Necesitamos una revolución
El 28 de enero de 2011, Ban Ki-moon, el Secretario General de las Naciones Unidas, subido al podio de la reunión del World Economic Forum en Davos, dijo a un público quizás poco acostumbrado a las afirmaciones taxativas y a los llamamientos revolucionarios: “aquí en Davos -en esta reunión de los fuertes y los poderosos, representados por algunos países clave-, podría sonar extraño hablar de revolución. Pero eso es lo que necesitamos ahora. Necesitamos una revolución. Pensamiento revolucionario. Acción revolucionaria. Una revolución del mercado libre para la sostenibilidad global. Es fácil hablar de “desarrollo sostenible”, pero para hacer que suceda tenemos que estar preparados para afrontar grandes cambios -en nuestros estilos de vida, en nuestros modelos económicos, en nuestra organización social y en nuestra vida política-”.
Peter Senge, profesor de la MIT Sloan School of Management y Presidente de la Society for Organizational Learning (SOL), publicó en el año 2008 una obra crucial para entender el devenir de la economía global en los próximos decenios: The necessary revolution. Working together to create a sustainable world. La revolución necesaria que hace de la sostenibilidad el valor central en torno al que las economías se reconstruyen y se desarrollan. “La crisis actual”, escribe Senge, “ha revelado hasta qué punto es frágil la burbuja creada por la expansión industrial global ─no solamente la burbuja más reciente de crédito ilimitado, stocks crecientes, y derivados financieros basados en hipotecas basura, sino la burbuja de toda nuestra Era Industrial─. Ha mostrado que las presunciones tras las que más profundamente nos atrincheramos ─que el crecimiento del PIB, el progreso material y la expansión de los negocios por medio de la maximización a corto plazo de los beneficios es todo lo que importa, y que las nuevas tecnologías, de alguna manera, resolverán cualquiera de los problemas que encontremos─ han perdido el contacto con la realidad ecológica, social y económica”.

“Nuestro crecimiento económico”, escribe Joseph Stiglitz, Premio Nobel de Economia en el año 2001, en Caída libre, “ha estado basado demasiado en tomar prestado del futuro: hemos estado viviendo más allá de nuestras posibilidades. La mayoría de nuestro crecimiento ha estado basado en el agotamiento de los recursos naturales y en la degradación del medioambiente -un tipo de préstamo tomado del futuro más injusto porque las deudas que tenemos no resultan tan obvias. Estamos convirtiendo a las futuras generaciones en más pobres como consecuencia de nuestro comportamiento, y el indicador del PIB no lo refleja”.
“Es el momento”, concluía Ban Ki-Moon en su intervención ante los poderosos atónitos del mundo, “de generar una revolución de la energía limpia. La agenda para el desarrollo sostenible es la agenda del crecimiento para el siglo XXI. Para llegar allí, necesitamos su participación, su iniciativa. Necesitamos intensificarla. Encender la chispa de la innovación. Dirigirla mediante la acción”.
Necesitamos una revolución. ¿Te apuntas?
Comentarios ( 4 )
Impresionante la respuesta a este post. Un sólo tweet y dos comentarios del mismo autor.
El articulo me ha parecido importantísimo, aunque sea de principios del año en curso.
Lo he re-publicado en G+
Allá es mas espontaneo comentar.
(He tenido que darle por 2º vez al asunto del captcha)
https://plus.google.com/u/0/111919025779338772190/posts/AKyjioqcZYV
Revolución: Nuevo Modelo de comunicación (democratización de internet) + Nuevo Modelo energético (democratización de las Renovables y el Hidrógeno). Así es como se empiezan las revoluciones.
Hasta entonces, seguiremos indignados



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