¿Llegó a existir “Piedrabuena Valley”?, el sueño de un emprendedor del s.XX

Leyendo un artículo muy reciente en el País Tentaciones que titulaba “¿Silicon Valley? No, ¡Elche Valley¡” y en el que hacía referencia al efervescente ecosistema emprendedor que se está gestando en la ciudad de las palmeras, liderado por empresas tecnológicas, principalmente del sector de la robótica, aeronaútica y e-commerce, como PLD Space, Emxys, Aisoy Robotics o Play Hawkers SL y Wolf and Sun SL, creadores de la marca Hawkers y Wolfnoir ¿quién no ha comprado en este último año una de sus 1,6 millones de gafas de sol con cristales de alguno de los colores que componen el arco iris?,(1) Gafas verdes FUSION_EMERALD recordé que esto mismo podía haber sucedido en España hace un siglo, pero en otra ubicación geográfica y en un entorno económico, político, social y cultural muy distinto al de Elche, e impulsado por un emprendedor innovador, por un visionario tecnológico, que si viviese actualmente podría estar reconocido como uno de los grandes revolucionarios emprendedores surgidos de cualquiera de los Silicon Valleys del mundo.

A finales del s.XIX, principios del s.XX  las innovaciones tecnológicas provenían del campo de la mecanización y de la electricidad y el “Silicon Valley”, en donde brotaba la cultura emprendedora de la época que generaba todo un ecosistema en el que florecía el talento, el capital, el mercado y una cultura donde no existía miedo al fracaso, donde los verdaderos héroes eran los “self-made man”, capaces de crear productos y servicios de gran valor para la sociedad, no estaba radicado en la costa oeste de EEUU sino al noreste del país, entorno a la ciudad que en aquel momento era el gran centro mundial del comercio, las finanzas y del emergente sector eléctrico, New York.

Sector eléctrico en el que desde 1880 se venía pugnando una guerra, la llamada “guerra de las corrientes”, capitaneada por dos de los sobresalientes inventores y empresarios del momento, Thomas Edison, inventor de la bombilla y del fonógrafo, propietario de la GENERAL ELECTRIC COMPANY y que defendía la utilización de la corriente continua (CC), y George Whestinghouse, inventor del freno neumático ferroviario, propietario de la WHESTINGHOUSE ELECTRIC COMPANY, quién tenía como aliado al inventor, ingeniero y físico, Nikola Telsa, defensor de la utilización de la corriente alterna (CA).

Y en este ecosistema emprendedor, de talentosos innovadores y avezados empresarios, emergió “por contagio” uno muy nuestro, un joven castellano manchego que llegó a New York en 1904, y que después de adquirir una formación excelente en el campo de la tecnología del momento, la electrotecnia, y de participar en la mejora de algún invento, le ficharon otras grandes empresas del sector, en concreto:

. la VAN HOUTEN AND TEN BROECK COMPANY, dedicada a la aplicación de la electricidad en los hospitales, y en donde nuestro compatriota inventó y patentó el aparato de rayos X portátil, producto con una gran propuesta de valor:

Archivo de los Herederos de Mónico Sánchez

Archivo de los Herederos de Mónico Sánchez

– sólo pesaba 10 Kg, frente a los casi 400 Kg de los tradicionales, por lo que se podía transportar fácilmente en una maleta – Francia le compró 60 uds para sus ambulancias de campaña en la 1ª Guerra Mundial –

– el precio era muy bajo,

– podía funcionar tanto con corriente continua (CC) como con corriente alterna (CA). Y,

. la COLLINS WIRELESS TELEPHONE COMPANY, a través de la cual pretendió comercializar su aparato de rayos X mediante el nombre The Collins Sanchez Portable Apparatus, pero en la que acabó colaborando en los inicios del lanzamiento del “producto” estrella de la compañía, un aparato que sería el precursor de los teléfonos móviles y que terminó siendo un fiasco, un fraude, una burbuja de la telefonía sin hilos de principios de siglo, un “Gowex” de entonces.

– La historia se repite, y la de esta empresa bien podría ser la de algunas startups actuales. El CEO de la compañía, Collins, y su equipo dedicaron gran parte de sus esfuerzos en dar a conocer el producto, que no pasó de ser un mero prototipo, a través de grandiosas campañas de publicidad, muy efectivas y financiadas con el capital que ronda tras ronda  “levantaban” de todo inversor (mas bien “especulador”) que se preciaba como tal en el EEUU de entonces. El valor de las acciones de la compañía no paraba de crecer, hasta que el “bluff” que se había creado se vino abajo, pues en realidad la empresa no pasó de ser más que un taller que fabricaba prototipos, que ofrecía un producto que nunca se fabricó –

Fue tal la cultura emprendedora que embebió nuestro castellano manchego en el New York de entre 1904 y 1912 y el espíritu que se le contagió de las vivencias de aquel ecosistema emprendedor, del que por cierto salió a tiempo de la “quema” de la Collins, que sin darse cuenta se convirtió en una especie de design thinker tecnológico de la época,  un visionario de nuevas oportunidades, un buscador de soluciones en el campo de la electrotecnia, donde llevó a cabo proyectos muy novedosos, con iniciativa, con perseverancia, con capacidad de resolver problemas, de asumir riesgos, con proyección al exterior. En definitiva, una persona que reunía las cuatro competencias básicas que debe reunir un emprendedor:

. Conocimientos,

. Destreza,

. Habilidades, y

. Actitud.

– Si leemos las definiciones de la palabra emprendedor, tanto la de la Real Academia, como la de Wikipedia, parece que han sido redactadas tomándolo como ejemplo –

Y, como ya había sido profeta en otra tierra, quiso cambiar el sentido del dicho y ser profeta en la suya, volviendo en 1912 a España, a Piedrabuena, su pueblo natal, con el objetivo de crear el centro tecnológico más avanzado de nuestro país y uno de los más punteros de Europa. Se propuso levantar lo que habría podido ser el primer Silicón Valley de la historia de España a principios del s. XX en un pueblo de apenas 5.000 habitantes, meramente agrícola y sin electricidad ni agua corriente.

Cualidades para acometer un negocio, por muy dificultoso que fuera, no le faltaban, era osado, valiente, innovador, por lo que puso todo su empeño la construcción de la EUROPEAN ELECTRICAL SANCHEZ COMPANY encabezado por el Laboratorio Eléctrico Sánchez y empresas auxiliares, como la Central Eléctrica Sánchez, que precisaba para que el laboratorio funcionara a pleno rendimiento y pudiese fabricar sus aparatos de rayos X portátiles.

Pero, ¿qué pasó a partir de entonces?, ¿le apoyaron los políticos?, ¿le apoyó la población?, ¿y los empresarios?, ¿se creó un “polo” industrial?, ¿se captó talento emprendedor?, ¿se atrajo capital?, ¿el mercado respondió? En resumen, ¿se creó, salvando las dimensiones, ese ecosistema emprendedor que él había vivido?, ¿llegó a existir “Piedrabuena Valley”?

Pues, no hay mas que leer la historia de nuestro valiente emprendedor para conocer el desenlace.

Disculpad ¡¡¡ he llegado al final, e igual que los libros de historia y de inventores españoles destacados, no he mencionado su nombre, MONICO SÁNCHEZ MORENO; a quién podemos contemplar, en la mítica foto cedida por su familia, mostrando su gran invento en un stand en el Madison Square Garden, entre los de General Electric y Whestinghouse.

Archivo de los Herederos de Mónico Sánchez

Archivo de los Herederos de Mónico Sánchez


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