“Las escuelas de negocios deberían reflexionar sobre si han puesto en demasía el acento en la parte financiera”

MBA’s ¿Ángeles o Demonios? Bajo este llamativo título, Juanma Roca, director de comunicación y marca de la Deusto Business School contribuye a aumentar el debate sobre si las escuelas de negocios son o no, directa o indirectamente, causantes de la crisis. Con este libro de espíritu crítico busca hacer reflexionar sobre el papel de la empresa y de la formación de los que las dirigen.P1130804

En el libro ¿qué es lo que se va a encontrar el lector?

Es un libro que busca dar una mirada amplia al sector, en un momento en el que desde mi punto de vista y desde el punto de vista de varios decanos a nivel internacional, las escuelas de negocios están viviendo un punto de inflexión a raíz de la crisis mundial que nos ha avenido afectando en el último año y medio, y fruto de la cual muchas escuelas, todo el sector en general, ha visto como sobre ellas han llegado muchas críticas desde muchos ámbitos.

Expertos y analistas han puesto el dedo en la llaga de las escuelas de negocios, y las han acusado de alguna forma de ser las causantes indirectas de la crisis, porque de ellas han salido buena parte de los altos directivos implicados en la crisis. Las han acusado de formar un tipo de directivo demasiado ambicioso, utilizando el término coloquial, tiburones financieros. Entonces, fruto de las críticas que están recibiendo las escuelas por un lado, y la reflexión que se han visto obligados a hacer internamente los decanos de las principales escuelas de todo el mundo, se están empezando a poner los visos de lo que debe ser el futuro de las escuelas de negocio, a lo que este libro pretende ayudar en esta línea.

¿Las escuelas de negocios necesitan ahora mismo autocrítica?

Sin lugar a dudas sí. El aspecto que más criticaría es que la mayor parte de los decanos han hecho caso omiso de esas críticas, han mirado para otro lado, han echado culpas fuera, y salvo excepciones contadas apenas han hecho autocrítica. Sería lógico pensar que deberían reflexionar de puertas hacia dentro y ver qué está pasando.

Hay aspectos que se están haciendo muy bien, es indudable el valor de las escuelas de negocios como instituciones académicas, de las que salen los futuros directivos, pero hay cosas que se deben cambiar y esta mirada autocrítica es la que más ha faltado este año. Autocrítica de ‘estado’ enfocada al sector, que defina hacia dónde quiere ir el sector de cara al futuro, cuál es la misión y contribución que quieren tener en la sociedad en el siglo XXI.

Valores positivos de las Escuelas de Negocios…

Las escuelas de negocios han sido fundamentales para crear una generación de directivos que a lo largo del siglo XX han venido dotados de mejores herramientas, mejores instrumentos de gestión, con mayores habilidades. Una forma de dirigir las empresas y de gobernarlas más coherente, más sistemática, lo que ha beneficiado al desarrollo del sector empresarial a nivel mundial. Bajando al terreno, han contribuido a  una generación de directivos  más atentos a  todos lo aspectos que tienen que ver con el negocio en sí, no sólo desde la misión y valores que deben presidir cualquier compañía sino desde el punto de vista de la operativa del día a día de los negocios, de la gestión diaria, el tratamiento con el cliente y los proveedores, la visión para ver oportunidades de negocio en mercados emergentes…

¿El método del caso ha muerto?

Desde que la Harvard Business School introdujera a principios del siglo XX el método del caso, éste se ha convertido en el paradigma mundial de las escuelas de negocios en la metodología de la enseñanza. Escuelas norteamericanas, europea y asiáticas han hecho del método del caso su  principal valor y principal fuente de aportación académica.

Tiene elementos positivos como es la capacidad para ponerte en una situación de negocio actual, en una situación de negocio concreta bajo la mente de un directivo, lo que fortalece y expande el debate, la discusión entre los alumnos del master, pero no sólo entre ellos, sino también con el profesor, lo que te obliga a tener una capacidad argumentativa para defender tus argumentos muy fuerte. Ahora bien, dicho esto, el método del caso nace en 1924 en Harvard, es decir, a día de hoy, creo que el mundo ha cambiado lo suficiente para que después de 86 años el caso como método debiera adaptarse a otras circunstancias actuales. Los chavales que llegan a las aulas tienen una forma de aprender diferente,  una mentalidad mucho más audiovisual. Sería bueno adaptar la metodología del caso a la nueva forma de pensar.

Otro de los elementos a poner encima de la mesa es el MBA.

El MBA, como estandarte de las escuelas de negocios, ha sabido reunir en una misma clase diferentes culturas, diferentes backgrounds, para poner en común diferentes perspectivas. Esto ha sido importante, porque en un mundo global como el de hoy, es bueno tener diferentes perspectivas…, les da una visión mundial en el campo de los negocios.

P1130843En el libro no pasas por alto aspectos negativos asociados al MBA.

El excesivo perfil financiero que han tendido a tener las escuelas de negocios en los últimos tiempos. Es cierto que  todo lo que tenía que ver con el sector banca y financiero, ha tenido un auge espectacular en los últimos tiempos con lo cual  se ha demandado mucho ese perfil profesional. Por un lado muy bien retribuido, lo que ha llevado a que los alumnos enseguida salieran colocados con sueldos abusivos, lo que ha alimentado la avaricia, la arrogancia, por el  simple hecho de que en tu curriculum aparezcan las siglas MBA. Al MBA se le ha visto con la mentalidad de ganar dinero en un corto plazo.

En el entorno de la última década, en la ámbito de la gestión, por un lado presidida por la creación de valor para el accionista, y por otro lado, que los centros que forman a los directivos hayan puesto el acento en la parte financiera, ha hecho que  las finanzas y el dinero hayan sido de alguna forma directa o indirecta el centro de la enseñanza. No extraña pensar en las críticas que han aparecido en Financial Times y Wall Street Journal en los últimos tres años bajo los parámetros de excesiva arrogancia y prepotencia de los alumnos.

Las escuelas de negocios deberían reflexionar sobre si han puesto en demasía el acento en la parte financiera. Si en un mundo global, en la cumbre de Davos la semana pasada, y en la cumbre de Copenhague hace un mes, han dicho que en lo alto de la agenda ejecutiva a nivel mundial, no sólo de ejecutivos de empresas sino también de organizaciones y gobiernos, tienen que estar temas como la sostenibilidad, la prosperidad, el futuro del planeta, el cambio climático, es decir, temas que por ejemplo en esta escuela, en la EOI, por vuestro enfoque tenéis presente.

Si esto es así, las escuelas tienen que darse cuenta que está muy bien enseñar finanzas, estrategia, liderazgo, marketing pero no tienen que olvidar nunca que si quieren mirar al futuro, y las generaciones del futuro son las que va a dirigir el mundo del siglo XXI, tienen que darle énfasis a estos temas como la sostenibilidad, RSC, cambio climático… temas que hasta ahora estaban en un segundo plano y que empiezan a tomar protagonismo.

¿Qué papel deben jugar las escuelas de negocios en la sociedad?

Drew Gilpin, Presidenta de la Universidad de Harvard señaló en una entrevista en el Financial Times en junio del año pasado, que “las escuelas de negocios tienen que hacer una reflexión profunda sobre cuáles su misión, identidad y contribución en la sociedad”. El debate de fondo es ya sabemos de dónde venimos pero sobre todo hacia dónde vamos. En un mundo globalizado, las escuelas de negocios tienen que tener una perspectiva más global. La contribución debe ser crear una nueva generación de líderes empresariales  que tengan como objetivo no sólo maximizar el valor de la acción para el accionista, no sólo crear el máximo beneficio posible, cosa que se sobreentiende, sino buscar un mundo mejor, más próspero, más sostenible, en el cual las empresas que dirigen contribuyan a mejorar el mundo en el que vivimos. No es casual que en este entorno que estamos viviendo, todas las empresas ahora mismo se intenten posicionar como las campeonas en sostenibilidad.

Las escuelas de negocios tienen que enseñar a esos directivos a ser conscientes que sus decisiones tendrán un impacto global, y en la medida en que eso pase y se presenten como un agente capaz de mejora la sociedad, estarán cumpliendo su objetivo.

Las escuelas de negocios necesitan cambio de metodología, ampliar temática, redirigir sus contenidos hacia temas no financieros… pero con qué enfoque.

Las escuelas tienen que dar más que nunca una visión global de todos los negocios. Varias escuelas a nivel internacional están apostando por la simulación como metodología, intentan poner a los alumnos en una máquina una situación real de negocio. Es un entorno virtual que simula situaciones empresariales reales. Otras por experiencias de action learning, es decir, experiencias de práctica real.

Los rankings constituyen un mundo aparte, ¿qué opinión tienes de ellos?

Los rankings constituyen un elemento indispensable en este sector. Si se analizan rankings de diversos sectores, me costaría encontrar un sector en donde los rankings tengan tanta influencia como el que tienen en las escuelas de negocios. El papel que juegan en el sector de las escuelas de negocios no tiene parangón. Sobre esos rankings, los alumnos hacen su toma de decisiones. Son la primera piedra de toque para una persona interesada en acudir a una escuela de negocios.

La gran virtud que han tenido los rankings desde que aparecieran en el Financial Times, Wall Street Journal o revistas de negocios empezaran a elaborarlos, es que han hecho que las escuelas entren dentro de un proceso de mejora continua y eso ha avivado muchísimo la competitividad entre las escuelas, lo cual a su vez, ha ayudado a mejorar la calidad del sector.

Dicho esto, en los rankings hay algo de verdad, algo de publicidad, mucho de marketing, algo de no verdad. No dejan de ser una sopa de letras en donde el alumno comete un error que es fijarse sólo en la tabla clasificatoria, sin fijarse en los parámetros que se han tenido en cuenta. Hay que leer bien qué miden los rankings y no dejarse llevar por lo visual. Yo les doy una importancia relativa. Todas las variables que se miden no son 100% objetivas. No se puede negar, el uso que hacen las escuelas de los rankings como herramienta de marketing, para publicitarse, promocionarse y de alguna forma mostrarse al alumno como la mejor. Posiblemente no haya una herramienta de marketing mejor que un raking para una escuela de negocios.

Dicho esto, ¡eliminemos los rankings!

De hecho hace cuatro o cinco años, Wharton y Harvard decidieron de forma unilateral dejar de ser evaluados por los rankings. Si en ese momento, otras escuelas se hubieran unido a ellas, seguramente los rankings se habrían acabado. Pero no fue así. Lo que viene a demostrar la importancia que tienen para las escuelas el que pervivan. Al final Harvard y Wharton han vuelto a ellos.

Prefiero que haya rankings porque si no, sería una competencia puramente por marketing, primaría la escuela que hiciera más marketing, mejor marketing o que mejor supiera venderse en el mercado. La gran aportación que hacen es poner sobre la mesa unos elementos de juicio crítico a valorar, aunque sean muchas veces susceptibles.

El sector, por dónde va a caminar: fusiones con otras escuelas, dirigirse a nuevos mercados…

El sector está sufriendo las consecuencias de la crisis. Ahora bien, este sector es anticíclico, cuando hay crisis aumentan las solicitudes de admisión en las escuelas si nos referimos a MBAs. En programas executives bajan porque las empresas están frenando o cortando los gastos de formación a directivos.

Las fusiones están encima de la mesa. Entre escuelas pequeñas sí, por ejemplo en Francia. En escuelas de un perfil medio-bajo se seguirán fusionando. De las grandes, en Estados Unidos, las escuelas cuentan con una ventaja respecto del resto, ya que cuentan con dotación de fondos, asignaciones o regalos que reciben de los antiguos alumnos. El planteamiento lógico es que las grandes escuelas norteamericanas empiecen a absorber a las europeas. Ahora bien, se me hace muy complejo que se fusionen, ya que conlleva fusionar planteamientos, claustro, metodología…y eso lo hace muy difícil.

La tendencia es ir hacia Asia ya que están emergiendo China e India como potencias mundiales. Las escuelas norteamericanas están pensando más ya en Asia que en Europa. El futuro pasa por Asia. Por eso las grandes escuelas de Estados Unidos, como Harvard, Stanford, Wharton, Chicago, Kellogg, están buscando allí partners, socios o los mejores alumnos de las universidades técnicas de la India.

Para terminar, a quién recomendarías el libro.

Divido en tres partes, cada una para un público diferente. La primera parte, analiza el sector, las críticas, reflexiones, está escrita con mentalidad de Decano de escuela de negocios para los decanos de escuelas de negocios.

La segunda parte, está pensada para el potencial alumno de la escuela y pongo todas las variables que tiene que tener en mente antes de decidirse por una u otra escuela. Razones de fondo que impulsan a elegir una u otra escuela.

La tercera parte, de futuro, es el gran debate que se ha generado en Harvard, la conversión del Management en una auténtica profesión. Mirada prospectiva de cara al futuro.

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Comentarios ( 3 )

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Tweets that mention Un café con… » “Las escuelas de negocios deberían reflexionar sobre si han puesto en demasía el acento en la parte financiera” -- Topsy.com enviado el 09/02/10 19:25

[...] Roca, que  ha puesto en tela de juicio la fórmula de los tradicionales MBA en un libro titulado MBA’s ¿Ángeles o demonios?  Roca defiende la necesidad de que en estos programas se incorpore la importancia de los [...]

Sostenibilidad e Innovación Responsable » El camino del MBA tradicional al MBA sostenible: un peregrinaje complejo enviado el 08/07/10 23:03

Realmente interesante, enhorabuena por la entrevista

Alfonso enviado el 09/02/10 21:58

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