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Códigos QR callejeros, peleones, y duros de matar

A través de la cuenta de Atrapalo en Instagram llego a este interesante código QR, anunciado como “el primero hecho en una calzada”. No sé si será realmente el primer ejemplo de un código QR dibujado en el suelo, puesto que la idea no parece tan original con todo lo que llevamos visto, pero seguramente es la primera vez que se realiza con los característicos adoquines que adornan las aceras lisboetas. Porque allí es donde se encuentra este original mosaico, en la ciudad de Lisboa.

Aunque algunos, como el profesor Enrique Dans —haciéndose eco de ReadWriteWeb— opinan que la tecnología de los códigos QR está muerta y casi enterrada, o que no va a durar mucho, lo cierto es que hay indicios de que podría resucitar con energías renovadas. Es verdad que según un estudio de CBS Outdoor apenas un 40% de los europeos conoce en qué consiste “eso de los “QRs”, y que sólo un 13% la ha utilizado; pero el mismo estudio señala que aún así es más conocida que otros inventos como los códigos promocionales de texto (34%, y mira que son ya viejos…), la realidad aumentada (14%) la interacción mediante gestos (6,6%) o la novedosa tecnología NFC (conocida por tan sólo el 5,75% de los encuestados).

Además, un estudio de comScore publicado esta misma semana resalta el hecho de que es precisamente en España donde mayor crecimiento está experimentando la penetración de códigos QR. Según sus datos, el número de usuarios europeos de smartphones que escanearon códigos QR se ha duplicado respecto a 2011, y lo hicieron principalmente para obtener información sobre productos y eventos. Sólo 1 de cada 5 usuarios utilizan descuentos y promociones por este sistema, a pesar de ser a priori una de las aplicaciones más interesantes. Hay quien señala que el uso de códigos QR se dispara con el auge de los smartphones, y otros incluso dan consejos sobre su correcta utilización por parte de las empresas. No olvidemos que en países como Japón la presencia de estos dibujos bicolores es prácticamente ubicua, y su utilización debería ser al menos tenida en cuenta en cualquier estrategia de internacionalización en los países de esta zona.

Pero, ¿por qué en Europa y Estados Unidos no terminan de despegar estos códigos? Seguramente debido a un cúmulo de factores, pero apuntaré brevemente aquí algunos que se me ocurren.

iOS6 podría revitalizar con Passbook el uso de códigos bidimensionales

Para finalizar, decir que la imagen con la que abría el post no está tomada desde el ángulo más adecuado para facilitar la lectura del código. Por si alguien se ha quedado con la intriga —y ha llegado hasta aquí—, me he molestado en generar una versión del código mucho más funcional. Es la que veis a la izquierda. El código callejero, situado en la Rua Garrett frente al café Bénard, apunta al acortador http://bin.pt/lx, que a su vez redirige a un sitio promocional e informativo del barrio de El Chiado donde se cuenta algo de la historia de los originales adoquines que adornan las calles lisboetas. Y es una versión móvil preciosa; como tiene que ser.


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Spotify: Términos y Condiciones de Uso

Cuando comencé a escribir este blog, una de las metas que me puse fue la de analizar los términos y condiciones de uso de los principales servicios de música existentes. La verdad es que con el tiempo, he escrito mucho menos de lo que pensaba, y no llegué a escribir nada al respecto.

Lo bueno de internet es que muchas veces ya existe esa información. Hace poco descubrí la web de Jorge Morell Ramos, abogado y experto en derecho de internet, que en su web Términos y Condiciones analiza estos temas de muchos servicios como Chrome, WhatsApp, PayPal o FourSquare.

Y como aquí hablamos de música os dejo el link directo para ver las entradas sobre los Términos y Condiciones de Uso de Spotify. Y ya que estamos, la canción del día, Condiciones que existen, de Eddie Palmieri y -como no- en Spotify:


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FARENHEIM 451: CUANDO LOS LIBROS DIGITALES, TAMPOCO INTERESAN (parte 2).

Ante escenario, varias propuestas abren algo de esperanza para el ebook:

Puede que sea aquí, en el fenómeno fan, en la viralidad, en el ecosistema creativo… en el transmedia, donde el ebook emerja para despertar en las nuevas generaciones, los nativos digitales, la pasión por la lectura y a los lectores fetichistas del papel una nueva experiencia de usuario mucho más completa.

Ojalá…


[1] Musical de la cadena FOX


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La subida del IVA hundirá la industria musical

El gobierno acaba de aprobar una subida del IVA que afectará a la industria musical en las dos patas que afectan más directamente a su público:

Hoy no toca hablar de las discográficas, aunque los datos de ventas siguen disminuyendo. Recordemos que la Industria Musical es un sector en crisis, dentro de una crisis y una medida como esta, no hace sino agravar la situación. Hablemos un poco de los directos porque ¿no serían los salvadores de la crisis?

Ya se han manifestado en contra de la subida del IVA promotores, trabajadores y hasta los críticos, que consideran que la subida del IVA es un peligro para el sector musical. Algunos datos: según Pascual Egea, presidente de la APM, en 2011 la facturación de los conciertos disminuyó un 12% y los asistentes bajaron un 18%. Con el incremento del iva (recordemos, del 8% al 21%, casi el 90% de los asistentes a eventos consideran que serán ellos los que asuman la subida del IVA en el precio de las entradas y disminuirán la asistencia a estos eventos.

Podría buscar más datos o ejemplos, pero la red está llena de noticias al respecto y tampoco creo que haga falta. Para terminar, una canción más que apropiada para la situación actual: The Spanish Joyride de Pajaro Sunrise.


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El presente y el futuro de la edición digital en España

La semana pasada celebramos en la EOI una mesa redonda sobre “La revolución en el sector de la Edición digital”. Estuvo organizada por Ana Noguerol, directora del módulo jurídico del Máster en Economía Digital e Industrias Creativas, a quien nunca podremos agradecer lo suficiente su implicación en el curso y su incondicional dedicación. En la mesa participaron Xavier Solá de casadellibro.com (@xavi_sola), Luis Collado de Google (@luiscollado), Jana González de bubok (@janagonzalezz) y David Sánchez de 24symbols (@davidsanchez71), y la charla estuvo conducida y moderada por Silvano Gozzer (@gozque) quien junto con Alberto Vicente (@alvicente) construye el fantástico blog Anatomía de la Edición, siempre repleto de informaciones jugosas y novedosas sobre el sector editorial, al que siguen muy de cerca.

De izquierda a derecha: @gozque, @xavi_sola, @luiscollado, @janagonzalezz y @davidsanchez71

Si alguna conclusión puede sacarse de lo que allí dijo este panel de expertos, es que el sector editorial se encuentra en pleno tránsito hacia el terreno digital—del que, incluso dentro de la propia industria tradicional, se tiene un profundo desconocimiento y hasta recelo—, que aún queda mucho por hacer, y que en el mercadoo hay sitio para todos. Realmente no se dijeron muchas cosas nuevas en la charla, o que al menos no supiéramos, pero sí fue interesante comprobar que la industria editorial comienza a captar los mensajes, y da algunos pasos en la dirección correcta sobre un camino que es de no retorno.

Para que vayáis directos al grano que más os interese, ahí dejo un índice del recorrido por este sector en plena ebullición que a mí personalmente me parece apasionante:

 

Xavier Solá: la satisfacción del usuario

Para Solá lo importante es la satisfacción del usuario. Atrás quedaron los tiempos en que para comprar un libro era necesario poseer varias cuentas de usuario, instalar software adicional como Adobe Digital Editions —yo mismo he tenido alguna experiencia negativa en este sentido— o no poder transferir el libro comprado entre distintos dispositivos a causa de protecciones DRM. Los clientes de La Casa del Libro dejaron muy claro desde el comienzo, vía encuestas, que les gustaba la experiencia que vivían en las tiendas físicas, y que demandaban poder comprar libros electrónicos de manera sencilla, en un sólo paso a ser posible —en esto Amazon lo ha bordado con su patentadísimo sistema de compras con 1-click— y sin tener que instalar ningún software adicional al estrictamente necesario.

Solá nos anuncia que paulatinamente darán más protagonismo a la zona Tagus en sus librerías físicas. Hace ya 7 meses que lanzaron su dispositivo de lectura, y están contentos con la experiencia. Como pequeña crítica, si se me permite, diré que el diseño de Tagus no me parece el más atractivo, y que su experiencia de uso no es la mejor —sobre todo comparada con la que ofrece Kindle de Amazon en cualquiera de sus modalidades— principalmente desde el punto de vista de la velocidad de respuesta.

La web de casadellibro.com también está cada vez más orientada al segmento digital de publicaciones —a pesar de que al realizar la búsqueda del libro “El Jardín Olvidado”, de Kate Morton, aparece como primer resultado el libro en papel, y sólo tres puestos más abajo la versión electrónica—. Una de las apuestas más interesantes de esta empresa es la posibilidad de comprar libros electrónicos en modalidad prepago, utilizando unos tarjetones comprados en tienda. El sábado pasado me di una vuelta por el rincón Tagus de La Casa del Libro de la Gran Vía madrileña, y quiero pensar que la remodelación aún no ha pasado por allí. La zona no está en un área especialmente visible y de paso, está poco iluminada, y los contenidos del expositor están algo desordenados. La apuesta debería ser decididamente más firme.

Luis Collado: el acceso transparente y ubicuo

La postura de Google frente a los libros digitales pasa, como organizador de la información e intermediario omnipresente entre los creadores de los contenidos y los usuarios finales, por el diálogo permanente con todas las partes involucradas en la cadena de valor del negocio editorial. Su apuesta se basa en trasladar los hábitos de consumo del lector analógico al mundo digital; permitirle descubrir las obras, informarse, consultar al experto sobre el título más adecuado, y como paso fundamental y previo a la compra ofrecerle la posibilidad de ojear y analizar el contenido para que su compra no se convierta en un acto de fé —algo que yo he sufrido en mis propias carnes, ¡pobre iluso que gastó 21 euros en aire!—.

Otro de los puntos clave en el negocio de la edición digital a ojos de Google es la necesidad de formatos universales, independientes de la plataforma y del dispositivo, y que ofrezcan la posibilidad de lectura offline, sin necesidad de estar permanentemente conectado. No queda claro si esta necesidad señalada es un reconocimiento tácito del elevado precio de la conexión móvil para el usuario medio —al menos sin limitaciones a velocidad máxima de descarga— o una pequeña crítica indirecta a modelos basados en streaming de contenidos como el de 24symbols.

Jana González: entre dos mundos

Bubok es una empresa con doble vertiente en muchos sentidos. Son al mismo tiempo editor y librería. Disponen de libros tanto en papel como en formato digital. Nacieron como plataforma de autoeedición y ahora firman acuerdos con librerías y plataformas de distribución como Libranda para hacer llegar las obras de sus autores a cualquier rincón del mercado. Su camino ha sido inverso al de las editoriales tradicionales: son nativos de Internet, y han tenido que aprender sobre la marcha el funcionamiento de la compleja industria editorial.

Su modelo de negocio incluye una serie de servicios gratuitos para el autor que edita su propia obra y la pone a disposición de los potenciales lectores a través de su plataforma, perteneciéndole la potestad de decidir si lo hace de manera gratuita o de fijar el precio que estime pertinente. Por cada libro vendido el autor se lleva un 80%, y a través de este servicio central se articulan otros de pago, como el de servicios editoriales premium y asesoramiento.

Actualmente siguen vendiendo más libros en papel que digitales, aunque la demanda de estos últimos está en crecimiento —recordemos que la venta de libros electrónicos representa aproximadamente el 0,2% del volumen de negocio del sector—.

David Sánchez: la original aventura

En 24symbols opinan que el lector es soberano y debe poder decidir la vía por la que consume contenidos. En el mundo de la música existe gente que prefiere escuchar un poco de todo, que valora la variedad por encima de todas las cosas, mientras que los más fervientes seguidores de un grupo decidirán comprar su música. Es el modelo de Spotify, que ellos han intentado trasladar al panorama editorial con cierto éxito.

24symbols es una plataforma de lectura en modelo de suscripción fundamentalmente, y centrada en la nube para su funcionamiento. Su modelo de negocio es un freemium de manual: ofrecen un servicio gratuito que permite leer contenidos que se almacenan de manera cifrada en el dispositivo —no siendo manipulables por el usuario—, siempre y cuando se disponga de conexión a internet, se esté dispuesto a recibir publicidad en la pantalla, y no haya interés en salir del catálogo limitado de obras disponibles “gratuitamente”. Estas limitaciones actúan de drive para motivar al usuario a saltar a la modalidad premium —que elimina las tres restricciones—, mientras que la sensación de acceso gratuito y permanente al contenido fomenta el boca a boca y la expansión de la base de usuarios.

El cambio de paradigma es claro y clave. El usuario ya no paga por la compra de obras individuales, sino por el acceso a un servicio, cuyo pago además se realiza de manera periódica y automática. Está por ver cómo las editoriales terminan de aceptar —y de comprender— esta nueva modalidad de venta de libros, en la que el “objeto” pasa a ser un “servicio”. El resto de miembros de la mesa observaban esta modalidad con cierto escepticismo, aunque aplaudían la iniciativa de 24symbols por explorar nuevos territorios en el mercado literario digital. Todo está aún por ver.

Cosas que nunca nos dijeron

El turno de preguntas estuvo muy animado, y cuando menda se dispuso a lanzar su batería de cuestiones resultó haberse hecho demasiado tarde. Aquí dejo las 4 preguntas/reflexiones sobre las cuáles me habría gustado oir alguna opinión desde la mesa.

El oscuro futuro de las pequeñas librerías

Las pequeñas librerías, esos acogedores establecimientos impregnados de olor a tinta y papel, parecen estar destinadas a la extinción. Poco a poco van desapareciendo de nuestros barrios, obligándonos a buscar ese servicio de recomendación, ayuda e incluso inspiración en los grandes almacenes y las grandes librerías que, como La Casa del Libro, aún sobreviven. Parece que una de sus posibles vías de salvación pasa por la especialización. Algunas clásicas madrileñas, de tamaño mediano, como Díaz de Santos, la internacional Pasajes o Fuentetaja aún sobreviven —y a ver si esta última arregla su web—, y a pesar de que me faltan datos para valorar la salud de estos negocios, todo indica que estos modelos de negocio han hecho fortaleza de su especialización en los dos primeros casos, y de la organización de talleres y seminarios formativos en el segundo. La primera incluso vende e-books, pero ha recurrido al molesto sistema DRM de Adobe Digital Editions.

En mi barrio aún queda una, El Buscón. Allí compraba yo cuando niño mis colecciones de la Dragonlance, mi trilogía de El Señor de los Anillos o esos libros naranjas de Juvenil Alfaguara que comenzaba a devorar incluso antes de llegar a casa —Charlie y la Fábrica de Chocolate, James y el Melocotón Gitante, Momo, Canción de Pentecostés… ¿o los compraba en Gamarra, que ya no está…?—. Los estoy viendo en mi estantería.

bookstore

Las obras de “peso”, como la colección completa de Julio Verne, me las compraban mis padres en la Cuesta de Mollano —donde, paradójicamente, se hizo durante mucho tiempo de la crisis de muchos un negocio—. Pero, ¿qué están haciendo los pequeños libreros para adaptarse? ¿Es que pueden hacer algo? ¿La única compra de libros posible será en Red? ¿La única recomendación posible será social? ¿Sólo les queda seguir quejándose? Creo que estos pequeños establecimientos aún pueden quemar sus últimos cartuchos, y a mí me gustaría tener un proyecto al respecto ;)

La dependencia de la capa social

Mucho se habla de la importancia de la capa social en cualquier experiencia de lectura —y de consumo de contenidos digitales en general—, pero poco se habla de la dependencia que esto supone para cualquier modelo de negocio. Comentar con, recomendar a, y saber de lo que leen los amigos, es una práctica que parece haberse instalado en nuestros hábitos de consumo de contenidos digitales, pero la utilización de los servicios de una Red Social tiene un precio. Y si no lo tiene, muy posible acabará teniéndolo.

Algunos servicios como libros.com tienen una componente marcadamente social, otros como como el ecosistema Kindle de Amazon permiten compartir marcas y comentarios con miembros de la comunidad, aunque no se les conozca —basta con que tengan el mismo libro que tú—, la recién nacida widbook permite crear libros de manera colaborativa, publicarlos e interactuar con otros autores, y los más grandes como Google —esa joven aunque sobradamente crecida startup…— han construido su propia capa social sobre el núcleo de su negocio de manera que lo impregna todo; desde los resultados del buscador, hasta su plataforma de compras Play. Tenemos Google+ hasta en la sopa. Pero, ¿qué pasa con las que dependen de terceros en su modelo de recomendación y difusión de contenidos?

Y yendo un poco más allá está la discusión de qué se puede compartir y qué no en una red social. Y aquí surge el siempre peliagudo tema de la legislación. Mientras que en EE.UU. es posible compartir un libro Kindle con amigos durante 14 días, y algunas aventuradas editoriales como Hachette comparten capítulos enteros de sus novedades en Facebook a modo de previsualización y prueba —¡bravo!—, no está claro que nuestra ley de propiedad intelectual patria permitiera aquí la traslación directa de estas prácticas. ¿Cómo acometer el “problema social”? ¿Cómo pueden las editoriales aprovechar las redes, no sólo para publicitar sus contenidos y conocer a sus usuarios, sino también para incrementar sus ventas?

Los jardines vallados

Todo el mundo parece de acuerdo en que el acceso a los contenidos ha de ser ubicuo y multiplataforma, y que el usuario ha de poder dejar su lectura en el iPhone a mitad del capítulo 2 al salir del metro, y retomarla más tarde en casa desde su tableta Android, exactamente en el mismo punto donde la dejó. ¿Pero qué pasa si el usuario quiere leer su e-book Kindle en la aplicación Stanza para iPad, o en Aldiko para Android? La respuesta simple en dos palabras: no puede. ¿Y puede imprimir acaso un capítulo, una página, o la portada del libro? Respuesta simple en una sola palabra: tampoco.

Vemos por tanto que la libertad a la hora de comprar un libro electrónico no es total. ¿No deberían los precios considerar, no sólo el ahorro que supone el proceso de edición, fabricación y comercialización de un libro electrónico, sino también la cantidad de cosas que antes podíamos hacer con nuestras posesiones, y ahora nos son en muchos casos prohibidas? La casa del Libro y O’Reilly se dieron cuenta hace tiempo de que ecosistemas demasiado cerrados no son buenos, y su ejemplo sigue cundiendo. ¿Por qué otros no hacen lo mismo?

Los incipiences nuevos editores

Son muchos los que alertan sobre los pasos de Amazon en la dirección de convertirse en un editor global. Y no sólo en el terreno de la autopublicación o en el de los libros en papel a través de su unidad editorial, sino también en libros electrónicos. En abril conocíamos el acuerdo firmado por Amazon con los herederos de Ian Fleming por 10 años para publicar 14 libros de James Bond en EE.UU., y esta misma semana conocíamos que ha adquirido los derechos de publicación de más de 3.000 títulos mediante la compra de la editorial Avalon.

Si una de las limitaciones del mercado español es el precio fijo de los libros, determinado por el editor, ¿qué implicaciones tendría que el editor fuera al mismo tiempo el dueño de un canal de distribución y comercialización tan importante? ¿Qué pasaría si el editor controlara toda la cadena, la selección de las obras, la edición, el precio, la comercialización…? ¿En qué lugar quedarían los libreros que hoy día tanto se quejan de las prácticas de Amazon de infringir supuestamente la ley de precio único?

Creo que en este sentido las grandes editoriales tienen que reaccionar rápida y contundentemente, (i) desplegando tiendas online realmente prácticas, atractivas y usables; (ii) compitiendo con dispositivos actualizados, estéticos y económicamente interesantes; (iii) aprovechando la red de librerías españolas para impulsar la utilización de este nuevo mecanismo de consumo de contenidos digitales, atrayendo al público que aún resulta más reticente; (iv) aportando servicios de valor añadido sobre el propio dispositivo y la propia plataforma, como la posibilidad de consumir fácilmente cualquier tipo de contenido en nuestro e-reader o tableta; y (v) entrando cuanto antes en otros mercados en los que Amazon aún no ha asentado firmemente una pata, como los de América Latina. Internacionalizar antes de que otros lo hagan.

Como conclusión, ¿cómo vemos el futuro de la edición digital? ¿Incierto? No. Simplemente entretenido.


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La próxima revolución en fotografía digital: las cámaras plenópticas

La empresa estadounidense Lytro acaba de lanzar al mercado la primera cámara de campo lumínico orientada al mercado de consumo. Las cámaras de campo lumínico, o cámaras plenópticas, son dispositivos cuyos orígenes se remontan a 1908, cuando Gabriel Lippmann construyó la “cámara integral” con el objetivo de producir imágenes tridimensionales.

Pero basta de palabras. Veamos mejor algún ejemplo de las imágenes producidas por estas no tan nuevas cámaras digitales:

Como habéis podido comprobar, haciendo clic en un punto de la imagen conseguimos enfocar en la zona correspondiente. Esto es posible porque las cámaras plenópticas presentan múltiples ventajas frente a las tradicionales, como la generación de imágenes tridimensionales, de imágenes multienfoque o incluso la modificación del punto de vista. Y todo ello porque es posible variar parámetros como el enfoque, la exposición o la profundidad de campo después de que la imagen haya sido tomada, utilizando procedimientos de software. Para ello estos dispositivos son capaces de modelar la función plenóptica, que describe matemáticamente los rayos de luz que ocupan una región del espacio en un momento determinado. Estos es, frente a las cámaras tradicionales, que para una imagen capturada almacenan la resultante de las controbuciones lumínicas de todos los rayos de luz que inciden sobre cada píxel, las cámaras plenópticas intentan almacenar tanto la intensidad como la dirección de la que procede cada rayo incidente. A mayor cantidad de información almacenada, mayor cantidad de información podremos recuperar a posteriori.

La cámara de LYTRO

Muchas de las cámaras existentes —entre ellas CAFADIS, de la Universidad de la Laguna— basan su diseño en el propuesto por Ren Ng en su Tesis Doctoral de 2005, por la cuál obtuvo el premio de la ACM a la mejor tesis en Informática. Este brillante científico nacido en Malasia, desarrolló sus tareas investigadoras en la Universidad de Stanford para luego fundar LYTRO en Mountain View, California.

Pero LYTRO no es la única empresa que fabrica y comercializa este tipo de cámaras. La empresa alemana Raytrix suministra al sector industrial cámaras plenópticas para adquisición de imágenes tridimensionales, y una vecina próxima de LYTRO, Pelican Imaging, desarrolla esta tecnología para incluir en teléfonos y otros dispositivos portátiles, y trabaja también en la captura de vídeo. Dicen que estará disponible en algunos dispositivos antes de finales de 2013. Ya veremos.


Las cámaras que ofrece LYTRO se pueden obtener desde los 400 dólares, en tres colores diferentes y dos capacidades de almacenamiento —8 o 16 GB—. Los más críticos se quejan de que los desarrollos de la compañía californiana van en la dirección de crear un ecosistema completamente cerrado, con un formato de archivo propietario, e intentando controlar toda la cadena creativa, desde la adquisición de  la imagen, pasando por su procesamiento software, hasta el servicio para compartir las imágenes en Internet. Las dificultades que encontró Adobe para acceder a la información adquirida por las cámaras de LYTRO, y ante el potencial que presentaban estas nuevas cámaras, le llevó a desarrollar su propia tecnología que presentó en 2010 durante la GPU Technology Conference de Nvidia.

Para obtener más información sobre LYTRO y la tecnología de las cámaras plenópticas podéis consultar este enlace.


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La revolución digital de la enseñanza superior

La revista spectrum publica en un último número un interesante reportaje sobre John L. Hennessy, presidente de la Universidad de Stanford, y gran impulsor de los microprocesadores RISC ya desde la década de los 80. El motivo es la concesión de la Medalla de Honor del IEEE por “ser pionero en la arquitectura de procesadores RISC, y su liderazgo en la ingeniería informática y en la educación superior”.

John L. Hennessy

En realidad el reportaje es una excusa para comentar y ensalzar los esfuerzos que muchas universidades de bandera están realizando para modernizar e innovar sobre sus modelos educativos. Estos esfuerzos pasan, necesariamente, por la optimización de los recursos empleados con el objetivo de reducir los costes sin afectar a la calidad de la enseñanza —y en muchos casos mejorándola—, y llegando a un alumnado cada vez más numeroso y motivado. Este es un reto ineludible, y ya no sólo por la imparable revolución tecnológica a la que estamos asistiendo, sino por las crecientes restricciones presupuestarias a que están siendo sometidos numerosos sistemas educativos con motivo de la actual coyuntura económica.

Olga Gil analiza muchos de estos elementos en un reciente post, y algunos califican de auténtico “tsunami” la revolución que se cierne sobre los modelos, metodologías, contenidos e incurso estructuras funcionales de las organizaciones educativas de enseñanza superior. Ejemplos como el de la Khan Academy o Coursera son sólo un par de pinceladas que ilustran la nueva manera de acercar el conocimiento a una nueva generación de estudiantes diseminados a lo largo y ancho del planeta, con unos hábitos y necesidades propios de la nueva cultura digital que está transformando la sociedad. A continuación enumero sólo algunas claves de esta trascendental revolución:

1. El uso intensivo de la Tecnología

Y no sólo en las carreras más técnicas, sino también en las humanidades. Daphne Koller, profesora de la Universidad de Stanford, fue uno de los primeros docentes de esta institución que identificó la necesidad de remodelar la manera de transmitir los conocimientos al alumnado. Sentía que su tiempo no era empleado de manera óptima hablando durante horas cada semestre en un aula abarrotada de alumnos, explicando contenidos en un 85% idénticos a los del curso anterior, y ante una audiencia de nativos digitales. Con el tiempo fundó junto a su colega Andrew Ng el portal educativo Coursera, en el que participan las universidades de Stanford, Princeton, Michigan y Pennsylvania, logrando una financiación de $16M CV, y comenzando su andadura poco después de que Sebastian Thrun pusiera en marcha Udacity.

Este tipo de portales educativos hacen uso intensivo del vídeo como herramienta de comunicación con el alumnado, y ponen a su disposición transparencias y otros materiales educativos para que sea el propio estudiante quien tome las riendas del progreso de la asignatura, distribuyendo su tiempo de manera eficiente. Esto permite preparar los trabajos y exámenes a medida que se presentan, sin necesidad de seguir teniendo que atender a clase, y poniéndose al día de la asignatura cuando el resto de obligaciones lo permitan. Esto disminuye significativamente el nivel de estrés a que se ven sometidos los estudiantes a lo largo del curso.

El profesor Scott E. Page, e una clase de la asignatura "Model Thinking". Coursera.

2. Social Networking

Pronto resulta evidente que atender de manera pasiva a las clases del profesor, sentado frente a la pantalla de un computador, se diferencia poco de la actitud que mantiene el alumnado dentro del aula. Por eso es necesario complementar el servicio con cierto grado de interacción. Generalmente las clases son descompuestas en fragmentos, o unidades didácticas, entre las que se intercalan cuestionarios breves que son corregidos de manera automática o semiautomática. Esto presenta múltiples ventajas:

Además se incluyen foros de debate donde se plantean dudas y comentarios sobre la asignatura, y donde el alumnado puede participar activamente no sólo exponiendo sus cuestiones sino colaborando en su resolución. Esta modalidad de crowdsourcing ofrece en general excelentes resultados, puesto que en la experiencia de muchos docentes se observa que a menudo la comunidad converge por sí misma a la solución correcta de los problemas, siendo necesaria la intervención del profesor en contadas ocasiones. Además este modelo que fomenta la participación activa de los alumnos es susceptible de ser incluido en el proceso de calificaciones, en línea con las estrategia propuestas por nuevos marcos educativos como el Proceso de Bolonia.

Foro de debate de la asignatura Model Thinking, Coursera

 

3. La diferencia entre el Aprendizaje y la Titulación

Un importante factor a tener en cuenta es la diferencia entre el aprendizaje online y la certificación online. Los centros de enseñanza superior están en disposición de otorgar acreditaciones que validen que el alumno ha alcanzado un cierto nivel de conocimiento de la asignatura impartida. Sin embargo no está claro cómo estas certificaciones serán valoradas en el mercado laboral, y hasta qué punto se puede garantizar por medios exclusivamente telemáticos que la certificación otorgada se corresponde con el nivel de conocimientos adquiridos. Este permanece siendo un debate abierto.

4. La reducción de Costes

En el fondo de todas estrategias hay dos intereses fundamentales que son complementarios, a cuál más noble y necesario:

El principal factor de coste de una Universidad es el de los instructores —siempre y cuando podamos hablar de costes, y no de inversión, en un sector tan estratégico para una sociedad como es la educación—. Está claro que un aumento del ratio entre alumnos y profesores, y la conveniente reutilización de los contenidos online, supondría un beneficio económico desde el punto de vista financiero para cualquier institución. Sin embargo gente tan inteligente y preparada como el propio John L. Hennessy aún no tiene del todo claro cómo predecir hasta qué punto de puede llevar estar reducción de costes.

Como conclusión, este tipo de experiencias aún son muy pioneras. Son reconocidas como una oportunidad, y más aún como una necesidad ineludible y una tendencia que en el mundo educativo ha llegado para quedarse. Sin embargo quedan aún muchos debates abiertos, y aún es difícil cuantificar el impacto social  y económico que estas nuevas prácticas tendrán a largo o medio plazo, así como su aceptación y repercusión en el mundo laboral. Mientras que en carreras más técnicas la calificación semiautomática parece ser un problema en cierta medida resuelto, siempre será necesario un punto de contacto físico con la Universidad —sobre todo en las carreras más prácticas—, y en el caso de las humanidades el proceso tiene que salvar aún importantes escollos. Otro de los factores a considerar es la importancia que tiene la etapa universitaria a la hora de aprender otra serie de valores, como son el trabajo en grupo, el desarrollo de las aptitudes personales, o la oportunidad de interacción con personas de orígenes y características muy diferentes a las propias. Por último, este auge de la enseñanza online lleva acompañado el riesgo de encontrar diseminados por la Red contenidos de calidad muy dispar, que a menudo el estudiante no es capaz de valorar adecuadamente.

El aspecto más positivo es que muchas grandes Universidades, que por circunstancias históricas o financieras pueden permitírselo, están actuando como exploradores en estos nuevos territorios, y otros vendrán más tarde aprendiendo de sus éxitos y fracasos. En nuestro país son numerosas las iniciativas en este mismo sentido, y la utilización de herramientas de aprendizaje online y comunicación entre los agentes que participan en la enseñanza —como Moodle o Blackboard— son prácticamente ubicuas en Universidades y Escuelas de Negocio. Sin embargo incluso estas herramientas corren el peligro de quedarse obsoletas a pasos agigantados, vistos los esfuerzos que tantas instituciones públicas y privadas están realizando a lo largo y ancho del planeta. Porque la enseñanza online es mucho más que subir vídeos a YouTube, tener una cuenta de Twitter, o colgar transparencias en Moodle. Supone un cambio completo de estrategia, una reestructuración y adaptación de los contenidos y procedimientos educativos, y una implicación firme, decidida y comprometida de la comunidad docente en el proceso. Y en nuestro país queda aún mucho docente mucho más allá de la brecha digital…

Y mientras tanto en España debatimos sobre cómo seguir financiando un modelo educativo en muchos sentidos obsoleto, y con los campus de Sevilla o Badajoz ocupados por estudiantes indignados ante el panorama que se les presenta. Aquí el foco no está sobre cómo será la educación digital, sino sobre cómo será la educación, a secas. Pero ese es otro debate. O tal vez no.

Alumnos protestan en la Universidad de Sevilla

 


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El lado más ‘abierto’ de The Guardian

Me ha gustado conocer a través de NiemanLab que el periódico The Guardian hace pública la API para utilizar su plataforma de mensajes comunitarios n0tice. Se trata de un servicio de micro-mensajes, al estilo de Twitter, pero más orientado a la localización geográfica de la información y del contenido generado por los propios usuarios de la comunidad. Intenta responder  la pregunta “¿qué está pasando por aquí?”, y aunque las respuestas proceden fundamentalmente del Reino Unido —donde se encuentra situado el grueso de esta comunidad—, aún es posible encontrar información suministrada por usuarios de otros rincones del planeta.

Con la apertura de la API, conseguirán sin duda aumentar la base de usuarios generadores de contenido —uno de los objetivos reconocidos por Matt McAllister, director de estrategia digital del medio—, al permitir a usuarios particulares y empresas aprovecharse de la infraestructura tecnológica suministrada. Se trata de una estrategia win-win, en la que por un lado

Yo mismo he tardado apenas un par de minutos en construir el siguiente mapa para insertar en este post, sin más que echar un ojo a la documentación de la API y a este sencillo tutorial que me ha guiado paso a paso por el proceso. El mapa muestra rutas ciclistas interesantes de Reino Unido enviadas por los usuarios de n0tice. Con cosas así de bien hechas da gusto ‘trabajar gratis para otros’.

Pero The Guardian no se queda ahí ofreciendo facilidades a los usuarios de n0tice. Desde finales del año pasado comparten una parte de los beneficios generados por la publicidad con los creadores de tablones de noticias, a los que además se permite personalizar en cierta medida el branding de su página, y disponer de su propio subdominio.  Se trata de un claro ejemplo de un medio de comunicación inteligente y valiente, que explora nuevas maneras de mejorar sus propios contenidos integrando a la comunidad de usuarios en el proceso, y al mismo tiempo ofreciendo ciertas contrapartidas a cambio.

En nuestro país, uno de los pioneros en esta estrategia es sin duda El País, que en junio de 2010 lanzó Eskup, su propia red social interna —que ha ido evolucionando con el tiempo hasta integrarse en el propio sistema de comentarios de las noticias del medio—, lanzando simultáneamente una API. Sin embargo en este caso no se preocuparon de rodear esta posibilidad de algún otro tipo de beneficios para los desarrolladores. En aquel momento la base de usuarios era prácticamente inexistente —y esto jugaba en contra del atractivo de desarrollar para ellos—, y tampoco se encargaban de dar ningún tipo de publicidad o repercusión a las iniciativas existentes. De hecho posiblemente la única repercusión que tuvo aquello fue la extensión de Eskup para Chrome que yo mismo desarrollé, y de cuya existencia creo que aún no se han enterado en nuestro querido periódico patrio.

Por el momento, quien mejor está sabiendo aprovechar los contenidos generados por los usuarios de n0tice es el propio The Guardian, que ha integrado el servicio con el mapa interactivo del recorrido de la Antorcha Olímpica por el país. A pesar de de que estos contenidos no son abundantes, se imagina claramente el potencial que supone disponer de una hueste de periodistas ciudadanos que, teléfono móvil en ristre, se convierten en bien dispuestos trabajadores gratuitos para un medio informativo, con la capacidad de llegar virtualmente a casi cualquier rincón del planea, y suministrando la información en tiempo real. Un potencial que cada vez más habitualmente podemos apreciar en redes informativas como Twitter.

Recuerdo que cuando en 2008 The New York Times lanzó sus noticias geolocalizadas para Google Earth, varios periodistas conocidos míos preguntaron si sería posible tener una tecnología similar para utilizar en sus propios medios, generalmente muy locales. El periodismo hiperlocal es una tendencia en auge, en la que muchos creen ver una de las vías para paliar la crisis por la que se ven azotados los medios de comunicación tradicionales. Yo estoy de acuerdo con ello. Pero cualquier estrategia ha de ser combinada con una buena dosis de generosidad por parte de los medios. La API de n0tice es buena prueba piloto de ello. ¡Así que a aprovecharla!


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Los 8 mitos y los 7 consejos de los fundadores de Instagram

Merece la pena dedicar la escasa hora que dura el siguiente vídeo, a escuchar algunas de las enseñanzas que los fundadores de Instagram, Kevin Systrom y Mike Krieger han obtenido a lo largo de su corta —por el momento— pero intensa vida empresarial. La charla tuvo lugar hace exactamente un año ante los alumnos de la prestigiosa Universidad de Stanford, donde ellos mismos hubieran estudiado unos años antes, y en ella desgranan algunos de los falsos mitos que aconsejan tener en cuenta a la hora de emprender cualquier startup tecnológica.

Mito #1. NO se aprende a emprender en los libros; mejor hacer que leer.

Sin llegar a asegurar que el emprendedor nace, y no se hace, Kevin y Mike opinan que la emprendeduría no es algo que pueda aprenderse leyendo libros o entradas de blog. Es una clase especial de conocimiento que se adquiere a través de la experiencia, mediante el antiguo y conocido método de prueba y error; más aún teniendo en cuenta que no hay dos empresas iguales, y que las decisiones a tomar dependen de las circunstancias concretas. Aconsejan dejarse llevar por el instinto, y no perder más tiempo del estrictamente necesario en sopesar las implicaciones de cualquier decisión. Con el objetivo de comenzar cuanto antes esta clase de aprendizaje, animan a empezar cualquier tipo de proyecto personal durante la etapa universitaria, sacando tiempo de donde parece no haberlo, y perseguir siempre proyectos que consigan obsesionar tu mente y llenarla de ideas durante todo el día.

conclusión #1: Tienes que desear hacer que suceda. SÉ APASIONADO.

Mito #2.  NO hay que ser informático para fundar una startup tecnológica; camina o revienta.

Lo importante para sacar adelante una startup tecnológica es confiar en el proyecto y dejarse la piel en ello. Muchos conocimientos se adquieren sobre la marcha, ante la necesidad, y para llegar a buen puerto es siempre imprescindible rodearse de un equipo interdisciplinar, en el que los miembros se complementen mutuamente, y aprovechar cualquier evento para tejer una red de contactos que te pueda ayudar en un futuro. Lo importante son las personas y no tanto el conocimiento que pueda darte una Universidad, donde la mayor habilidad que se puede desarrollar es la de aprender a hacer las preguntas adecuadas.

conclusión #2: Si crees, puedes.TU ARMA ES EL TESÓN.

Mito #3. Lo importante NO es dar con la solución, sino encontrar el problema.

La mayoría de las soluciones de cualquier problema tecnológico se encuentran con relativa facilidad. Sin embargo, lo realmente importante es identificar los problemas que es necesario resolver y establecer un orden de prioridades.

conclusión #3: Identifica el problema, y busca el feedback del usuario. USA TU PERSPICACIA.

Mito #4. NO seas sigiloso… ¡cuéntale al Mundo tu idea!

“Keep it secret, keep it safe”, puede ser un sabio consejo si procede de un viejo mago con barbas y tienes entre tus manos un anillo de poder codiciado por malvadas criaturas. Pero en el mundo tecnológico, guardar tu secreto por el miedo a que te copien puede ser contraproducente. Como consecuencia de la necesidad de feedback temprano constatada en el mito anterior, es necesario llevar el producto al mercado cuanto antes, y no construir más allá de lo estrictamente necesario para responder las preguntas del usuario y de los inversores. Hay que fallar pronto, fallar a menudo, y sobre todo aprender de los errores.

conclusión #4: Una derrota a tiempo es la mayor de las victorias. EXPONTE AL MUNDO.

Mito #5. NO te obsesiones con la valoración de tu empresa.

Kevin y Mike tuvieron desde un principio clara la importancia de contar con un clima de trabajo agradable, y la de buscar a personas que compartieran su misma pasión y sus mismos valores. Cualquier idea buena encontrará financiación por sí misma, y para mostrarla lo mejor es contar con un sencillo prototipo funcional que transmita el concepto.

conclusión #5: Optimiza tu equipo de personas. COLABORA CON QUIEN QUIERES.

Mito #6: NO todo es el producto.

Comenzar una nueva compañía significa trabajar un 50% en el producto, y un 50% en otras muchas cosas: recursos humanos, seguros, infraestructuras, equipamiento, impuestos que te pillan por sorpresa… Teniendo esto en mente, es aconsejable no comenzar ninguna nueva aventura en solitario, sino con uno o dos buenos compañeros de camino.

conclusión #6: El emprendedor es un hombre orquesta. TOCA SER VERSÁTIL.

Mito #7: NO existe la idea feliz.

Si estás en tu casa sentado esperando que llegue la inspiración divina… ¡desiste! Sal a la calle, habla, pregunta e interactúa con otros. Prepárate a modificar tus conceptos y planteamientos sobre la marcha, y pensar en tu idea de negocio como un ser vivo en permanente evolución.

conclusión #7: Explora el espacio de soluciones, y déjate acompañar. SÉ CURIOSO.

Mito #8: El éxito NO es evidente.

Muchos estudiosos y ‘opinadores’ se apresuran a justificar y razonar sobre casos de éxito de determinada empresa o startup, como si tal cosa fuera evidente. Retrospectivamente, en perspectiva, puede resultarlo, e incluso es relativamente sencillo justificar el conjunto de factores que determinaron que tal idea tuviera éxito. Sin embargo en los comienzos este es rara vez el caso, y hay que estar preparado para un duro trabajo —que puede prolongarse por varios años, o incluso por toda una vida— que incluye la hábil combinación de las 7 características del emprendedor que pueden deducirse de las conclusiones de los 7 mitos anteriores: pasión, tesón, perspicacia, exposición, colaboración, versatilidad y curiosidad.

conclusión #8: El éxito es una carrera de fondo. ¡AGUANTA SI CREES EN ELLO!

Algunos consejos

La charla de Kevin y Mike termina con una serie de consejos para los jóvenes asistentes.

  1. No viajes sólo. Emprende acompañado y cultiva las relaciones personales con tus compañeros de viaje. Busca gente que comparta tus mismos valores.
  2. Busca el tamaño natural. Ajusta el tamaño y la estructura de tu compañía a las necesidades del mercado y el sector.
  3. Mejor duro que largo. Busca un balance entre el trabajo y tu vida personal. Prioriza tareas y trabaja duramente en lo más importante; no necesariamente mucho tiempo.
  4. Habla con tu gente. Busca ideas, consejo e inspiración entre la gente de tu entorno. Cualquier momento es bueno, incluso una charla en el bar.
  5. Sigue tu pasión. Muchos querrán disuadirte poniendo trabas a tu idea o argumentando que no es lo bastante novedosa. No siempre hay que hacerles caso.
  6. El dinero llegará. Es preferible trabajar en un buen producto y en tejer una red de contactos que te pueda ayudar a encontrar la financiación cuando realmente la necesites. El dinero busca las buenas ideas.
  7. Hay compentencia, ¿y qué? No te dejes obesionar por ello; es algo inevitable. Concéntrate en crear un buen producto, y en mantenerte siempre innovando.

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La ‘opinión’ de Google, objeto de protección

A través de Enrique Dans he llegado a un interesante estudio encargado por Google al profesor de derecho de la UCLA Eugene Volokh — autor del popular blog ‘The Volokh Conspiracy’—. Las conclusiones del estudio —que puede consultarse online en este enlace— vienen a señalar que los resultados ofrecidos por Google, o por cualquier otro buscador, constituyen un ejercicio de opinión, y por tanto son susceptibles de ser protegidos por la Primera Enmienda de la Constitución de los Estados Unidos, conocida por proteger precisamente la libertad de expresión.

Volokh equipara la lista de enlaces ofrecida por los resultados de un buscador, con la labor editorial de un medio de comunicación, y por tanto dicha lista estaría amparada por idéntica clase de protección. Son muchos los analistas que consideran que, con este informe, Google podría estar buscando y anticipando un nuevo mecanismo de protección que, a modo de poderoso talismán chamánico, le ayudara en las numerosas batallas legales que tiene abiertas, y que atacan precisamente al core de su negocio: el casi omnipresente buscador, su particular gallina de los huevos de oro. Muchos de estos ataques e investigaciones son conducidos por organizaciones de consumidores y agencias antimonopolio de diferentes países. Baste recordar las acusaciones contra el buscador de

Google busca una nueva coraza protectora; una capa adicional de escudo antimisiles que sacar de la manga cuando todo lo demás falle. Busca poder decir: “Es mi buscador, y con él hago lo que me da la real gana, porque yo decido qué aparece y qué no, cómo y cuando. Es mi libertad de expresión”. A pesar de que es evidente que la Primera Enmienda de la Constitución Americana difícilmente le amparará en litigios abiertos en otras jurisdicciones, es bien conocida la facilidad de las diferentes delegaciones de la compañía multinacional a la hora de desviar los balonazos hacia la poderosa matriz norteamericana.

En cualquier caso este paso de Google podría suponer un importante cambio de estrategia en su política defensiva; pero no me queda claro que sea el más adecuado. El propio Dans resalta en su nota que la razón fundamental del éxito del buscador radica en las garantías que ofrece a sus usuarios de ofrecer para cada búsqueda el conjunto de resultados más relevantes, convenientemente categorizados en base a criterios puramente objetivos y medibles —por su famoso algoritmo de pagerank—. Cualquier otro resultado que se aparte de este objetivo primario —por ejemplo, los enlaces publicitarios— debe —o al menos debería— estar por tanto convenientemente señalado y ser distinguible de los resultados orgánicos del buscador. Se desprende que Google debería ser el primer interesado en no alejarse demasiado del camino recto y transparente al que nos tiene acostumbrados.

Yo voy un paso más allá y me pregunto por las consecuencias que tiene para un buscador apartarse del mero servicio de intermediación, puro y aséptico, entre el usuario y el proveedor de contenidos, pasando a reconocer un papel editorial en la presentación de los resultados, siguiendo el criterio particular —y por tanto subjetivo— de la propia compañía como agente en el proceso. Quiero recordar aquí que precisamente esta condición de mero ISP de la sociedad de la información, ha permitido a este tipo de servicios salir indemnes de batallas legales pretéritas. Estoy pensando por ejemplo en el juicio ganado contra Telecinco en 2008, cuando esta última acusaba a YouTube de no limitarse a “servir de plataforma para que terceros ajenos difundan sus contenidos, sino que YouTube, interviene directa o indirectamente en su creación”, presentándose “como un mero prestador de servicios de intermediación cuando en realidad actúa como proveedor de contenidos”, y acusándole de que para ello “acude a un lenguaje de tintes comunitarios y de ideales comunes, cediendo el protagonismo artificialmente a los usuarios, camuflando su labor editorial mediante la presentación técnica y automática de los procesos de selección […]“. En aquel procedimiento se obligó al juzgador a realizar un minucioso estudio de las labores realizadas por YouTube en el proceso de selección, control e incluso conversión de los vídeos, así como de configuración y jerarquización de los contenidos presentados en su página, con el objeto de discernir si era posible calificar sus actividades como editoriales, y en consecuencia se le podría considerar un proveedor de contenidos, o si por el contrario actuaría únicamente como prestador de servicios de la sociedad de la información. En la resolución se concluía que la situación atendía precisamente al segundo de los supuestos, exonerando a YouTube de cualquier responsabilidad sobre los contenidos compartidos por sus usuarios (“YouTube no es un proveedor de contenidos y por tanto, no tiene la obligación de controlar ex ante la ilicitud de aquellos que se alojen en su sitio web”). Pero, ¿qué pasaría si la propia empresa admitiera que en sus actividades realiza labores editoriales, o que activamente prioriza unos contenidos frente a otros en función de criterios no objetivables, como la popularidad de un cierto contenido o la relevancia para el usuario consumidor…?

Por otra parte, es conocido que la Primera Enmienda admites ciertas limitaciones a las libertades de expresión que ampara. Entre ellas están las que (1) inhiben de la reproducción de contenidos protegidos por propiedad intelectual, o las que (2) penalizan las prácticas comerciales de publicidad engañosa. Cualquier distanciamiento por parte de Google del reconocimiento de que los resultados de sus búsquedas atienden únicamente al criterio frío y objetivo de un algorimto matemático imparcial, parece que comprometerían seriamente su defensa en ciertos supuestos. Por ejemplo, la segunda de las limitaciones señaladas parece encajar apropiadamente con el caso planteado anteriormente, en el que Google ha perdido un juicio frente a la ACCC australiana, mientras que en el caso de la primera limitación expuesta Google tendría más complicado justificar el suministro de enlaces a sitios de descargas de contenidos ‘pirateados’, o incluso la reproducción total o parcial de determinados contenidos en los resultados de su buscador.

En resumen, me parece un pequeño paso adelante en la estrategia legal a corto plazo de Google, pero un enorme salto atrás en su estrategia global como garante de unos resultados de búsqueda objetivos y relevantes para la comunidad de usuarios, y posiblemente para su estrategia legal a medio o largo plazo.

Nota: El informe de Volokh también se puede descargar desde su blog. Lo dejo aquí para que podáis consultarlo con mayor comodidad.