El arte de dejar pasar las cosas
Y más cuando se producen grandes conflictos entre tu gente cercana.
Cuando los hombres están como mar revuelto,
en torbellinos entre unos y otros,
cuando las voluntades están descontroladas,
entonces lo mejor es retirarse en silencio a un lugar tranquilo a meditar.
Asà evitarás tomar decisiones equivocadas,
en las que, queriendo curar un mal, lo empeores.
Deja que las aguas tomen su propio curso. Como el buen médico,
debes saber cuándo recetar y cuándo no,
y a veces el remedio consiste en no aplicar remedio.
Ocasiones hay en que los problemas se complican
tanto que es mejor sosegarse, ceder terreno al otro ahora,
que de esa manera lo podrás vencer luego.
Una fuente de agua revuelta sólo puede volver
a estar limpia si la dejamos que se serene sola.
Hay ciertos conflictos cuyo mejor remedio es dejarlos pasar,
que asà desparecen solos.
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De este aforismo extraemos tres tiempos que presiden el momento estratégico inspirado por Gracián: «el ingenio inquisitivo, inteligente» descubre lo que se puede y no se puede hacer; «la prudencia cautelosa, pragmática» advierte y aconseja sobre costes y riesgos de hacerlo o no; «la sagacidad astuta» alerta sobre ventajas del cómo y cuándo llevarla a práctica. En nuestro mundo empresarial existe inflación de estrategias «de papel» que ocultan la ausencia del auténtico «estratega», persona cuyo modo de pensar y actuar trasciende del talento al genio para descubrir, con su inteligencia, la mejor acción que emprender y cuándo afrontar con astucia el mejor momento de hacerla práctica. Las estrategias «de papel» lo aguantan todo, pero la persona que se sabe estratega sabe muy bien que ingenio, prudencia y astucia resultan esenciales para transformar lo ordinario en extraordinario.
Como todos los aforismos de Gracián, no es una verdad universal, ni nos ofrece una solución a todos los problemas. Sin embargo, existen muchos momentos en la vida profesional y personal en los que «el arte de dejar pasar las cosas» puede ofrecer soluciones muy válidas a problemas comunes y habituales.
Quizá lo más acertado resida en el tÃtulo del aforismo: dejar pasar las cosas constituye un arte. Puede parecer a primera vista que Gracián nos habla de inactividad y vida contemplativa, pero razonemos un poco más allá de lo superficial.
Desde un punto de vista empresarial, vivimos momentos de gran convulsión, de constante cambio, de necesidad de tomar decisiones muy difÃciles, de dificultad para fijar la estrategia empresarial y, por tanto, de gobernar la nave para que vaya en el rumbo correcto. Son momentos en los que la reflexión ante la toma de decisiones es más importante que nunca, ya que probablemente decantarse por decisiones equivocadas pueda tener efectos irremediables para las empresas.
Hoy los altos directivos sufren una tremenda presión para reducir gastos, pero ¿se trata de gastar menos o de gastar mejor? Si elegimos una decisión sin la adecuada reflexión y hacemos lo que es más fácil, recortar gastos indiscriminadamente, probablemente estaremos cercenando de un plumazo el futuro de la empresa a medio y largo plazo. Conviene serenarse y dejar que el agua de la fuente vuelva a ser clara para poder ver el fondo sin la distorsión de las turbulencias que genera la agitación de la crisis.
Es cierto que, en los momentos de máxima turbulencia, resulta difÃcil mantener la calma, la cabeza frÃa, la mente abierta. Como sabiamente expone Gracián cuando se producen conflictos entre tu gente cercana, cuando las voluntades se perciben descontroladas, cuando los problemas se complican tanto, es mejor sosegarse y evitar tomar decisiones equivocadas. El lÃder debe sacar su faceta artÃstica y… dejar pasar las cosas. No se trata de no hacer nada; se trata de ver las cosas con perspectiva, de hacer bueno el famoso lema: «Paso corto y vista larga».
Son momentos de transformación mientras «pasan las cosas». España posee talento, un talento creador para superar la gravedad de la actual situación a través de la transformación de sus empresas, logrando hacerlas más competitivas, más innovadoras, más globalizadas. España posee tecnologÃa punta con empresas lÃderes, especialmente en el sector Servicios, dispuestas para actuar como locomotoras y potenciar el relanzamiento de nuestra economÃa.
Apelamos a Gracián para capitalizar la solución «talento más tecnologÃa » con una nueva variable, «la transformación», que cierra la ecuación estratégica «T3», esto es, modificar la visión de empresa capitalizando su potencial tecnológico para crear valor y crear mercado. Podemos cambiar la visión de nuestros directivos porque gozamos de talento, sabemos porque disponemos de tecnologÃa y queremos porque necesitamos transformar nuestras empresas haciéndolas más eficientes y competitivas. Podemos, sabemos y queremos cambiar nuestro mundo empresarial comenzando por cambiar nuestro modo de pensar y actuar, reconociendo que las épocas crÃticas suponen crisis de talento y que la mejor solución radica en conjugar la inteligencia del ingenio con la prudencia de la sagacidad para llevarla a la práctica con garantÃas de éxito.
Gracián nos recuerda: «Domina el arte de dejar pasar las cosas», un pensamiento para ser enmarcado en la solución T3: tecnologÃa, talento y transformación. La respuesta serÃa: podemos, sabemos y queremos; hagámoslo. Transformemos nuestras empresas desde el talento con ingenio prudente y sagaz sobre el cual construir los proyectos empresariales. Constituirá el legado de una clase directiva empresarial que posibilita situar nuestro paÃs en su más alto nivel de riqueza y bienestar, lo que demuestra que el talento con esfuerzo consigue todo lo que se propone. Constituirá la base de nuestra solidaridad generacional hacia los nuevos directivos que deberán proseguir por este camino y seguirán encontrando en Gracián un pensamiento original e intemporal para mejorar su modo de pensar y actuar en la vida.
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José Antonio de Paz
Presidente de Hewlett Packard