Ética y negocios
Cuando me preguntan por la ética y los negocios pienso siempre, invariablemente, en Lorenzo Perrone. La memoria de Lorenzo, un albañil piamontés recluido en el mismo campo de concentración en el que estuvo detenido Primo Levi, Auschwitz, ha llegado hasta nosotros porque el escritor aludió reiteradamente en sus páginas a la bondad y rectitud de su obrar. Y no me refiero solamente a que con su comportamiento desprendido y magnánimo, ajeno a los peligros que le rodeaban y los castigos que hubieran podido recaer sobre él, salvara literalmentne la vida de Levi, no. Me refiero, sobre todo, a la integridad de su proceder aún en las circunstancias más brutales e inicuas: Perrone formaba parte del equipo de albañiles italianos del campo de concentración al que fue encomendada la construcción de un muro que lo rodeara. Cualquier otro hubiera maquinado alguna treta para debilitar una parte del muro, restándole consistencia, y que esa hubiera podido ser una puerta a la esperanza. Pero no, su entereza profesional se lo impedía. Primo Levi, de hecho, le preguntó por qué no lo hacía, por qué no adulteraba el fruto de su trabajo en circunstancias tan justificables, por qué no disminuía de alguna forma la calidad de su fábrica, pero para Perrone era simplemente inconcebible hacer algo mal, traicionar la ética de su oficio, la rectitud inherente de su proceder profesional.

Levi escribió palabras de elogio a Lorenzo Perrone, quien representaba para él el ideal del hombre puro “no tanto por su ayuda material sino tan sólo por recordarme constantemente –por su presencia, por su manera natural y sencilla de ser bueno– que aún existía un mundo justo fuera del nuestro, algo y alguien todavía tan puro y completo, no corrupto, no salvaje,… para lo cual valía la pena sobrevivir… Gracias a Lorenzo, yo logré no olvidar que yo mismo era un hombre.”

La Comisión para la Designación de los “Justos entre las Naciones” otorgó el título de Justo entre las Naciones a Lorenzo Perrone, cumpliendo con un pedido del Dr. Renzo Levi (el hijo de Primo Levi, llamado así en honor al benefactor de su padre). Una medalla y un certificado de honor fueron entregados a la embajada israelí en Roma. Su nombre forma parte hoy del Diccionario de los Justos.
En un libro irrepetible de Luis Landero, ¿Cómo le corto el pelo, cabellero?, relata en que consistía esa ética casi universalmente compartida por el gremio de la albañilería: “a veces va uno por el campo y encuentra paredes de piedra o de pizarra construidas por gentes anónimas muchos años atrás. Yo vi levantar algunas en mi infancia y recuerdo el cuidado con que el albañil, casi orfebre, elegía y encajaba las piezas. Cualquier pared medianamente sólida habría servido para cercar una tierra. Pero no: había que hacer las cosas con arte, con finura, con jeito. Ése era el añadido que confería brillo al instante, que hacía único e irreemplazable al hacedor. Y tal era el nudo donde raramente la estética y la ética juntaban sus fuerzas en un único y solidario afán. Con jeito se tejían los pobres los capotes de juncos para protegerse de las lluvias (y que tenían un empaque de capas pluviales en día de gran liturgia), o los garlitos para pescar en los regatos, cuyo diseño y pompa parecían más hechos para atrapar tritones y sirenas que no los insignificantes barbitos y bogas que se estilaban por allí”. Y añade, como conclusión irrebatible: “hoy, que tanto se tiende a despachar las tareas deprisa y de cualquier manera, y muy a menudo por el ansia del dinero y la fama, quizá sea un buen momento para volver los ojos a esa palabra, jeito, que tras su aspecto pobre y estrafalario esconde el programa de una utopía posible, o por lo menos verosímil. A uno no le gustan nada las moralejas, pero cierras el libro y de pronto sientes un no sé qué de pena por muchos que, pudiendo ser xeitosos, han optado por la vulgaridad de ser sólo exitosos o meramente ricos”.
Cuando me preguntan por la ética y los negocios, como si cupiera distinguirlos; cuando se ensalza o se envidia indirectamente la figura de los supuestos analistas financieros de menos de treinta años que desde la City de Londres desestabilizan la economía de un país (Grecia) y con ello el precario equilibrio político de un continente (Europa); cuando no somos capaces de transmitir que cualquier transacción, cualquier negocio, implica, explícita o implícitamente, una postura ética determinada, me acuerdo de Perrone… y solamente espero que sepamos inculcar el jeito, lejos de la vulgaridad del dinero y el éxito.
Comentarios ( 1 Comentario )
[...] This post was mentioned on Twitter by Negocio en la Red and Ideas de Negocios, Gana Dinero en Casa. Gana Dinero en Casa said: commons » Ética y negocios: Cuando me preguntan por la ética y los negocios pienso siempre, invariablemente, en Lo… http://bit.ly/dgHJpW [...]
Tweets that mention commons » Ética y negocios -- Topsy.com enviado el 27/04/10 13:50


.png)
].gif)
.png)
].png)
].png)
].png)
.png)
].png)
.png)
