El final de Davos y la asignatura pendiente de la governanza global

Hoy termina Davos y  los augurios no parecen halagüeños. La cumbre debería haber servido para discutir, sobre todos, los principios de una nueva gobernanza global, más transparente y efectiva. El fracaso mayúsculo de la cumbre del clima en Copehhagen y de un descenso programado de las emisiones de carbono; la crisis financiera internacional promovida por la falta de control sobre los flujos financieros y sobre la especulación desbocada; el terrorismo internacional que afecta por igual a casi todos  los Estados, serían causa suficiente para pensar que nuestra convivencia necesita de unas bases más sólidas, transparentes y consensuadas, pero nada de eso parece haber pasado.

Cuanto más sistemático es el fracaso de los gobiernos, más prósperas parecen las iniciativas particulares, las que provienen de la sociedad civil y de algunos agentes que las promueven: Generation Investment Management, un proyecto alentado por Al Gore, está dedicado a la inversión a largo plazo en sostenibilidad basada en la investigación rigurosa y aplicada sobre el cambio climático; Project Catalyst, también, acometido por la European Climate Foundation, pretende promover políticas energéticas que reduzcan las emisiones de carbono en Europa, convirtiendo al continente en el abanderado del cambio de modelo económico; Ceres, por último, pretende unir a inversores responsables y medioambientalistsas comprometidos, dos términos que parecen ser todavía antagónicos en demasiadas ocasiones.

Tal como pone de manifiesto, sobre todo, el video de Oxfam América, el reparto de las cosas siguen siendo tan inmoderadamente desigual, que la gobernanza global es cada vez más un imperativo insoslayable: según los datos que ofrece más del 60% de las personas más pobres del mundo viven en países ricos en recursos naturales, pero raramente participan en el reparto de las riquezas que se generan con ese patrimonio; 12 de los 25 países más ricos en minería y seis de los países más ricos en recursos petrolíferos, están clasificados por el Banco Mundial entre los países más altamente endeudados; más de 3/4 del comercio africano está relacionado con recursos naturales. En el año 2003, las inversiones norteamericanas en el petroleo africano alcanzaron los 10000 millones de dólares, entre dos tercios y tres cuartos del total de las inversiones en el continente; los exportadores del petróleo africano recibirán aproximadamente 400oo millones de dólares en pagos gubernamentales, lo que hará decrecer la ayuda al desarrollo a los países exportadores.

En estas circunstancias, resulta apremiante reclamar una nueva dimensión ética de la economía (vale la pena echar un ojo a The Skeptical Economist: Revealing the Ethics Inside Economics) sobre la que se cimienten nuevos principios de governanza global, algo que en Davos, una vez más, no ha sucedido.


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Comentarios ( 1 Comentario )

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Tweets that mention commons » El final de Davos y la asignatura pendiente de la governanza global -- Topsy.com enviado el 07/02/10 12:52

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