa Kiva Systems, especializada en la automatización de almacenes mediante pequeños robots autónomos de color naranja (aquí podéis leer la nota de prensa que comunica el acuerdo alcanzado). Para hacerse con el control de la compañía robótica Amazon deberá desembolsar 775 millones de dólares. La noticia ha causado gran expectación entre la comunidad robótica mundial, demasiado acostumbrada en los últimos tiempos a recortes presupuestarios en contra de la investigación y el desarrollo, pero optimista al descubrir que aún quedan empresas dispuestas a seguir apostando por la modernidad y el progreso como herramientas para mejorar la propia eficiencia en tiempos adversos.

De hecho, esta inversión representa casi toda una necesidad para el gigante de Internet, que ha visto cómo a causa del incremento de su volumen de negocio los costes logísticos se han incrementado un 9% durante el último año. Resulta evidente que en un entorno tan competitivo como el del sector del comercio electrónico, incluso los más grandes —o más bien precisamente por este motivo, su gran tamaño— se ven obligados a la continua mejora y a la reducción constante de costes innecesarios con el objetivo invariable de optimizar la eficiencia en sus procesos internos. No sería de extrañar que la misma empresa que revolucionó en su día el incipiente universo del comercio electrónico con procesos e interfaces con el cliente innovadores, estuviera también destinada a revolucionar la gestión de almacenes.

Para comprender mejor el beneficio que la adquisición de esta tecnología puede suponer para Amazon, conviene observar primero cuál es la actividad que actualmente tiene lugar en el interior de las decenas de almacenes que posee distribuidos a lo largo de 3 continentes. Veamos por ejemplo el siguiente vídeo del centro de distribución de Milton Keynes, en UK, uno de los 9 existentes en este territorio, con una superficie total de 46.500 m(el equivalente a unos 4,5 campos de fútbol):

Como la periodista dice, esta instalación llega a emplear durante las Navidades a 2.500 personas, que recorren el interior del almacén como si de un hormiguero se tratara, lector de códigos de barras en ristre, buscando los artículos solicitados por el comprador. Sorprendentemente, la mercancía parece estar dispuesta en las estanterías sin ningún orden aparente. Esta imagen se repite en todas y cada una de las decenas de almacenes de Amazon. En este otro vídeo se muestra con algo más de detalle el proceso logístico interno de estos almacenes, que pasa indefectiblemente por el tránsito de los operarios a través de un laberinto de pasillos, en busca de la estantería que contiene el producto deseado.

A pesar de que los almacenes de Amazon están parcialmente automatizados —al menos con la presencia de cintas y rodillos transportadores, y algunos vehículos de carga—, me ha llamado la atención que no cuenten con métodos más sofisticados. Durante dos años he enseñado a estudiantes de la Universidad Carlos III algunas de las tecnologías empleadas en la automatización de almacenes. Los robots de Kiva son uno de los ejemplos más novedosos de AGVs que les mostraba, y ciertamente parecen llenar un hueco entro estos —los Vehículos de Guiado Automático— y los ASRS —Automated storage and retrieval systems—. Se parecen a un AGV en tanto en cuanto son vehículos capaces de desplazarse de manera autónoma por el interior de una instalación transportando algún tipo de carga; y se acercan a los ASRS en tanto que la carga que transportan son estanterías completas de productos, poniendo en movimiento el propio sistema de almacenamiento, habitualmente estático. El lector interesado seguro disfrutará viendo algunos de los vídeos que en YouTube ilustran el funcionamiento de AGVs y ASRS.

Veamos ahora en qué consiste la propuesta robótica de Kiva Systems:

Comparando este vídeo con el anterior resulta fácil apreciar el cambio de paradigma. Se trata de mantener al operario estático, mientras la mercancía gira en torno suyo en una suerte de danza mecatrónica perfectamente coordinada. Los fundadores de la compañía (Mick Mountz, y los profesores Peter Wurman y Raffaello D’Andrea) resaltan como ventajas evidentes del sistema el aumento de velocidad en el transporte de las mercancías y la perfecta coordinación de sus movimientos, comandados por una unidad de control central, mejorando así la productividad, velocidad, precisión y flexibilidad del sistema en su conjunto.

Pero para Amazon, la inversión vale todos y cada uno de los 775 millones de dólares invertidos por muchos otros motivos:

Multishuttle Moves®, Fraunhofer Institute for Material Flow and Logistics IML

Dos últimos apuntes para completar esta entrada:

  1. Precisamente a comienzos de este mes, el Instituto Fraunhofer para el Flujo de Materiales y la Logística (IML) hacía público que está trabajando en el desarrollo de un producto muy similar al ofrecido por Kiva Systems. Se trata también de pequeños robots autónomos —denominados Multishuttle Moves®— orientados a la automatización de almacenamientos. La diferencia entre estos —de color amarillo— y los nuevos trabajadores de Amazon radica en que, mientras estos últimos están gobernados por una unidad de control central, los investigadores del IML trabajan en dotar a estos enjambres robóticos de una inteligencia colectiva, evitando así la necesidad de un control central y buscando un comportamiento colectivo emergente de las interacciones y comunicaciones entre los diferentes integrantes del grupo. A esta técnica se la conoce habitualmente como swarm robotics, y en principio ofrecería múltiples ventajas respecto del control centralizado en cuanto a robustez, flexibilidad y escalabilidad general del sistema en determinadas circunstancias. No hay que perder de vista a estos alemanes.
  2. Hace pocos días The Robots Podcast publicaba una entrevista al profesor Raffaello D’Andrea, uno de los fundadores de Kiva Systems, en la que habla tanto de su tarea investigadora como de sus primeras impresiones sobre la multimillonaria adquisición. D’Andrea es profesor de Control y Sistemas Dinámicos en el ETH Zurich. Con este bonito vídeo de sus investigaciones os dejo.


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Transparencia, translucidez u opacidad

El viernes pasado presentó el Gobierno el Anteproyecto de Ley de de Transparencia, Acceso a la Información Pública y Buen Gobierno. Ayer lunes publicó el texto en esta web, donde además durante dos semanas se puede realizar comentarios.

 

El que exista una Ley, una BUENA Ley de Transparencia es de capital importancia para el desarrollo de nuestra joven y frágil democracia, y ahora corremos el peligro de que lo que se acabe pasando sea una mala Ley, o na ley regular y poco o nada cambie. Es un momento crítico. Hay que estar atentos e incordiar que es nuestro derecho, y también nuestro deber.

La gente de Access Info Europe, una ONG que lucha por el acceso libre a la información pública y transparencia en procesos gubernamentales, lleva años estudiando estos temas y han publicado una serie de comentarios sobre el borrador del anteproyecto.

 

Os copio los puntos que más me han llamado la atención:

El alcance: La ley es aplicable a un gran número de instituciones públicas y privadas que desarrollan funciones pública pero no es aplicable a las funciones no administrativas de los poderes legislativo y judicial ni a la de los órganos constitucionales. La ley tampoco es aplicable a la familia Real.

La definición de información: La definición de información que recoge el artículo 9 excluye información que afecte a ciertos intereses como la seguridad nacional, la defensa, relaciones internacionales, salud pública e investigaciones criminales. Esta información ni siquiera puede ser solicitada y su solicitud puede ser causa de inadmisión. Además no incluyen una ponderación entre el perjuicio de la publicación y el interés público de la misma. Esto hace que España no pueda firmar el Convenio del Consejo de Europa de Acceso a Documentos Públicos.

Exclusión de información: El artículo 13 incluye una serie de información que queda excluida que limita enormemente la definición de información, en concreto la información “Que tenga carácter auxiliar o de apoyo como la contenida en notas, borradores, opiniones, resúmenes, informes y comunicaciones internas o entre órganos o entidades administrativas.”. En este caso de nuevo la solicitud de esta información no será siquiera tramitada.

Silencio Administrativo: Dado el alto nivel de no contestación en España, el silencio negativo puede implicar un obstáculo muy importante para los solicitantes.

Sanciones: NO se prevén sanciones específicas para los casos de violaciones del derecho de acceso a la información, tampoco a otros posibles daños como la destrucción de documentos. Access Info Europe no puede hacer un análisis de las provisiones que definen las funciones del órgano de revisión del derecho que será “Agencia Estatal de Transparencia, Evaluación de las Políticas Públicas y de la Calidad de los Servicios” ya que estas deben ser desarrolladas mediante reglamento.

 

Aquí tenéis el documento completo de Access Info Europe con todas sus observaciones.

 

Yo esta mañana ya envié a través de la web habilitada por el del Ministerio de Presidencia mis comentarios, y os animo a hacer lo mismo. Es importante.

Por otra parte (pero muy relacionado), ayer se presentó en Madrid el proyecto tuderechoasaber.es, una web desarrollada entre otros por Acces Info Europe y la Fundación Ciudadana CIVIO y que sirve de “interface” para canalizar preguntas a distintas instituciones públicas.

Yo ya hice también una consulta esta mañana.

 

Aquí podéis encontrar la consulta en la web de tuderechoasaber.es

Pues amigos, ánimo y al tajo, que hay que obligar a nuestros gobernantes que cumplan sus propias leyes, y también a desarrollar nuevas leyes que tengan sentido y sean de verdad efectivas.

Tenemos que luchar y hacer ruido. Tenemos que decidir si lo que queremos es transparencia, translucidez u opacidad.

salud!


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Retargeting, o cómo la FNAC sabe qué discos me compraría y me lo recuerda en Gmail

Miedo. ¡El Gran Hermano me vigila! Algo así es lo que uno siente cuando después de dar vueltas buscando esos discos de oferta en la tienda online de la FNAC sin decidirte a comprar nada, te pones a contestar un par de correos electrónicos en Gmail y… ¡ZAS! Te encuentras un bonito banner con sus portadas, el precio y un link para comprarlo en un par de clicks.

La realidad es que ni la FNAC sabe qué discos me  quieres comprar ni es consciente de que me lo recuerde en Gmail. Se trata de una estrategia de marketing online basada en el behavioural targeting y en el retargeting. Para explicarlo yanamente, con el primero se segmenta el público objetivo de una campaña en función de su navegación y con el segundo se insiste a ese público sobre el mismo producto o sobre otros accesorios o similares. En Publicidad Web lo explican muy bien.

En nuestro caso, una cookie almacena esos discos que hemos visitado en la web de la FNAC. Más tarde entramos a nuestro correo electrónico y Google emplea un sistema para identificar determinadas palabras clave que los anunciantes emplean para segmentar sus anuncios (behavioural targeting). Si cruzamos datos entre esa cookie y las palabras claves nos sale ese anuncio personalizado en el que la FNAC nos ofrece comprar un CD que habíamos consultado hace poco (retargeting). Según me aseguran en Google:

El funcionamiento de la publicidad en Gmail, sea del tipo que sea, es contextual. Google, mediante un sistema de escaneo automático, reconoce determinadas palabras entre los emails y en función de las mismas sirve anuncios relacionados. Al anunciante no se le otorga información de los usuarios; simplemente se hace una correlación entre los anuncios de los anunciantes y el contenido del email, en este caso.

Detrás del caso de FNAC/Gmail podemos encontrar a Criteo, una multinacional fundada en París en 2005 y con sede en Palo Alto, California, cuya tecnología “permite que los sitios de comercio electrónico en línea vuelvan a contactar con potenciales clientes que abandonaron su sitio web mediante banners dinámicos que contienen las recomendaciones de productos específicos más relevantes y que se generan en tiempo real para cada persona”. Criterio ofrece una explicación a aquellos usuario que hayan podido ver alguno de sus anuncios y, si buceamos un poco entre sus páginas, podemos encontrar su política de privacidad en la que se explica mucho más detalladamente:

No sabemos quién es usted. No sabemos su nombre. No sabemos dónde vive, dónde trabaja, su sexo, su edad, su dirección de correo electrónico ni ninguna otra información personal identificable sobre usted. No recopilamos ningún tipo de información del sitio web del editor en el cual ha visto nuestros anuncios. No almacenamos su dirección IP. Lo que sabemos es que el navegador de Internet que está utilizando visitó el sitio de uno de nuestros socios (probablemente un minorista en línea) en los últimos 30 días y hemos visto en qué productos está interesado de ese sitio.

¿Y todo esto a que viene? Hoy nos enteramos de que el fondo de capital riesgo creado por Orange y Publicis ha comprar myThings, una empresa especializada precisamente en retargeting.

La canción de hoy, Nothing is the news de Damien Jurado, que acaba de publicar nuevo disco y está estos días de gira por España:

Pinche aquí para ver el vídeo


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Retargeting, o cómo la FNAC sabe qué discos me compraría y me lo recuerda en Gmail

Miedo. ¡El Gran Hermano me vigila! Algo así es lo que uno siente cuando después de dar vueltas buscando esos discos de oferta en la tienda online de la FNAC sin decidirte a comprar nada, te pones a contestar un par de correos electrónicos en Gmail y… ¡ZAS! Te encuentras un bonito banner con sus portadas, el precio y un link para comprarlo en un par de clicks.

La realidad es que ni la FNAC sabe qué discos me  quiero comprar ni es consciente de que me lo recuerde en Gmail. Se trata de una estrategia de marketing online basada en el behavioural targeting y en el retargeting. Para explicarlo yanamente, con el primero se segmenta el público objetivo de una campaña en función de su navegación y con el segundo se insiste a ese público sobre el mismo producto o sobre otros accesorios o similares. En Publicidad Web lo explican muy bien.

En nuestro caso, una cookie almacena esos discos que hemos visitado en la web de la FNAC. Más tarde entramos a nuestro correo electrónico y Google emplea un sistema para identificar determinadas palabras clave que los anunciantes emplean para segmentar sus anuncios (behavioural targeting). Si cruzamos datos entre esa cookie y las palabras claves nos sale ese anuncio personalizado en el que la FNAC nos ofrece comprar un CD que habíamos consultado hace poco (retargeting). Según me aseguran en Google:

El funcionamiento de la publicidad en Gmail, sea del tipo que sea, es contextual. Google, mediante un sistema de escaneo automático, reconoce determinadas palabras entre los emails y en función de las mismas sirve anuncios relacionados. Al anunciante no se le otorga información de los usuarios; simplemente se hace una correlación entre los anuncios de los anunciantes y el contenido del email, en este caso.

Detrás del caso de FNAC/Gmail podemos encontrar a Criteo, una multinacional fundada en París en 2005 y con sede en Palo Alto, California, cuya tecnología “permite que los sitios de comercio electrónico en línea vuelvan a contactar con potenciales clientes que abandonaron su sitio web mediante banners dinámicos que contienen las recomendaciones de productos específicos más relevantes y que se generan en tiempo real para cada persona”. Criteo ofrece una explicación a aquellos usuario que hayan podido ver alguno de sus anuncios y, si buceamos un poco entre sus páginas, podemos encontrar su política de privacidad en la que se explica mucho más detalladamente:

No sabemos quién es usted. No sabemos su nombre. No sabemos dónde vive, dónde trabaja, su sexo, su edad, su dirección de correo electrónico ni ninguna otra información personal identificable sobre usted. No recopilamos ningún tipo de información del sitio web del editor en el cual ha visto nuestros anuncios. No almacenamos su dirección IP. Lo que sabemos es que el navegador de Internet que está utilizando visitó el sitio de uno de nuestros socios (probablemente un minorista en línea) en los últimos 30 días y hemos visto en qué productos está interesado de ese sitio.

¿Y todo esto a que viene? Hoy nos enteramos de que el fondo de capital riesgo creado por Orange y Publicis ha comprar myThings, una empresa especializada precisamente en retargeting.

La canción de hoy, Nothing is the news de Damien Jurado, que acaba de publicar nuevo disco y está estos días de gira por España:

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Jornada: “Cómete la cultura”

Amigos, con este cartel tan chulo no podéis faltar el domingo que viene a las jornada que organizamos desde la Asamblea Popular del Barrio de los Austrias. En concreto desde el Grupo de Artes y Cultura de la asamblea.

La idea era acercar la cultura libre y el procomún al cuidadano medio. Salir de la endogamia en la que nos movemos las gentes de la cultura libre. Así que remezclaremos un arroz y nos lo comeremos: “el procomún en la práctica”. Vendrán a hablarnos amigos como Amador Fernández Savater, Marga Padilla, Pablo Soto, Patricia Horrillo, Silvia Nanclares, Bernardo Gutiérrez, los compas de Traficantes de Sueños, el Cosmonauta, de Ágora Sol Radio (que harán un programa en directo) y muchos más para hablarnos del procomún, pero recordad, a nivel de usuario. También tendremos un bookcrossing físico y digital y más sorpresas.

Tráete un pen drive y te llevarás libros, música y de todo…

Os esperamos a todos ;-)

Aquí tienes el programa completo.
Domingo 18 de marzo de 2012
de 11h a 20h
entrada libre
arroz remezclado a precios populares
Aquí está el local, en La Latina. <M> Puerta de Toledo o La Latina

 

salud!


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Sobre la estrategia ¿social? de Google: los intereses compartidos

Hace algunos días llegué a través de Google+ a esta presentación de Gideon Rosenblatt en la que nos muestra qué idea tiene él sobre qué es realmente Google+. Me ha gustado, porque expresa esquemática y gráficamente algunas de las ideas que rondaban por mi cabeza, mientras intentaba encajar la red ¿social? de Google en mi mapa mental de Internet. He decidido formalizar estas ideas con un post.

¿Por qué redes sociales?

Rosenblatt establece primeramente una distinción entre comunidades —o redes sociales cuyos nodos (usuarios) están conectados por relaciones personales— y redes de información —ejemplo clarísimo de las cuales es la propia Internet—. Pues bien, ocurre que los seres humanos somos animales eminentemente sociales —esto ya lo sabía Aristóteles— y nos gusta relacionarnos, comunicarnos y compartir. Y además somos seres egoístas —y no entraré aquí en el debate sobre si el ser humano es egoísta por naturaleza o no— en el sentido de que cualquier acción que tomamos busca cubrir una necesidad propia —aunque esta sea la de ayudar al prójimo—. Así, desde mi punto de vista, establecemos dos tipos fundamentales de relaciones con nuestros semejantes (y esto es debatible):

Parece que la inmensa mayoría de redes que han ido apareciendo en los últimos tiempos, intentan satisfacer necesidades que basculan entre estos dos tipos de relaciones. Mientras que algunas van directamente al tema del ligoteo, la entrepierna, buscar pareja o incluso encontrar con quién ser infiel (es el caso de Badoo, Grindr, o Meetic) otras como Twitter se declaran explícitamente y sin complejos como redes de información, donde lo que prima es el intercambio de datos y enlaces según intereses concretos, y las emociones pasan a un segundo plano.

¿Es todo esto siempre cierto?

No. Como ocurre con cualquier herramienta, y las redes sociales no son una excepción, su finalidad depende mucho del uso que se le dé. Por ejemplo, Facebook surgió como una idea dirigida a estudiantes universitarios; como una versión online de los “facebooks” anuales que aportaba un valor añadido a una herramienta bastante limitada. Después se abrió su utilización a todo el mundo, y más recientemente ha sido descubierta por las empresas como un poderoso canal de comunicación con sus clientes, presentes y potenciales. Cada vez son más quienes opinan que precisamente esta estrategia de Facebook será la que acabe con ella. Yo no quiero ser dramático ni sensacionalista, pero sí creo que hay una serie de factores que pueden limitar su crecimiento:

  1. La saturación de algunos mercados. Un reciente informe de GlobalWebIndex —que cuesta la broma de 780 euros, aunque aquí se pueden encontrar jugosos datos gratis— muestra cómo la utilización de la red se ha ralentizado, e incluso está en claro retroceso en importantes mercados como USA o UK. Sus esperanzas de crecimiento se encuentran depositadas en países emergentes como Brasil o La India —en otros como Rusia o China les han salido fuertes competidores—.
  2. El hartazgo por la publicidad. Parece que muchos usuarios empiezan a percibir la publicidad que encuentran en sus páginas de Facebook como algo molesto e intrusivo. Yo, personalmente, vivo ajeno a ella gracias a la extensión para navegadores Adblock Plus, y mantengo las páginas que me gustan muy limitadas.
  3. La desconfianza al sentir amenazada su privacidad que de manera creciente sienten muchos usuarios. Esto es especialmente evidente entre el público adolescente norteamericano, que abandona Facebook cansados de sentirse observados por sus padres.
  4. La diversidad de usos que le dan sus habitantes. Quien comenzó usando la red para tener localizados a antiguos amigos y compañeros, ahora ha comenzado a utilizarla con fines profesionales y autopromocionales, y quien comenzó a seguir alguna marca —y luego otra, y más tarde otra, y finalmente unas decenas casi sin darse cuenta— ahora encuentra su muro inundado de mensajes publicitarios que le agobian.
  5. Otros factores, como la pereza por seguir compartiendo información —y ¿qué es una red social sin el contenido generado por los usuarios?—, la monotonía de ver informaciones de amigos cuya vida ya te conoces, o la existencia de otras redes, de la misma categoría u otras, que ocupan nuestro tiempo de manera más provechosa.

Fenómenos parecidos podemos encontrarlos en otras redes. Por ejemplo, hace tan sólo dos años los adolescentes y universitarios de mi entorno apenas conocían Twitter o la utilizaban. Actualmente asisto con sorpresa al espectáculo de ver cómo mis sobrinos y alumnos intercambian mensajes con sus amigos y compañeros para quedar o contarse cómo les ha ido el día. Desde el mundo periodístico han descubierto Twitter como un mecanismo para difundir y al mismo tiempo captar informaciones, y cada vez son más quienes la utilizan como una manera de reforzar su prestigio personal y aumentar su influencia en la red. Otras empresas lo utilizan como un canal de comunicación con el cliente, bien para lanzar promociones, bien como medio de atención al cliente, o simplemente para hacerse autobombo.

Tal y como está el panorama, no sería de extrañar que redes como Badoo acabaran con el tiempo siendo utilizadas para encontrar profesor de matemáticas o entrenador personal…

¿Qué quiere Google?

No olvidemos que el objetivo fundamental de Google, “consiste en organizar la información mundial y hacerla accesible y útil de manera universal”. Google nació siendo un buscador y ese es el core de su negocio. Cierto que ha ido ramificando su modelo de negocio a través servicios —como Google Docs, Picasa, o Google Maps—, contenidos —con la comercialización de Apps, música, películas y libros a través de sus tiendas online, ahora combinadas en Google Play— e incluso lanzando sus propios sistemas operativos para dispositivos móviles —Android— o claramente enfocados a llevar nuestra actividad todo lo cerca de La Nube que sea posible —Chrome OS—. Pero por el momento y hasta que no se demuestre lo contrario, el grueso de sus ingresos procede de la publicidad. Y el resto de productos y servicios parecen orbitar alrededor del objetivo fundamental de organizar la información; porque para que la información sea valiosa es necesario que haya gente que la genere y la comparta, y gente que esté dispuesta a consumirla. Es necesario crear una comunidad en torno a la información entendida en un sentido amplio.

Así, el centro del negocio de Google es la organización, clasificación y puesta a disposición del público de la información —o más bien del modo de acceder a ella—. Volviendo a la presentación de Rosenbaltt, me parece que el slide fundamental es el siguiente:

shared interest graph

Una vez que disponemos de un número importante de generadores de contenidos —que además cuentan con los mecanismo para difundirlos a un coste ridículo—, y que por otro lado tenemos una bolsa de consumidores dispuestos a acceder a esa información —y que en muchos mercados de importancia lo hacen de manera mayoritaria a través del buscador de Google—, parece que el punto crítico está en la intermediación entre ambos colectivos crecientes de productores y consumidores. Y por muy bueno que sea Google en la clasificación de la información, mucho mejores aún son los seres humanos; y especialmente aquellos especialistas en un determinado tema, que han ganado un cierto prestigio entre la comunidad y que además cuentan con seguidores. Los curadores de contenidos, los influyentes, los respetados y los escuchados. Los que son capaces de diferenciar el grano de la paja. Los que valoran la calidad de la información sobre todas las cosas, y por tanto son los más poderosos en la sociedad del conocimiento del siglo XXI. Ese es el objetivo de Google+.

Con su red social, fuertemente orientada al intercambio de conocimientos en subredes formadas por usuarios con intereses compartidos, Google pretende aportar precisamente eso, un ‘plus’ a los servicios que ahora ya proporciona. Y poco importa que algunos informes indiquen que los usuarios de Google+ apenas pasan 3 minutos mensuales en esta red, frente a las más de 6 horas pasadas en Facebook. Lo cierto es que para que Google saque partido a su red no necesita siguiera que sus usuarios la visiten; basta co que hagan click en el botón “+1″ de una página, o que vean los enlaces recomendados por sus contactos al utilizar el buscador. De hecho no es necesario que un usuario de Google participe en Google+ a la hora de conocerle mejor a través de sus contactos que si lo hacen. La estrategia de Google es mucho más sofisticada que la de pretender conseguir que sus usuarios pasen mucho tiempo en las páginas de Google+. Y pasa por la fidelización de los usuarios que dominan la información y la influencia en Internet. Y esto último podrían estar consiguiéndolo.

¿Cuál es el problema de Google+?

Al igual que está sucediendo con Facebook, un posible talón de Aquiles de Google+ podría ser su carácter excesivamente generalista, en el que puedes encontrar de todo. Se trata de un cajón de sastre en el que todo cabe. Aunque desde un principio fueron muy cuidadosos en permitir la clasificación de los contactos —y portanto de los contenidos compartidos—, estrategia que fue rápidamente emulada por Facebook, lo cierto es que esta labor de clasificación sigue recayendo aún en el usuario, que es quien sigue teniendo que decidir qué compartir con quién. Y esta labor resulta a menudo tediosa.

Por lo tanto, una vez más, la utilidad de Google+ recaerá en el uso específico que cada usuario, y cada micro-comunidad de usuarios con intereses compartidos, le dé a la red. Y en este sentido me parece que tienen un futuro mucho más prometedor redes más específicas, como LinkedIn o como la exitosa Pinterest, de un carácter eminentemente visual, en la que tienes la posibilidad de suscribirte a un cierto tablón de un usuario, esperando siempre recibir información sobre una temática concreta de tu interés.

En definitiva; la motivación fundamental al utilizar una red social u otra recae en el beneficio que obtengamos de su utilización, porque satisface una necesidad determinada —bien sea afectiva, cognitiva o de carácter intermedio pero definido, como una red de deportes en la que interactuamos con nuestros amigos, perso siempre girando alrededor de una temática de intereses compartidos, en la que es poco probable o frecuente encontrar informaciones espurias—. Google pretende con su red construir una capa social en torno al core de su negocio: la clasificación y organización de la información, mejorando sus mecanismos para ayudarnos a encontrar la información que nos resulta relevante —y de paso conociéndonos mejor para apuntalar su negocio publicitario—, haciendo participar en el proceso a los especialistas en la información. Es una alianza estratégica con los poderosos de la sociedad del conocimiento.


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La tecnología no es neutra

Esta mañana he estado en Boadilla, participando en Boadinux 2012, como telonero de Richard Stallman. Como Stallman iba a hablar, (y habló, muy bien como siempre), sobre el tema “Por una sociedad digital libre”, me pareció que la ocasión merecía preparar una presentación que no había hecha antes y sirviera para poner en contexto lo que luego iba a contar él.


Y así salió “La tecnología no es neutra”, donde hablé sobre el ordenador de propósito general, lo maravilloso que es, y también lo en riesgo que está. Todo amenizado con algunos ejemplos más o menos actuales, como las distintas arquitecturas de sistemas de correo electrónico o redes sociales, los puntos de control que estos sistemas están permitiendo, y lo que supone no poder decidir qué programas instalas en tu ordenador.

En fin, el mar…

Como siempre que me han invitado a estas jornadas, la experiencia ha sido muy positiva. Tuve ocasión de hablar sobre temas que normalmente no están en la agenda con mucha gente que estaba de acuerdo en que son importantes, y además en esta ocasión asistí en directo a la subasta de un ñu por rms. Mañana completa.