Mi experiencia en Angola

Siempre me ha impresionado darme cuenta de que cuando yo he hecho algo por los demás he recibido mucho más de lo que he entregado. Esta paradoja me sigue llamando la atención en todos los ámbitos de mi vida, tanto personales en algunas obras sociales con las que colaboro como en el campo profesional. Éste último es el más sorprendente porque se supone que uno desarrolla su tarea de forma más o menos rutinaria y tiene la compensación esperada por ello. Pero cuando hay personas de por medio, entonces suele desaparecer la rutina y, si uno está abierto a lo imprevisto, aparece una enorme posibilidad de relaciones y experiencias.

Justamente esto es lo que he podido vivir de nuevo en las sesiones que he tenido la suerte de impartir en el máster organizado por ESADIA junto con la EOI en la Universidad Independiente de Angola (UNIA)

Viajar a África siempre es apasionante y Luanda, capital de Angola, no es una excepción. Allí es fácilmente constatable lo atractivo de la unión entre el mundo tradicional y las costumbres modernas. Los nuevos edificios y anchas avenidas junto a las casas modestas en incómodas calles de barro. El rico mundo de los negocios y las enormes reservas naturales junto a la gente que lo pasa mal y que se busca la vida como puede. Gente por todos lados. Mucha venta ambulante. Tráfico infernal. Y en medio de todo esto la UNIA que ofrece estudios de enorme reputación en Gestión, Arquitectura y sobre todo Ingeniería, entre otros.

Llama la atención en la UNIA la elegancia y el gran respeto y educación de los estudiantes, más llamativo aún cuando se compara con el nivel medio de educación y forma de vestir de los estudiantes en la Universidad española. Abundan los grupos de trabajo y de discusión que buscan un aula libre donde concentrarse en su tarea. Y en mitad de todo el trajín ahí estaba yo impartiendo mis sesiones de marketing a personas que inicialmente pensaban que eso del marketing era convencer a la gente para comprar los productos, frecuentemente con algo de engaño añadido.

Mis alumnos ya trabajan desde hace tiempo en tareas que aparentemente nada tienen que ver con el marketing, al menos con el departamento de marketing propiamente dicho. Pero cuando cada uno ha comprobado la relación que hay entre marketing y cliente, se han dado cuenta de que su trabajo sí tiene que ver en última instancia con el cliente de su Institución. Han sido ellos los que me han dado numerosos y brillantes ejemplos del papel que ellos mismos, desde su particular puesto de trabajo, juegan en la atención al cliente y en última instancia en el éxito de su Institución. Además han sabido descubrir varios segmentos de clientes en los que no habían caído anteriormente y con los que pueden relacionarse de forma diversa. Han desarrollado una gran creatividad para dar ejemplos concretos de cómo definir adecuadamente cuál es su producto, cómo analizarlo respecto al de su competencia, qué papel juega el precio, cómo comunicar y hacer promoción de forma efectiva. Con todo el trabajo realizado durante las sesiones me vuelvo con la sensación de que he sido un simple facilitador para que se desvelara toda la creatividad que ya tenía dentro cada alumno y agradecido por la pasión que manifestaban al verse protagonistas de los cambios que ellos pueden provocar desde su lugar de trabajo.

Jorge Iglesias de Ussel

Profesor EOI


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